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Voluntarios Construyen una Cooperación “Tico-Nica”

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En la mañana del 10 de julio, la “Brigada Tica-Nica”* se dirigió hacia la ciudad de León, Nicaragua, determinada en comenzar a construir en cinco sitios que eventualmente servirían de hogar para varias familias nicaragüenses. Yo tenía un gran deseo de eliminar los estereotipos y rivalidades que existen con nuestro país vecino. Me sentí muy conmovido al poder ver, en persona, la realidad en que viven aquellos que los costarricenses percibimos sólo como un grupo de inmigrantes, sin rostro ni nombre, con antecedentes desconocidos para nosotros.

La brigada estaba compuesta por 16 estudiantes costarricenses, con edades entre los 18 y 23, algunos de la Universidad de Costa Rica y otros estudiando en los Estados Unidos una gran variedad de carreras, incluyendo Ingeniería, Periodismo, Psicología y Relaciones Internacionales.

Para muchos de nosotros era la primera vez en Nicaragua. Aunque la mayoría no nos conocíamos, nos unía el deseo de pasar tiempo durante nuestras vacaciones ayudando a otros y rápidamente nos hicimos buenos amigos durante una semana de arduo trabajo junto a otros voluntarios locales en León. Además de pagar nuestros propios gastos del viaje, logramos recaudar más de $1.500 para la construcción de más casas en León.

Fuimos guiados por Mauricio Artiñano, el cual comenta sobre su motivación personal para organizar el evento, “El año pasado tuve la oportunidad de viajar por todo Centroamérica, trabajando en un análisis de micro-crédito para la Oficina de Área de Hábitat para la Humanidad para América Latina y el Caribe. El viaje me dio una oportunidad para pensar en términos de la falta de solidaridad, comunicación y entendimiento que existe entre los centroamericanos, particularmente entre Costa Rica y Nicaragua. Consecuentemente, decidí organizar a un grupo de costarricenses para que viajen a Nicaragua a hacer labor comunitario, para así exponerlos a la realidad de nuestro vecino del norte y hacer mi parte para mejorar las relaciones entre ticos y nicas”.

Mauricio fue parte del grupo que fundó el primer capítulo de estudiantes de Hábitat para la Humanidad Costa Rica. Actualmente estudia en la Universidad de Tufts, en Boston, y ha sido voluntario con la Oficina del Área de Hábitat para la Humanidad para América Latina y el Caribe en sus últimas dos vacaciones. También ha participado en construcciones en El Salvador y Honduras, al igual que en el Proyecto de Construcción de Jimmy Carter en México el año pasado.

El viaje fue parte del programa internacional de voluntariado de Hábitat para la Humanidad: Aldea Global, el cual permite a individuos unirse a brigadas de voluntarios viajando a todas partes del mundo.

Mientras que una gran cantidad de norteamericanos y europeos se unen a brigadas de Aldea Global que vienen para Centroamérica, hay muy pocos intercambios de voluntariado entre naciones centroamericanas. Esta fue otra de las razones por la cual Mauricio decidió trabajar con Hábitat para organizar una brigada de voluntarios costarricenses hacia Nicaragua, convirtiéndose en la primera brigada de Aldea Global en viajar de un país centroamericano a otro.

Artiñano dice: “Aunque es magnífico que tantas personas de afuera tengan la motivación de ser voluntario en nuestros países, pienso que nosotros, los centroamericanos, debemos aprender a ayudarnos entre nosotros y es mi deseo que proyectos como este ayudarán a crear una Centro América más unida”.

Aprendimos que un paso importante para borrar las barreras mentales que existen entre los centroamericanos es conocer a nuestros vecinos, explorando sus antecedentes y su realidad, para verdaderamente entender de dónde vienen.

Consecuentemente, podríamos prevenir las actitudes xenofóbicas actuales hacia los nicaragüenses y transformarlas en perspectivas de empatía. Yo sé que no soy el único que sintió una conexión con las familias beneficiarias después de concluido nuestro trabajo y espero que la “Brigada Tica-Nica” pueda enviar este mensaje contagioso de que los costarricenses y nicaragüenses somos como hermanos y de que todos los centroamericanos somos iguales. Los prejuicios y barreras ficticias que nos separan pueden ser eliminados con fraternidad, solidaridad y humildad (especialmente para aquellos costarricenses que se consideran superiores al resto de los centroamericanos).

En nuestra visita nos topamos con una evidencia de memorias de la Revolución Sandinista y los años de Somoza, encarnados en las desoladas ruinas de una vieja prisión de guerra que visitamos en León, llamada “El Fortín”. Sentimientos y opiniones encontradas con respecto a un legado plagado de corrupción e injusticia social, y testimonios de un futuro político amenazador. Pero siempre encontramos esperanza y nos topamos con gente lo suficientemente valiente para luchar contra la adversidad.

Uno de los jóvenes que colaboró con la construcción afirmó, “No podemos dejar que la política nos impida ser felices”. Esa frase reúne la actitud positiva con la que muchas personas de las que conocimos lidian con su vida de condiciones precarias, día a día, y con sus sueños no cumplidos durante una no tan gloriosa ilusión Sandinista de reconocimiento social.

Entre lágrimas, palabras y gestos de agradecimiento durante nuestro último día en los sitios de construcción con las familias beneficiarias, me sentía satisfecho de haber ido allá y aprender de la historia de mis vecinos y ver su realidad. Especialmente de poder divertirme, y al mismo tiempo hacer algo útil y de beneficio para otros durante mis vacaciones de medio año.

Fue una experiencia increíble, de tal modo que todos los voluntarios prometieron repetir el próximo año, con la esperanza de que se nos unan otros voluntarios.

Hemos adquirido un compromiso social sólido con la gente de Nicaragua, porque estoy seguro de que todos llevamos un pedazo de Nicaragua en nuestros corazones y un deseo por la unión de América Central que ayudará a nuestra gente en la lucha contra la pobreza y la injusticia.

Visita de la mano de Hábitat América Latina y el Caribe y cambia vidas (incluyendo la tuya). Infórmate acerca del programa Aldea Global y/o escribe a Movilización Comunitaria

*En Centroamérica a los Costarricenses les llaman “ticos” y los nicaragüenses “nicas”
Por Adrián Aguilar