La publicación de Hábitat para la Humanidad Internacional | 2003/2004
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Participación hispana en Hábitat

Desde estudiantes hasta políticos (como el alcalde de Miami, Manny Díaz, y el Secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, Mel Martínez) de todo Estados Unidos, los hispanos han estado donando su tiempo contribuyendo como voluntarios o donando fondos y recursos a sus afiliados Hábitat locales.

Los hispanos han participado de distintas formas en el afiliado Hábitat para la Humanidad del área de Fort Worth (Texas), indica Dixie Fisher, coordinadora de los voluntarios. Como miembros de las juntas directivas, aportan ideas al proceso de toma de decisiones; en los terrenos de construcción, grupos de diversas parroquias católicas participan como voluntarios poniendo su fe en acción; una iglesia hispana predominantemente presbiteriana dona su tiempo y recursos financieros pero según Fisher “se la conoce principalmente entre los voluntarios por los estupendos almuerzos de enchiladas, tamales y arroz con gandules”. Hasta los jóvenes hispanos, como el club latino de una escuela secundaria local, trabajan activamente para eliminar la vivienda infrahumana mezclando cemento los sábados.

Los afiliados de estados en los que existen grandes concentraciones de hispanos, como Texas, California y Florida, no sólo sienten la fuerte presencia de la minoría que crece más rápidamente en Estados Unidos, sino que además nos indican que su participación en Hábitat va en aumento. Península Hábitat, en el área de la Bahía de San Francisco, atribuye su constante incremento de voluntarios hispanos a la actitud abierta y de apoyo que mantiene el afiliado, trabajando con gente de todas las nacionalidades, dice Don Varney, gerente del voluntaria-do. “Por ejemplo, se colocó a Carlos Bolanos, Jefe de la policía, en nuestra junta directiva y Vicky Rubledo, nuestro gerente de la oficina de trabajo comunitario, es un faro de luz para la comunidad de latinos, animando siempre a su participación”.

Las estadísticas nacionales van paralelas a las tendencias actuales en Hábitat para la Humanidad, como se demuestra en que algunos de los mayores incrementos en el voluntariado se han producido entre los hispanos, de acuerdo con Independent Sector, una organización de investigación sin fines de lucro de Washington. Mientras el promedio nacional de voluntarios entre americanos adultos se halla en el 44%, en la comunidad hispana llega al 46%. En términos de donaciones, otro estudio muestra que el 63% de los hispanos hacen donaciones a organizaciones sin fines de lucro.

Independientemente de cómo decida cada uno contribuir a la sociedad, los hispanos han demostrado que su participación en el crecimiento de sus comunidades es importante para ellos. Varney cree que los hispanos disfrutan trabajando con Hábitat cuando descubren el elevado número de socios beneficiarios hispanos que tiene la asociación.

Este deseo de ayudar a otros hispanos se refleja también en un estudio sobre filantropía ética llevado a cabo por TRAC Media Services, que indica que los hispanos “piensan en términos de relación, necesitan una conexión con la persona o la causa” para donar su tiempo o su dinero. Las donaciones se realizan entre la gente que conocen, como una “empresa comunal” en la que los miembros se ayudan unos a otros.

Pero para Peter Baquero, estudiante de filosofía y ciencias políticas de la Universidad de Florida en Gainesville, su inspiración para trabajar como voluntario con Hábitat no surgió solamente de un deseo de ayudar a otros hispanohablantes, sino de otras aspiraciones más personales. “Estoy motivado a convertirme en una mejor persona”, dice, “y siento que sólo puedo lograrlo ayudando a aquellos que lo necesitan”.

No importa si la buena voluntad de los hispanos emana del deseo de ayudar a otros miembros de la comunidad latina o de un llamado a perfeccionar su espíritu, lo más importante es que a medida que su número en Estados Unidos aumenta, también lo hace su dedicación a echar una mano en el lugar donde viven.


—Por Yolanda Hernández

Hispanic Involvement in Habitat
by Yolanda Hernandez

From students to politicians—such as Miami Mayor Manny Diaz and U.S. Department of Housing and Urban Development Secretary Mel Martinez—Hispanics across the United States have been volunteering their time or donating funds and resources to their local Habitat affiliates.

Hispanics have gotten involved in a variety of ways at the Fort Worth (Texas) Area Habitat for Humanity affiliate, says Dixie Fisher, volunteer coordinator. As board members, they offer insights and ideas in the affiliate’s decision-making process. On construction sites, groups from diverse Catholic parishes volunteer to put their faith into action. A predominantly Hispanic Presbyterian church donates time and financial resources, but, says Fisher, it’s “known mainly with volunteers for the great enchilada, tamale, and rice and bean lunches they donate.” Even Hispanic youth, like the Latino Club from a local high school, actively help eliminate poverty housing by mixing cement on Saturdays.

Affiliates in states with heavy concentrations of Hispanics, such as Texas, California and Florida, not only feel the strong presence of the United States’ fastest-growing minority, but also report that Hispanic participation with Habitat is on the rise. Peninsula Habitat, in San Francisco’s Bay Area, attributes its steady increase in Hispanic volunteers to the affiliate’s open attitude and encouragement in working with all nationalities, says Don Varney, volunteer manager. “For example, Police Chief Carlos Bolanos was installed on our board of directors. And, Vicky Rubledo, our field office manager, is a beacon to the Latino community, always encouraging participation.”

National statistics run parallel to current trends at Habitat for Humanity, as some of the highest rates of increase in volunteerism have been among Hispanics, according to the Independent Sector, a nonprofit research organization in Washington. While the national volunteer average for American adults stands at 44 percent, in the Hispanic community it is 46 percent. In terms of giving, another study shows that 63 percent of Hispanics donate to nonprofit organizations.

Regardless of how they choose to “give back,” Hispanics have proven that contributing to the growth of their communities is important to them. Varney believes Hispanics enjoy working with Habitat when they discover the organization’s large number of Hispanic homeowners. “I think it is human nature to want to work in an area where you are contributing to your own,” he says. This desire to assist fellow Hispanics is echoed in a study on ethnic philanthropy conducted by TRAC Media Services, which states that Hispanics “think relationally, they need a connection to the person or cause” in order to donate time or money. Giving takes place among people they know, as a “communal enterprise” in which members take care of one another.

But for Peter Baquero, a philosophy and political science student at the University of Florida in Gainesville, his inspiration to volunteer with Habitat did not arise solely from a desire to help other Spanish-speakers, but rather from more personal aspirations. “I am motivated to become a better person,” he says. “And I feel I can only do that by helping out those in need.”

Whether Hispanic goodwill springs from a desire to help others in the Latin community or from a call to cultivate their souls, what is most important is that as their numbers in the United States grow, so does their commitment to lend a hand where they live.

 

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