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Mis hijas van a crecer sanas y fuertes

   
 

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Mery Sulema con sus dos hijas, frente de su nuevo hogar en La Gallina.

   

Mery Sulema Villagra Aguilar de 26 años de edad es madre de dos bellas niñas, Meydelin Michelle Morales Villagra, de 8 años, que cursa segundo grado de primaria en la escuela de la localidad, y la más pequeña, Allison Jubelkis Gutierrez Villagra, de tres meses. Mery Sulema habita en la comarca “La Gallina” del Municipio de San Rafael del Sur del departamento de Managua.

Mery Sulema, logró completar el sexto grado de primaria, cuando pequeña quería ser cantante, ser famosa, ganar mucho dinero y sacar de la pobreza a sus padres y a sus ocho hermanos. A sus 15 años, Mery Sulema empezó a trabajar en el ingenio azucarero, en la siembra de caña, haciendo las rondas para control de las quemas de la caña de azúcar y reforestando árboles.

A los 16 años edad, se casó y tuvo a su primera hija, seis años después, se separó de su esposo y continuó trabajando en el campo. Cuando ella cumplió 24 años, el amor tocó de nuevo a su puerta y se casó con Ervin Manuel Gutierrez, quien trabaja en el Ingenio azucarero Montelinar, en un programa de reforestación.

Ervin devenga un salario aproximado de 2.000 córdobas mensuales, lo cual no es suficiente para cubrir los gastos del hogar. Mery apoya a la economía familiar, recogiendo leña a las orillas del río por lo menos tres veces a la semana, cerca de la localidad para luego vender a 30 córdobas el manojo de leña, mientras su madre cuida de su pequeña hija. Ella completa la libra de arroz, jabón y otras necesidades del hogar.

Su humilde casita estaba construida con ripios de madera, plástico negro, pedazos de cartón, zinc viejo y corrido y piso de tierra; ella, su esposo y su hija mayor estaban expuestos a las goteras que se filtraban por el techo y las paredes improvisadas, producto de las lluvias en la temporada de invierno. “Ya no me voy a mojar, antes tenía que mover la cama de un lugar a otro”, dice ella. “El zinc tenía muchos agujeros, tenía que buscar pedacitos de jabón para taponear los hoyos de las goteras”.

   
 

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“En esta nueva casa… mis hijas van a poder jugar, estudiar y estar seguras”.

   

Mery Suleman es parte de las 25 familias que recibieron viviendas nuevas de 36 mts cuadrados de adobe reforzado de las 50 propuestas en el proyecto.

El costo de cada una de estas viviendas es de US$3.459 y está complementado por cinco diferentes fuentes de financiamiento entre ellos, Hábitat para la Humanidad Nicaragua.

“En esta nueva casa, mis hijas van a crecer sanas y fuertes van a poder jugar, estudiar y estar seguras, aun cuando llueva fuerte, estamos protegidas; ahora tengo una preocupación menos. Quiero que mis hijas estudien y se superen, que no sufran la misma suerte que yo. Ahora que mi hija menor crezca, voy a buscar un nuevo empleo para apoyar a mi esposo”.

Mery Sulema participó activamente en la construcción de bloques para la construcción de su propia casa y el beneficio de otras familias de la comunidad. “Yo no pensaba tener una casa como esta, jamás en vida hubiese sido posible reunir tanto dinero para construir una casa tan linda como esta”.

Hábitat para la Humanidad Nicaragua brinda cambios positivos en la salud, educación y economía de muchas familias de escasos recursos, estas importantes mejoras, entre muchas más que ofrece Hábitat para la Humanidad, son las que convierten una vivienda inadecuada en un hogar saludable y seguro.