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“Cambiando vidas, salvando vidas”

   
 

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Terry y M.C. Laney en San Lucas Tolimán, Guatemala.

Por Terry Laney
Director Ejecutivo, Hábitat para la Humanidad Our Towns

Regresamos de Guatemala el 30 de enero, junto con 13 otros voluntarios. Habíamos hecho el viaje con el propósito de ayudar a dos familias en la construcción de sus nuevas viviendas de Hábitat. Fue mi decimotercero viaje al país, pero en este caso fue distinto, lleno de emoción para mí y para mi esposa, M.C.

En un viaje anterior en noviembre, la junta directiva de Hábitat para la Humanidad Guatemala nos habíamos informado de algunos de sus programas y oportunidades nuevas. Había un proyecto en específico que nos interesó mucho – “eco-estufas” para las familias que no les alcanza pagar una vivienda completa. Una organización aliada está construyendo las estufas, y brindando una capacitación en salud y nutrición a las familias que las reciben. El proyecto es tan crucial para la salud y bienestar de las familias en Guatemala, que comprometí a que Hábitat para la Humanidad Our Towns recaudará US$60.000 en dos años para ayudar a financiar este proyecto. El compromiso dependió de la aprobación de nuestra Junta… ¡y lo aprobó!

El costo de cada eco-estufa es US$100, incluyendo la instalación y capacitación sobre salud y nutrición. Este equivale a más de 600 familias servidas con nuestro diezmo en los próximos dos años. En 2008, Hábitat para la Humanidad Our Towns se comprometió a la meta de servir a 1.600 familias (local y globalmente) para el 2013. Por supuesto, en 2008 no sabíamos ni como lograríamos esa meta.

Cuando llegamos a Guatemala en enero, enteramos que, además de construir viviendas para dos familias, también seríamos la primera brigada de Aldea Global para instalar eco-estufas con Hábitat Guatemala. En perspectiva, las viviendas nuevas de Hábitat en Guatemala cuestan aproximadamente US$4.800, mientras una eco-estufa cuesta sólo US$100. Obviamente, un nuevo nivel de servicio es posible con este proyecto.

Una familia típica de Guatemala cocina sobre un fogón abierto (usualmente en el piso de la vivienda o sobre piedras), así que el humo negro llena al hogar y al entorno. El techo de la vivienda donde instalamos nuestro primera eco-estufa era completamente negro – parecía alquitrán. La nutricionista lo mostró a la familia y les dijo, “así se ven sus pulmones”; una poderosa declaración.

Dos días después, volvimos a esta casa para ver la estufa “en acción”. No había humo negro… solo un poquito de humo blanco, saliendo de la chimenea. Antes de instalar la eco-estufa, la cantidad de dióxido de carbono estaba encima de 700. En el día que vimos la nueva estufa en uso, la cantidad se había bajado a 1 (uno!). Las eco-estufas además reducen el uso de leña hasta el 40 por ciento, el cuál impacta la reforestación del país y reduce los gastos de la familia para comprar leña, o el tiempo gastado en recoger la leña.

Estas eco-estufas han cambiado las vidas de las familias que las han recibido… y también salvó la vida de un niño de 19 meses, Alex. El había sido muy enfermo, y su familia le llevó al hospital tan solo semanas antes de nuestra llegada. Los doctores dijeron que la causa de su enfermedad fue la exposición a cantidades altísimas de dióxido de carbono. Dijeron que si su familia no recibía una eco-estufa se moriría. La familia de Alex fue la primera familia para recibir una eco-estufa de Hábitat para la Humanidad Guatemala en esta región, ¡y nosotros tuvimos la oportunidad de construirla! Tuvimos un torbellino de emociones cuando vimos la eco-estufa instalada y funcionando. Habíamos ayudado a salvar la vida de Alex… un momento que jamás olvidaremos.

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Hábitat para la Humanidad Guatemala ayuda a las familias a construir eco-estufas que son seguros, eficientes y bien-ventiladas, reduciendo así la cantidad de leña que la familia necesita para sobrevivir y sacando casi todo el humo de la vivienda.