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De regreso al hogar

Santo Domingo de los Colorados, Ecuador.- Marco Revelo (41) como muchos latinos que han emigrado atesorando un futuro mejor, en 1991 fue a los EE.UU. para estudiar en el Baptist Theological Seminary de Nebraska. Allí conoció a Heidi Erion (37) con quien se casó en 1994 y el fruto de ese matrimonio son sus dos hijas, Elizabeth (7) y Ashley (4). “Soy de Quito -explica con una pizca de acento serrano- y tengo dos hermanos, una vive en Chicago, EE.UU. y el otro aquí, en la capital con mis padres”.

“He visto a mis compañeros llorar” expresó con emoción Revelo, luego de la experiencia de haber ayudado a una familia de Santo Domingo de los Colorados a construir su nuevo hogar.

“Muchos de ellos –al referirse a los voluntarios que los acompañó a Ecuador- luego de la experiencia me decían: Marco, al ver a tantas personas necesitadas, me duele mucho y no puedo dejar de pensar en la abundancia que tenemos en nuestro país”.

“Me siento más satisfecho de saber que todavía existe amor y compasión” expresó Revelo luego de haber logrado que 16 voluntarios de la Iglesia Metodista de Wisconsin los acompañara con el fin de ayudar a dos familias de escasos recursos a construir su casas financiadas por Hábitat para la Humanidad.

“Al caminar por las calles de Santo Domingo sentí dolor por todas las personas que piden caridad, pero al mismo tiempo me sentí feliz porque hay esperanza de que las cosas mejoren. Hay personas que desean ayudar a los demás. Ayudar al semejante con y por medio de Hábitat nos hace sentir mejor” explicó.

La ayuda humanitaria
La Brigada de voluntarios arribó a Quito. Luego se trasladó a Santo Domingo donde durante una semana cavaron zanjas para los cimientos y levantaron las paredes de las viviendas de dos familias. Una de ellas, está compuesta por el matrimonio Lema – Campos y sus hijos Denis (9), Bryan (8) y Jennifer (3) de la Urbanización Las Playas de Santo Domingo.

Además de brindar su tiempo y cubrir sus gastos, estos voluntarios, donaron a la ONG equipos de informática y suministros para facilitar su misión de ayudar a familias necesitadas a construir un su hogar propio.

“Es doloroso para mí ver tanta necesidad. -señaló el emigrante- Los años que he pasado en los EE.UU. ha adormecido esa conciencia e imagen de pobreza de mi país. Ahora que regresé ese dolor volvió. Se que este grupo pequeño de voluntarios no cambiará el país, pero junto a mis compañeros, siento la satisfacción de haber colaborado en que dos familias de compatriotas vivan mejor”

Su vida en los EE.UU.
En 1996 Revelo se integró como director de jóvenes de la Iglesia Metodista de Loup City, Nebraska. Dos años después, paso a ser el director de todo el distrito, compuesto por 54 grupos de jóvenes en Nebraska. Recientemente, en el 2001, fue llamado a servir como director de jóvenes de todas las iglesias Metodistas de Nebraska (unas 514 iglesias) Hoy, por estar más tiempo junto a su familia, asume la dirección del grupo de jóvenes de la Iglesia Metodista de Wisconsin

El viaje a Ecuador
El viaje de regreso al hogar surgió gracias a una compañera de trabajo, Barbara Hays.

“En mi primer día de trabajo en la Iglesia de Wisconsin, una compañera de trabajo me invitó a conocer a su hija Header quien había llegado recientemente de Ecuador donde sirvió como voluntaria de Hábitat. El resultado de este encuentro fue el desafío de formar y llevar un grupo de voluntarios a mi país” explicó Marco.

Así que Marco se puso en campaña. Colocó un pequeño cartel en el biombo de su iglesia y a la semana siguiente más de 15 personas habían manifestado su interés en el viaje a Ecuador. Después de dos semanas el número de interesados ascendió a 30 personas.

“En su mayoría fueron jóvenes los interesados en el viaje –aclaró el voluntario- y para cubrir los gastos del viaje trabajaron durante todo un año para ahorrar el dinero”.

Una experiencia sin igual
“No fue un trabajo fácil. Fueron cinco días bajo el sol de Santo Domingo cavando y cargando los cimientos para las viviendas, preparando mezcla, pasando ladrillos, cortando varillas de hierros y muchas otras actividades que la mayoría de mis compañeros nunca antes lo habían hecho” señaló Revelo, al mismo tiempo de añadir “pero fue un trabajo bien remunerado por el aprecio que sentimos de parte de los dueños de casas. El amor que experimentamos en respuesta a esa relación voluntarios – familias durante estos cinco días no se consigue con dinero, ni con títulos”

“No necesitas ser un religioso, un millonario o una persona enamorada de los hispanos –argumentó Revelo al explicar la motivación de los voluntarios- sólo basta las ganas de servir al prójimo por una semana, darse una persona por la otra”

Un llamado a los emigrantes
“A mis compatriotas que se encuentran lejos de Ecuador los invito a que regresen, pero con una misión de servicio, por una semana con Hábitat para que se den cuenta de las necesidad que vive nuestra patria y experimenten la satisfacción de haber ayudado a que un compatriota, nuestra gente necesitada, tenga un futuro mejor”

“Juntos podemos aliviar un poco el peso de la pobreza y Hábitat para la Humanidad es un canal para hacerlo, porque es una organización que te trae la necesidad del Ecuador y el mundo a tus ojos y a tu corazón, no te pintan bonito, mas bien te muestran como es en realidad, pero luego de esta experiencia voluntaria, mientras esté fuera de mi país, parte de mi corazón estará en Ecuador”.

Involúcrate. Si deseas información de las múltiples oportunidades de construir un nuevo hogar para una familia ecuatoriana en necesidad comunícate con Sebastián Serrano a brigadas@hphecuador.org
Por Manuel Mancuello