La publicación de Hábitat para la Humanidad Internacional | 2002/2003
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Braga, Portugal. Antes de mudarse a su casa nueva de Hábitat, María Alves temía que las lluvias implacables iban a hundir su techo en cualquier momento. Aquí se ve en su casa anterior.
11 Braga, Portugal
Durante la estación de lluvias en el noroeste de Portugal, los cielos traen hasta 2.000 mm de agua a la tierra. Poco antes de convertirse en propietaria de una casa de Hábitat, María Alves se encontraba en una casa al punto de caerse encima debido a la lluvia implacable. La Sra. Alves, una mujer soltera de 64 años, bombea agua de un pozo cercano hacia un tanque ubicado encima del techo para disponer de agua "corriente" mediante la fuerza de gravedad. Su baño no era más que una letrina básica. Para ganarse la vida, vende pan y recibe una pensión del gobierno.

—La casa de Hábitat de María Alves es una de 12 que Hábitat de Braga va a construir en 2002. Cuatro de estas casas fueron diseñadas especialmente para alojar a personas solas y para familias de ingresos mínimos.


12 Southwark, Inglaterra
El trabajo de Tina Fellows, empleada en un centro de educación preescolar, consiste en evaluar las necesidades de los niños y aportar experiencias positivas para su desarrollo. Pero, en su propia casa—un apartamento en una urbanización marginal de Londres—veía sufrir a sus hijos, Micaiah de 6 años y Jared de 3. "Me sentía fracasada," dice. "No les podía dar una casa que cubriera las necesidades básicas." Pero en Londres, al sur del Río Támesis, surgió una esperanza. Hábitat de Southwark inició su proyecto de construcción de 3 casas en 2000. "Nuestra casa nueva es un hogar de verdad," dice la Sra. Fellows. "Ahora Micaiah y Jared tienen el espacio y la libertad para jugar con seguridad y también la posibilidad de integrarse en una comunidad y sentirse orgullosos del lugar en donde viven. Este proyecto me devolvió la fe. He vuelto a ser felíz."

—Tina Fellows y sus hijos se mudaron a su casa de Hábitat a principios de 2001.


13 Gliwice, Polonia
Además de las altas tasas de desempleo e inflación en Polonia, muchas comunidades afrontan el problema del elevado costo de alquiler un inmueble. "Apenas podíamos mantenernos aquí en Gliwice, pero no podía encontrar mejor trabajo en otro sitio," dice Tomasz Nikiel, ingeniero informático de 28 años.

Su prioridad era proporcionar un lugar seco y cálido para su hijo Michal de 3 años y sus hijos de acogida Lasia de 13 años y Artur de 10. Se mudaron varias veces en 2 años en busca de ese lugar. "Invertir en nuestra propia casa decente y asequible a través de Hábitat nos ayudó mucho," dice Tomasz. "Así, podemos mejorar nuestra situación."

—Hábitat de Gliwice construyó la casa de los Nikiel en 2001. Es una de 6 unidades en el cuarto edificio de casas contiguas que el afiliado ha construido.


Dunavarsány, Hungría. Antes de mudarse a su casa nueva de Hábitat, Laszlo y Margit Herczeg y sus 4 hijos vivían con unos parientes en un apartamento de sólo 32 M2.
14 Dunavarsány, Hungría
Sin reserva y con toda la inocencia de un niño de 6 años, Adán Herczeg nos pinta su realidad. Ahora que tiene su propio dormitorio en la casa de Hábitat de su familia, puede saltar todo lo que quiere sin que una arrendadora le regañe a gritos como en su casa anterior. Incluso puede jugar en el jardín y tener un perro. Su familia llegó a Dunavarsány hace 4 años en busca de trabajo y una vida mejor. Los padres de Adán, Laszlo y Margit, encontraron trabajo, pero resultó mucho más difícil encontrar un hogar decente para sus 4 hijos. Tuvieron que compartir un apartamento de 32 M2 con sus parientes. Hoy todo es diferente y los Herczeg están muy agradecidos. Después de trabajar 2.000 horas para construir su propia casa, dicen que lo harían todo de nuevo sin quejarse.

—La familia Herczeg se mudó a su casa nueva de Hábitat en noviembre de 2000.


15 Bishkek, Kyrgyzstan
Un dato irónico de la vida de Aniepa Togolokva es que trabajaba todos los días en una empresa constructora, aplicando yeso a las paredes de las casas de otras personas. Por las noches, volvía a su propio hogar—una sola habitación de 6 M2—situada entre las chozas de un barrio pobre. No había agua corriente ni calefacción, y había electricidad solamente de vez en cuando. La Sra. Togolokva compartía con sus vecinos una cocina pequeña. Una sola letrina fue el único baño de todos en esta comunidad.

Después de la caída de la Unión Soviética, el marido de la Sra. Togolokva se fue a Rusia en busca de trabajo, dejándola a ella con el cargo de cuidar de sus 6 hijos. La familia tuvo que separarse: 2 hijos se fueron a vivir con sus abuelos; 2 con otros parientes en una ciudad lejos; y los 2 restantes asistieron a un internado.

Ahora toda la familia se ha reunido para vivir en su casa nueva de Hábitat. Dice la Sra. Togolokva: "Una casa es sólo la mitad de lo que me ha dado Hábitat. También me ha devuelto a mis hijos."

—Hábitat de Kyrgyzstan terminó la casa de los Togolokva en 2001.



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