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El valor de una pared

¿Que tienes en las paredes de tu casa? ¿Fotografías?,¿Diplomas? Seguramente elementos que recuerdan tus éxitos, los de tu familia, esos momentos importantes de la vida …

Se trata de algo tan normal, que ahora mismo mientras lees estas líneas te preguntas acerca de la importancia de unas simples paredes.

Pero cuando se vive la vida al calor de cuatro pliegos de lona, cuando trozos de madera aseguran el destino de una familia, cuando el viento sopla inclemente levantando las laminas que tratan de guardar un niño de la lluvia, entonces te das cuenta del valor de una pared, del gozo de colgar una foto.

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La vieja casa de la familia Buendía Orantes.

José Baudilio Buendía y Flor de María Orantes ahora tienen un hogar donde colgar sus recuerdos y mostrar sus éxitos.

Hace más de cinco años, transcurrían sus días alquilando un cuarto por $57 en la Ciudad de Sonsonate.

El padre de Flor de María les regaló un terreno con una casa vieja para que dejaran de pagar por algo que nunca sería suyo.

Los terremotos de 2001 acabaron con la vieja casa y entonces José Baudilio debió buscar un albergue temporal para Flor de María y su hijo José Ricardo de cinco años.

Una estructura de hierro y unos metros de lona donados por la Cruz Roja, serían los materiales con que iniciarían esta etapa de sus vidas. El nacimiento de su segunda hija Elsi, hace urgente la necesidad de reconstruir su hogar.

Apaneca, la ciudad donde viven los Buendía Orantes es una de las ciudades más lindas de El Salvador. El hermoso paisaje verde está por doquier, la belleza de las flores inunda el ambiente y el fresco clima hace olvidar que se está en un país tropical.

Curiosamente ese clima mantiene a José Ricardo con tos. El frío que las lonas no detienen llega hasta sus pulmones afectándolos negativamente; Flor de Maria sabe eso y trata de mantener las lonas sobre la estructura de hierro, pero su figura menuda no es suficiente para luchar contra el mal tiempo.

Elsi, a sus tres añitos, prefiere pasar sus días y sus juegos en casa de su tía, quien vive en una casa de bloque y duralita.

Los Buendía Orantes han soñado tener una casa fuerte que cobije a José Ricardo, que le guste a Elsi, que sea firme y donde José Baudilio no tenga que temer por la seguridad de su familia.

Saben que no será fácil, con el salario de José Baudilio (unos $150 por mes) trabajando como motorista de buses; una inversión de este tipo es un sueño grande.

En la escuela de José Ricardo, un maestro les habla de Hábitat para la Humanidad El Salvador. Ellos un poco escépticos por experiencias pasadas, empiezan a hacer consultas, se preguntan si en el pequeño espacio que habitan será suficiente para una casa.

Se realiza la visita, la necesidad de un techo es obvia, pero el terreno es pequeño no alcanza ni los 5 metros de ancho.

El personal técnico del Afiliado Sonsonate inicia las gestiones para lograr atender a esta familia, consultas, ilusiones, posibilidades, medidas, consenso, esperanza … De allí nace un nuevo modelo que se ajusta a las necesidades y al espacio.

En un mes los Buendía ven caer las lonas y participan en la construcción de la que será su casa.

José Ricardo ve como bloque a bloque su casa va tomando forma, refiriéndose a su vieja casa como “la champita”.

Ya José Ricardo no debe temer más al frío. Elsi no deja de recorrer con asombro las nuevas paredes y ya no piensa en ir a otras casas. José Baudilio puede trabajar tranquilo y Flor de María cuelga las fotos de sus hijos y las cortinas nuevas que hizo con las mismas manos que le permitieron construir su nuevo hogar.

Junto a 20 familias más, los Buendía recibieron las llaves de su casa. Ellos pagarán $33 por mes para ayudar a que más familias puedan encontrar una solución como ellos.

Y a cada nuevo visitante, José Baudilio le mostrará las fotos de su antigua casa.“No me da pena haber vivido en una champa, así como ahora no me da pena decir que estoy orgulloso de mi nueva casa, una casa que a mi me cuesta”.

Entérate mas de las innumerables oportunidades de participar en el cambio de hogares como las de José y Flor de Maria comunicándote con: Claudia García o Magdalena de Gómez a los teléfonos (503) 298-3290, (503) 298-3291 y/o al e-mail información@habitatelsalvador.org.sv. Visita www.habitatelsalvador.org.sv.
Magdalena Gómez