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Valores que impulsan a voluntarios latinos

A lo largo de los años miles de voluntarios han abrazado la meta de Hábitat para la Humanidad: eliminar la vivienda infrahumana y la falta de hogar en todo el mundo, construyendo viviendas adecuadas y sencillas.

Hemos consultado a varios voluntarios latinos si ¿cuáles son aquellos valores que los motivó a unirse a un movimiento que busca colocar el problema de la vivienda en los corazones y las mentes de la gente de una manera tan impactante que éste se convierta en un asunto inaceptable a nivel social, político y religioso en nuestras naciones y en nuestro mundo?

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Para el mexicano Dámaso Rodríguez valores como “abogar a favor de la gente en necesidad de un techo digno” es una razón poderosa que lo ha impulsado a ser parte de este movimiento.

“En lo personal –explica Rodríguez- creo que de alguna manera debemos ayudar a los pobres a tener una mejor calidad de vida. No solo en el área de la vivienda sino también en otras áreas como la educación”.

Para el paraguayo Víctor Martínez, residente 28 años en Guatemala y dueño de una galería de Arte contemporáneo su involucramiento fue accidental.

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“Yo no se si fue inspiración. Porque muchas veces las cosas vienen por inercia y otras veces se vienen inspiradas –explica Martínez- En mi caso fue accidental. Pero luego de conocer a los demás voluntarios me dije a mí mismo, este es un proyecto de vida”.

Para Martínez haber reconocido que no se trataba de un movimiento paternalista fue clave.

“Descubres que eres un instrumento, que no construyes casas, sino que lo facilitas. Que educamos que el que no tiene, puede tenerlo por propios medios, sus manos, su esfuerzo, su solidaridad y por creer en algo”

Hoy luego de más de 20 años sirviendo como voluntario, involucrando a las comunidades guatemaltecas en la satisfacción de sus necesidades habitacionales con soluciones sostenibles,
Martínez no duda en reconocer que su voluntariado fue un llamado.

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“El hecho de que esté basado en el amor y las enseñanzas de Jesucristo, demostrándolo a través de nuestras acciones fue decisivo para mi adhesión al movimiento” afirma la ejecutiva de bancos, Maureen Rugerio.

“Quiero ser como Jesús sirviéndolo y en Hábitat he encontrado el espacio para hacerlo. Como la mayoría de las personas también son cristianas me siento como parte de la familia. Todos tenemos la misma meta, ayudar a la gente en necesidad. Todas estas acciones nos ayuda a acercarnos a Dios”.

Sergio Hammes, abogado brasileño del Ministerio público explica las dos razones principales que lo involucró al movimiento.

“En primer lugar mi creencia de que el mundo y el hábitat debe ser mejor y que la gente debe trabajar por el reino de Dios. Segundo, quiero un mundo mejor para mi hijo y mis amigos”.

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Hammes asegura que la gente tendrá un mundo mejor mañana, si comienza a trabajar en la construcción de ese mundo hoy.

“Encuentro personas de partidos políticos diferentes y de visión religiosa distinta. Hábitat nos muestra que somos personas de ideas diferentes que a veces son confrontadas. Pero cuando vamos a trabajar por la causa de familias en necesidad de una vivienda digna y en defensa de la causa, veo que allí se experimenta el ecumenismo”.

Al igual que el brasileño Hammes, miles son los voluntarios latinos de antecedentes, culturas, razas y géneros variados, cuyas relaciones se caracterizan por el respeto mutuo con un diálogo genuino y abierto que busca trabajar en colaboración, compartiendo las mejores prácticas, ideas y estrategias para cumplir la meta de eliminar la vivienda infrahumana y la falta de hogar en todo el mundo.

Al consultarles si recordaban alguna anécdota que haya confirmado los valores que han puesto de relieve Hammes recordó “En un pueblo muy pobre de Paraíba do Sur, cuando iniciamos la construcción de las primeras 6 casas, habían 30 familias preseleccionadas. Iniciamos un proceso de selección en donde las mismas familias decidirían a quienes se debían priorizar. En el momento de la entrega de las casas una de las familias más pobres dijo: no, yo no quiero la casa ahora, esperaré. Denle mejor a ‘fulana’ que se encuentra más necesitada”.

Con la voz quebrada y sin poder contener las lágrimas Hammes describe “La persona que dijo esto, era lisiada de una pierna. Vivía en una precaria construcción a la orilla de un río, que cuando crecía, esta persona debía ingeniarse para que sus cosas no sean alcanzadas por el agua. Y viviendo en estas condiciones, esta persona cedió la casa para otra”.

“La celebración de entrega de la casa de Hábitat número 10 mil en Guatemala me recuerda que en este movimiento lo más importante son las personas”, explica Martínez.

“La casa fue entregada a una abuela de Baja Verapaz. Ese rostro de esperanza y alegría de esta mujer que estaba al cuidado de tres nietos, en saber de que por lo menos tenia una seguridad y un lugar donde seguir la vida. Allí estaba ella, de la mano de Dios a través de otras personas diciéndole aquí está es tu casa”.

Si deseas apoyar la menta de eliminar la vivienda infrahumana y la falta de hogar en Latinoamérica estamos deseosos de informarte de las oportunidades. Escríbenos.
Por Manuel Mancuello