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¡De beneficiado a voluntario!

Santa Cruz Paredes, al recordar el día en que conoció Hábitat para la Humanidad, explica que tras una búsqueda incansable de una opción de vivienda para él y su familia encontró lo que tanto esperaba, la oportunidad de tener una casa propia.

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Santa Cruz y su familia.

“Tenía dos hijos cuando decidí adquirir el crédito de la vivienda, quienes ayudaron mucho en la construcción de la casa porque sabían que iban a tener un espacio exclusivo. Hoy 12 años después, no solo tengo una casa propia, sino que vivimos más seguros y disfrutamos una estabilidad económica yo, y toda mi familia”.

Santa Cruz y su familia habitan en una de las viviendas de HPH construidas en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

“Ahora somos seis y somos más personas las que disfrutamos de esta vivienda. Es por eso que mi familia y yo estamos agradecidos y comprometidos con Hábitat para la Humanidad” agrega.

Santa Cruz adquirió el crédito de Hábitat para la Humanidad para construir su nuevo hogar en el año 1992.

“Para mí, Hábitat es más que una organización; desde el principio fue una familia. Desde el un inicio, cuando empecé a construir mi casa, me di cuenta que no solo se trataba de casas comunes y corrientes, sino más bien de hogares que esta organización ofrecía a las familias de escasos recursos. Me gustó tanto cómo trabajaba esta organización que decidí quedarme y ser parte de ella”, manifiesta Santa Cruz al referirse al motivo de su voluntariado en HPH.

Han pasado más de diez años y el señor Santa Cruz Paredes sigue formando parte de esta gran familia.”Ha sido miembro del Directorio Nacional durante cuatro años y actualmente es voluntario del Directorio Regional del afiliado Santa Cruz”, explica Ronald Pérez Mulgar, director del Afiliado Santa Cruz.

Varias han sido sus motivaciones para convertirse en voluntario. Pero una de ellas sobresale.

“No se si es porque he vivido en carne propia la necesidad de vivienda o la alegría de recibir una casa propia. Lo que me ha impulsado a ayudar es el deseo de que ésta organización siga ayudando a más familias de escasos recursos para que así, sean más las personas beneficiadas con una vivienda digna, económica, sencilla y sobre todo propia”, argumenta.

Santa Cruz no puede evitar que lagrimas de emoción broten de su corazón agradecido al recordar los buenos momentos que vivió durante la construcción de su nuevo hogar 12 años atrás, y cómo sus dos hijos le ayudaban alegremente a revocar y estucar las paredes de su casa.

“Felizmente terminamos de pagar nuestra vivienda en el año 2001 y ahora sí puedo decir: ‘Esta casa es mía’”, manifiesta Santa Cruz con una expresión de orgullo, pero al mismo tiempo de gratitud

El señor Santa Cruz Paredes adquirió un crédito de US$1.800 para la construcción de su vivienda, actualmente su casa y su terreno están evaluada en aproximadamente en US$5.000.

“Para mí esta casa vale mucho, no solo porque se ha incrementado su valor con el pasar de los año, sino también por la carga y el valor sentimental que ella encierra”, explica.

En Santa Cruz, desde 1990 Hábitat para la Humanidad, con la meta de “eliminar la vivienda infrahumana y la falta de hogar en todo el mundo”, empezó a brindar ayuda a familias en necesidad de un techo propio. Como resultando miles de bolivianos hoy cuentan con una vivienda digna.

Pero el reto es grande, en Santa Cruz y toda Bolivia. Según el Censo de 2001 del Instituto Nacional de Estadística, 1.048.776 familias no cuentan con una casa propia. Las necesidad de un techo propio en Santa Cruz crece vertiginosamente. Según el Censo 2001, el departamento de Santa Cruz cuenta con 2.033.739 habitantes, constituyéndose en el segundo departamento con mayor población en el país.

De acuerdo a la Encuesta de Hogares Medición de las Condiciones de Vida, realizada por el INE (2002), 64,3 por ciento de la población boliviana es pobre, porcentaje que equivale a 4.695.464 habitantes residentes en viviendas que no reúnen las condiciones apropiadas, carecen o presentan inadecuación de servicios de agua y saneamiento, utilizan combustibles no adecuados, tienen bajos niveles de educación y/o manifiestan inadecuada atención en salud.
Marisol Anzoleaga

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