La publicación de Hábitat para la Humanidad Internacional | 2002/2003 |
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El amor de Dios en acción Desde el comienzo del ministerio de Hábitat para la Humanidad, el amor y la fe siempre se han encontrado al centro de nuestro trabajo. Empezando con la comunidad cristiana de Koinonía en Georgia, EE.UU., y extendiendo después a África y Texas, esta expresión concreta y útil del amor de Dios de construir casas modestas, buenas y sólidas demostraba un amor fuerte y una fe dinámica. Después de que acumulamos experiencia en los años 60 y 70, Hábitat para la Humanidad fue fundada oficialmente en 1976 en la granja de Koinonía cerca de Americus, Georgia, EE.UU. Durante los próximos 3 años, nuestro trabajo amplió gradualmente a otros lugares. En 1979, viajé a Guatemala para establecer un ministerio de Hábitat para la Humanidad en este país y inaugurar nuestro trabajo en Latinoamérica. Desde mi primer viaje a Latinoamérica, nuestro trabajo ha crecido enormemente. Actualmente Hábitat está construyendo casas en 22 países en Latinoamérica y el Caribe. Afiliados en estas regiones han construido más de 40.000 casas y están construyendo 6.000 más cada año. En 2005, esperamos tener afiliados en 30 países y haber construido más de 65.000 casas, proporcionando hogares seguros a 350.000 personas. Todos que tomamos parte en esta obra del amor de Dios en acción podemos sentirnos humildemente orgullosos de lo que hemos logrado en Guatemala, México, Honduras, El Salvador, Brasil, Bolivia, Colombia, la República Domínicana, Nicaragua, Costa Rica, Guyana, y otros países. Durante más de 2 décadas, muchas personas han trabajado fielmente para construir miles de casas en Latinoamérica. Le doy gracias a Dios por todo lo que se ha logrado y por los proyectos prometedores planeados por el futuro próximo. Dios nos ha llamado a la tarea de eliminar viviendas pobres e infrahumanas en Latinoamérica y asegurar que las familias tengan hogares decentes. ¿Es posible hacerlo? La Biblia dice que sí porque con Dios todo es posible. ¿Será fácil? ¡Absolutamente que no! Una abundancia de fe y amor en acción es esencial. Mi oración ferviente es que más y más gente se unirán al presente gran equipo de personal y voluntarios de Hábitat para cumplir con la visión celestial de una Latinoamérica donde todos los niños y padres tendrán hogares decentes. Qué Dios nos guíe continuamente mientras avanzamos con fe y valor. Millard Fuller |
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