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“Porque no hay de otra”

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Por Manuel Mancuello

México.- “Porque no hay de otra” La elocuencia de San Cristóbal y Tijuana frente a la vivienda inadecuada se denomina la investigación acerca de las principales causas, condiciones y efectos de la vivienda inadecuada en México publicada recientemente por la oficina regional para América Latina y el Caribe de Hábitat para la Humanidad

El estudio, a cargo de la oficina de Vivienda del Departamento de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana, recoge datos relevantes acerca de la situación de las viviendas en San Cristóbal de las Casas, Chiapas ubicado en el extremo sur de México y Tijuana, Baja California, en la frontera con los EE.UU.

“Porque no hay de otra” es la respuesta reiterada de los pobladores que mejor refleja como los habitantes de escasos recursos resuelven el acceso al suelo para construir su vivienda, con sus propios medios y gracias a una amplia oferta de suelo irregular sin servicios ni infraestructura, lejos del trabajo, de los equipamiento sociales y el trasporte, en condiciones insalubres o de riesgo.

La falta de tenencia de tierra, el principal problema
El documento revela que con las condiciones actuales del mercado inmobiliario y con el perfil de ingresos de la población, se estima que el 33 % de la PEA (Población económicamente activa) de San Cristóbal y el 45% de Tijuana no podría adquirir siquiera lotes sin los servicios básicos. La oferta de lotes se dirige a estratos con ingresos superiores a 5 vsm (veces el salario mínimo), mientras que la mayoría de la población de ambas ciudades percibe ingresos inferiores a ese rango.

El precio del suelo torna imposible que la acción institucional responda en cantidad y en calidad a la demanda de vivienda de la población de escasos recursos. El suelo no forma parte del paquete de vivienda.

Asimismo, describe que las familias en San Cristóbal y Chiapas satisfacen su necesidad de vivienda mediante las cuartearías y asentamientos periféricos; las cuartearías son pequeños cuartos de alquiler donde viven hacinadas varias familias dentro de una misma casa; los asentamientos periféricos son precarias construcciones, asentamientos informales en los alrededores de la ciudad.

La investigación agrega que en Tijuana los inmigrantes llegan con la expectativa de cruzar la frontera. Se alojan con familiares que los antecedieron y si esto no es posible, ocupan barrancos y precipicios, no tienen domicilio fijo, pues están en tránsito.

El 64% de los encuestados en los ocho asentamientos visitados no pueden regularizar los terrenos ocupados donde levantaron sus precarias viviendas, pues ganan poco y su trabajo es inseguro. Y de éstos, al 84% le preocupa la falta de título de propiedad, ya sea porque no pueden asegurar su patrimonio, por temor a ser despojados y/o porque aparezcan otros con mejor derecho sobre el terreno.

Ya está disponible el DVD “En busca de un hogar” Un documental de 17 minutos con imágenes que capturan la realidad en que están inmersas miles de familias de San Cristóbal y Tijuana que carecen de un hogar digno, pero que a pesar de ello, mantienen viva la esperanza y se esmeran en alcanzar una mejor calidad de vida.


La demanda supera a la oferta

El Gobierno, afirma el estudio, no puede atender la demanda al ritmo que se genera por lo que únicamente ofrece atenuantes al problema. Si bien la creciente política de subsidio mejora la capacidad de compra y acceso a una vivienda, esto no necesariamente se traduce en compra de un mejor hábitat. El subsidio tiene altas probabilidades de traducirse como un aumento en los precios del suelo en lugar de una mayor calidad de vida. Pues, como es escaso, los terratenientes especulan con los precios.

El derecho a una vivienda digna
La población de bajos ingresos de San Cristóbal y Tijuana no tiene acceso al sistema jurídico para proteger sus derechos. Las personas entrevistadas en las dos localidades no conocían sus derechos legales sobre la vivienda, para ellas el concepto de “derecho humano de la vivienda” es lejano y abstracto.

Según el Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Vivienda, Miloon Kothari, en el país hay un vínculo fuerte entre la pobreza y las comunidades indígenas, que provoca las peores condiciones de vivienda. El mapa de la pobreza en México es muy similar al de la ubicación de las comunidades indígenas, no solo en Chiapas sino también en todo el país.

¿Cómo afrontar el reto?
La política de vivienda para la población de escasos recursos debe incluir en sus marcos reglamentarios una estrategia de suelo y debe ser coherente con las particularidades socioeconómicas de la población, los patrones culturales, la residencia esperada y lo mecanismos tradicionales de ahorro como la caja popular o tanda.

En Tijuana el reto consiste en atender la gran movilidad de la población. La emigración hacia EE.UU. habla de una forma de vida y de una movilidad rutinaria que se escapa a cualquier programa de vivienda convencional y hace que el concepto de vivienda tome nuevas dimensiones.

Otro desafío ineludible consiste en mejorar el acceso de esta población al sistema jurídico y a las protecciones legales sobre la vivienda, sobre todo con la creación de instrumentos que permitan que el marco legal tenga un sustento capaz de concretar las declaraciones cotidiana.

Con las actuales condiciones del mercado no será posible revertir las tendencias que existen, no obstante las circunstancias pueden cambiar con la aserción de mecanismos que apoyen el esfuerzo que la población en pobreza realiza para solucionar su necesidad de habitación. Además, se puede intervenir en el mercado inmobiliario para crear instrumentos y mecanismos que implementen una política integral de suelo y vivienda.

México tiene un déficit de 4 millones de casas, que se eleva a cerca de 7 millones si se consideran las que están en mal estado. Cada año hay una necesidad creciente de 700 mil viviendas más.

A pesar de sus esfuerzos, a una parte de la población de San Cristóbal y Tijuana le desagrada su asentamiento; viven ahí porque no tienen otra alternativa, por que no hay de otra.

Esta situación nos desafía a abrir un abanico de opciones que garantice accesibilidad. Se debe implementar acciones concretas para que la población no vea la oferta regular como algo inalcanzable, mirar sus condiciones de hábitat y ofrecerles condiciones asequibles.

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