You are here

“El sentimiento de Hábitat es dar, además de una mejor casa, una nueva esperanza”

   
 

testimonios_mara_paraguay_esp-1.jpg

   

Mara Wischnewski siempre quiso hacer algo por la gente, por eso estudió arquitectura con el sueño de “hacer deseos realidad”. Como sucede, por un tiempo esa meta se borró de su horizonte, pero llegó el momento en que dijo basta y dejó su viejo continente, Europa, para pisar por primera vez suelo paraguayo, donde a lo largo de 10 meses trabajaría de manera voluntaria, cumpliendo sueños.

No sucedió de un día para el otro. Desde el momento en que Wischnewski pensó en tomarse un año sabático y cuando finalmente lo hizo, pasaron cinco años. Antes de iniciar su voluntariado, esta ciudadana alemana dedicaba sus días a lograr que los consumidores de las páginas web con las que ella trabajaba, gastasen cada vez más. Lejos estaba de ese anhelo que la había llevado a estudiar arquitectura, de “hacer deseos realidad”.

“Todo lo que hacía tenía que ver con dinero, de cómo conseguir más dinero de la gente. Hasta que dije bueno, ahora necesito un descanso de esto. Necesitaba hacer algo distinto, algo para mí y también para la gente”, explica Wischnewski.

Fue así que se puso a investigar los lugares a los que podría ir y luego de determinar que el destino sería América Latina, se adentró en las actividades que podía realizar. Su idea era la de hacer un voluntariado en el que ella pudiese ayudar desde su experiencia, que en este caso en la arquitectura. Quizás por una jugada del destino, dentro del infinito océano de información que está al alcance de todos a través de la Internet, Wischnewski se topó con una de las páginas de Hábitat y se dijo “esto es perfecto para mí”. Se puso en contacto con las oficinas de Hábitat de seis países distintos y los primeros en responder fueron los de Paraguay.

“La primera respuesta que recibí fue la de Azucena, de Paraguay. Ella me dijo vení, sos bienvenida. Por eso creo que Paraguay me eligió a mí. Todas las otras oficinas me dijeron que no sabían, que tenía que llamar de vuelta. Azucena y Claudia hicieron todo sin complicaciones”, comenta Wischnewski.

Los conocimientos que tenía ella sobre Paraguay se reducían a algunos nombres y anécdotas del ámbito futbolístico, pero eso no influyó en su decisión. Al contrario, la llevó a, una vez en el país, aportar su importante grano de arena en ese ámbito.

Hoy, nueve meses después, la imagen que tiene Wischnewski de Paraguay es la de un país en crecimiento. “Están comenzando todo ahora, comienzan a construir, la gente comienza a interesarse en temas culturales. Creo que el país se está desarrollando cada vez con mayor velocidad”, dijo.

Justamente es en ese crecimiento, en esa construcción del Paraguay, donde Wischnewski aportó extraordinariamente. Como arquitecta, a lo largo de su estadía en Paraguay supervisó las construcciones de ocho casas. Además, se encargó de la logística relacionada a la recepción de también ocho grupos de voluntarios internacionales, quienes llegaron para construir los hogares. ella ayudó también en el llamado “trabajo de oficina”, donde se encargó de la traducción de la página web de Hábitat Paraguay tanto al inglés, como al alemán, su lengua natal.

“Una de las cosas que más me gustó de lo que hice en Paraguay, fue organizar el área de Aldea Global en la página web de Hábitat Paraguay. Como me pasó a mí, que no sabía nada del Paraguay antes de venir, supuse que lo mismo sucedía a otros potenciales voluntarios. Esta sección brinda información sobre el país a las personas que quieren venir como voluntarios. Reúne también testimonios de voluntarios que ya estuvieron aquí, información de las actividades que se realizan, entre otros. Creo que es una forma de facilitarles la decisión”, comentó.

Sentimiento Hábitat
Para Wischnewski, Hábitat Paraguay está viviendo el mismo fenómeno que ella vio en el país, está comenzando a crecer. Observó muchos cambios en la organización, como el aumento de la cantidad de funcionarios, nuevas ideas que toman forma y se materializan y mayor conocimiento de la organización por el público en general. Pero además de hablar de la organización como elemento material, Mara habla de Hábitat, como un sentimiento.

“Hay una historia que para mí fue realmente Hábitat. La penúltima familia con la que construí estaba compuesta por la madre y seis chicos. Vivían en una pieza en la que sólo había lugar para las camas, la ducha y el wáter. Llovía dentro de la casa, todo estaba desarreglado. La familia estaba muy escéptica cuando llegamos, parecía que no confiaban en lo que íbamos a hacer. Comenzamos a limpiar, a terminar las paredes, pusimos una reja, arreglamos las cosas. Las camas quedaban fuera, bajo el mango, ya que teníamos que trabajar en la única pieza que había. Cuando llegamos el tercer día de trabajo al lugar esperando ver todo igual, nos sorprendimos. Las camas estaban hechas, la habitación estaba limpia, y los chicos estaban bañados y tenían ropa limpia. Fue ahí que yo pensé que no se trata solo darle a alguien una mejor casa, sino también una nueva esperanza. Es lo que Hábitat quiere dar, esperanza. Creo que la mamá se dijo, bueno, ahora lo puedo hacer, sé que hay un futuro distinto para mí, una vida organizada. Ellos no sólo tienen una vida mejor con la nueva casa, sino que pasa algo en su mente y en su corazón. Eso fue grande, ese fue para mí el sentimiento hábitat”, compartió Wischnewski.

Luego de terminar los trabajos con su último grupo de voluntarios internacionales, Wischnewski recibió la visita de sus padres en el Paraguay, que fue aprovechada para realizar una gran despedida en agradecimiento por su infinito aporte a Hábitat Paraguay. “¡Gracias Mara, serás siempre bienvenida!”