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A beautiful day... (versión en español)

Monday, August 8

The day began with a beautiful sunrise outside my room. I could barely take my eyes away from it, but I had to since it was time to go to breakfast.

We arrived at the build site in Kuttapuly, and I was really excited to find out that we would be working just a short distance from the beach. The devotion was held on a beautiful little ranch where we would also have lunch. It was a lively devotion and we even did some relaxation exercises.

Then we all went to our respective houses—mine was #2. My team is upbeat and a lot of fun. It’s made up of one person from the United States and five people who live in Kanyakumari, which makes for an interesting cultural exchange.

Our morning was really busy; I spent most of the day on scaffolding. I was on the verge of tears because I’ve always loved this culture and it was truly amazing for me to see the dancing today.

My day was like an explosion. The sunrise was the fuse that lit up my day and the dancers were the burst of emotions at the end of the day.

I think that the rest of the week is going to be even more incredible.

Andrea Arevalo, volunteer in Kanyakumari, India

Lunes, 8 de agosto

El día inició con un precioso amanecer frente a mi cuarto, no podía dejar de admirarlo pero tuve que hacerlo porque era la hora del desayuno.

Llegamos a Kuttapuly, el lugar de construcción, cuando vi que íbamos a trabajar a pocos metros de la playa me emocioné muchísimo. Iniciamos el devocional en un ranchito muy bonito, el cual sería el mismo lugar donde almorzaríamos; el devocional estuvo muy alegre, hasta hicimos unos cuantos ejercicios de relajación.

Luego nos fuimos a nuestras respectivas casas, la mía era la número 2, mi equipo muy alegre y divertido, lo forman 1 persona de Estados Unidos y 5 personas que viven en Kanyakumari. Así que hay un intercambio cultural muy interesante.

Nuestra mañana estuvo muy ocupada, pasé toda la mañana en los andamios, que tenía ganas de llorar, esto es porque esta cultura siempre me ha gustado mucho así que era algo verdaderamente fascinante para mí estar presenciando esos bailes.

Bueno mi día fue como una bomba, porque el amanecer fue como la mechita que encendía mi día, y los bailarines fueron como la bomba que explotó al final del día con muchas emociones.

Creo que el resto de la semana será mucho más increíble.

Andrea Arevalo, voluntaria en Kanyakumari, India