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Hasta aquí llega la botella: Milagro en el 180 de la Calle Dos Nacentes

En la comunidad de Eldorado, Brasil, un propietario de una casa de Hábitat decidió dejar de beber e inició un programa de alcohólicos anónimos para las familias de Hábitat.

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Es mediodía de lunes y todo está en calma en el 180 de la calle Dos Nacentes, en el vecindario de Hábitat para la Humanidad de Eldorado, en las afueras de Paraíbu do Sul, Brasil. Maria Jose da Silva Bráz cocina pollo y arroz. Dos de sus cuatro niños miran las caricaturas en el sofá de la sala. Su esposo, Ronaldo, quien se pensionó por la compañía de electricidad, está en el corredor del frente con Victoria, su hija de dos años. Ronaldo cuenta que hace dos años su vida no era tan tranquila. Era un recuerdo borroso por el alcohol, hasta que Hábitat para la Humanidad le ayudó a aclararla un poco. A casi un año de haberse mudado a su casa de Hábitat, Ronaldo está tratando de ayudar a otros al iniciar un programa de alcohólicos anónimos para propietarios de casas de Hábitat.

El renunciar a la bebida no fue el único milagro en la vida de Ronaldo.Victoria fue el otro. La llamaron Victoria porque permaneció viva hasta que la encontraron en una bolsa de nylon en el umbral de la puerta de la familia Bráz. No saben de dónde proviene o quiénes son sus padres, pero ahora es parte de la familia que vive en el 180 de la calle Dos Nacentes.

“Esta es mi historia”, dice Ronaldo mientras Victoria lo abraza y se envuelve en una de sus piernas. “Tuve todas las oportunidades para comprar mi propio hogar, pero tomaba demasiado y gasté todo nuestro dinero”.

Ronaldo cuenta que gastar todo el dinero significaba que iba con el cheque de pago directo al bar, no llegaba a la casa ni compraba alimento para su familia. Desdichadamente, el no es el único que sigue ese ritual. Muchas familias pobres en la comunidad tienen historias similares. Ronaldo dejó de beber después de descubrir a Hábitat, ya que se dio cuenta de que se le daba otra oportunidad para tener su casa propia. Sin embargo, después de observar a otros propietarios de casas de Hábitat que continuaban bebiéndose sus pagos de hipoteca, Ronaldo decidió iniciar un grupo de apoyo para alcohólicos, con las familias de Hábitat. El grupo empezó en diciembre con doce miembros y ahora, a marzo, ya cuenta con dieciocho. Ronaldo dice que ha notado que desde que el grupo inició ha habido un cambio positivo y más personas están tomando sus hogares seriamente.

Un beneficiario del grupo de Ronaldo es Sergio Luis da Silva, quien ha sido un alcohólico la mayor parte de su vida, desde que sus padres lo abandonaron cuando era pequeño. Tuvo una esposa y una casa, pero gastó casi todo su tiempo ebrio, en la estación de autobuses o en la calle. Sus dos hijos vivían con su abuela porque el hogar era demasiado inestable. Sin embargo, dos cosas pasaron en esa época que cambiaron su vida. La abuela murió y no había quien cuidara a los hijos, y su esposa se enojó tanto con él por su ebriedad que le arrojó una olla de caldo de pollo caliente, dejando cicatrices de quemaduras en su pecho. Luego su esposa los abandonó.

“Me di cuenta que mis hijos dependían solo de mí”, dice Sergio. “Luego mi hija se casó y se fue del pueblo, así que sólo quedamos mi hijo y yo. Luego uno de los amigos de mi hijo supo de Hábitat y yo encontré una solución”.

Adriano, el hijo de Sergio, tiene 17 años y es un albañil. Él dice que Hábitat ayudó a que su padre cambiara. Su padre es más confiado y amigable, y han llegado a ser amigos más cercanos. Incluso pagan por turnos la hipoteca mensual. Son historias como éstas las que se cuentan en las reuniones de alcohólicos anónimos e inspiran a otros a dejar de beber. De hecho, el éxito del grupo ha inspirado a la esposa de Ronaldo para iniciar un grupo similar para mujeres.

En Eldorado, un grupo de 88 casas de Hábitat, la línea entre el familiar y el vecino es borrosa. Los miembros de las familias aquí han llegado a ser buenos amigos y se cuidan mutuamente. Ronaldo dice que este apoyo es una de las razones por las que se mantiene sobrio.

“La ayuda mutua aquí va más allá de la construcción”, dice Ronaldo. “El hogar es más importante que la bebida y nos estamos ayudando mutuamente a aprender esto”.
Maria Palumbo