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El sueño de Millard: México número uno

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“Anita Domínguez Gamboa, 50 pesos! Mayra Medel Canela, 50 pesos!”, aclara el tesorero del comité local de Chacalapan, rodeado de una multitud de hombres y mujeres llenos de emoción. Con ello, él anuncia los nombres de aquellas familias que han pagado la cuota de transporte, aproximadamente $6, para ver al fundador de Hábitat para la Humanidad, Millard Fuller en su aparición durante un evento que se prolongará cinco días.

Muchos en esta comunidad mexicana, que reciben escasos ingresos de la agricultura, la cría de ganado y la pesca, consideran un “sacrificio” pagar el sueldo de todo un día en un boleto de ida y vuelta para asistir a las festividades. Pero, dice Blanca Aguirre Hernández, vale la pena”. “Nos hace muy felices saber que él (Millard) está visitando nuestra región. Gracias a él y todos en el programa, tenemos una casa agradable y digna”, dice Blanca. “Estamos muy agradecidos por ello… Comparado con todo lo que él nos ha dado, 50 pesos no es tanto”.

Si bien esta es la séptima visita de Millard a México, representa la primera vez que viajará al afiliado de Los Tuxtlas, localizado en una exuberante área rural en el estado sur de Veracruz. Desde sus inicios en 1994, con 20 casas en cuatro comunidades, el afiliado de Hábitat ha crecido exitosamente para llegar a más de 1,356 casas en 75 comunidades.

Millard en Los Tuxtlas
Una multitud de aproximadamente 2,000 hombres, mujeres y niños de cada comunidad de Hábitat en la región se extiende alrededor de un escenario de madera en un campo de fútbol en Sihuapan, sede de las oficinas centrales del afiliado. Algunos sostienen afiches de Millard y su esposa Linda con la frase “Bienvenidos a Los Tuxtlas”. Coloridas flores de papel y serpentinas decoran el escenario. En el fondo cuelga el logo del afiliado, una ilustración de una joven mexicana al lado de un joven de aspecto anglosajón sosteniendo una casa de la cual sale una cruz.

Mientras una tradicional banda de marimba toca en el escenario, Plácido Amador Ramírez busca refugio bajo un árbol de sombra para evitar el caliente sol. “Me siento realmente motivado al estar aquí y hasta un poco sentimental”, dice Plácido, cuya familia fue una de las primeras en Los Tuxtlas en unirse a Hábitat para la Humanidad. “Nosotros fuimos un grupo pequeño cuando empezamos “¡Nadie jamás imaginó que esto pudiese crecer y convertirse en algo tan grande! El hecho de que estoy aquí hoy con miles de mis hermanos y hermanas, todos de diferentes credos, pero unidos por Hábitat… eso me hace sentir muy bien. Nuestro esfuerzo, junto con el de Millard, hizo esto realidad”.

La música se detiene y la voz del maestro de ceremonias corre con fuerza a través de los parlantes, “¡Damas y caballeros, el fundador de Hábitat para la Humanidad!”. Mientras Millard toma el micrófono y comienza a hablar, la audiencia espera para escuchar las palabras de felicitación. “Según lo que he escuchado a través de muchas personas, el afiliado de Los Tuxtlas debe ser uno de los mejores afiliados a nivel no sólo de México, sino del mundo entero”. Aparte de sus crecientes números de construcción y expansión en numerosas comunidades, el renombre del afiliado de Los Tuxtlas nace a partir de la creación de vecindarios muy enfocados en la comunidad.

Millard elogia no sólo el trabajo en Los Tuxtlas, sino el trabajo en todos los 19 afiliados de México. “El país número dos a nivel mundial en cuanto al número de casas construidas es México”, ocupando el segundo lugar, pues el primero lo ocupa Estados Unidos, donde han construido más de 40,000 casas. Desde que Hábitat llegó a México en 1987, cerca de 13,000 casas se han levantado en 13 de sus 31 estados y su capital.

Aún así, dice Millard, México debería estar construyendo más casas que su vecino del norte puesto que la necesidad es mayor. Cuarenta millones de personas, aparte de los 101 millones que viven en México, se encuentran en pobreza. De acuerdo con la INEGI, cada día, desde 1998 al 2000, 750 mexicanos han venido pasando de un nivel moderado de pobreza a la pobreza extrema.

Hoy tengo un sueño que quiero compartir con ustedes” Hábitat para la Humanidad en México debería ser la más notable, más que cualquier otro en el mundo. ¡México número uno!” Es entonces cuando los miembros de la audiencia empiezan a aplaudir y a alzar la voz, levantando sus dedos índices al aire para simbolizar el número uno. “¡Sí se puede! ¡Sí se puede! ¡Sí se puede!”, repite Millard, mientras la multitud participa, “¡Sí se puede!”.

Un país con una mission
Con todo un trabajo por venir, ¿cómo se siente el pueblo de Los Tuxtlas? “Hemos aprendido mucho hoy de él (Millard). Su mensaje nos llenó de mucho aliento. Y, personalmente, me siento muy motivado para continuar trabajando duro, respaldando a otros”, dice Clemente Albanil Rivas, quien vino al evento con otros 52 miembros de su comunidad.

Mientras las festividades llegan a su fin y desarman el escenario, el sentir general de gratitud, alegría y esperanza en el futuro es expresado una y otra vez por muchos que han pasado su domingo en las festividades de Sihuapan. Justo antes de abordar la hacinada buseta, que lo llevará de vuelta a su pueblo a dos horas de distancia, Norberto Lázaro dice con una sonrisa, “Estamos agradecidos que él vino a nuestra región. Vamos a continuar trabajando para que México, como él (Millard) dijo, pueda ser número uno. Vamos a comunicar su palabra por todas las comunidades para que continuemos construyendo no solo hogares, sino familias”.
Yolanda Hernández