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Autoconstrucción asistida

Costa Rica, Octubre 22, 2005.- Casi siempre el sueño de tener casa propia se logra después de innumerables esfuerzos, años de ahorro y un tanto más de sacrificio.

Otras veces, a estos elementos se les suma la autogestión, es decir el propietario se involucra de tal forma en el proceso constructivo de su casa, que llega a convertirse en una solución habitacional más barata.

“No se necesita tener conocimientos en construcción, tampoco ser ingeniero o maestro de obras, lo que se requiere son ganas de tener casa propia y organizarse para obtenerla”, explica el ingeniero de proyectos Israel Figueroa, de La Fundación Promotora de la Vivienda, FUPROVI. Esta Fundación promueve la autoconstrucción asistida como una solución para quienes deseen adquirir vivienda propia. Hasta ahora, según explica Eugenio Regidor, coordinador de imagen y mercadeo de Fuprovi, se han construido en el país unos 92 proyectos bajo esta modalidad, con buenos resultados.

Hábitat para la Humanidad, es otra organización que promueve este tipo de proyectos. Ellos, según Manuel Mancuello, de la Oficina de Comunicación, ya han levantado unas 595 viviendas en la zona de San Ramón de Alajuela y Esparza. Actualmente se encuentran en un proceso de reorganización para dar cobertura a otras zonas del país, proceso que se iniciará hasta el próximo año.

¿Autoconstrucción asistida? Se define como aquel proceso constructivo en el cual los propietarios y la entidad gestora se organizan para llevar adelante las acciones de la construcción.

Estas pueden ser desde aportar la mano de obra para la construcción, hasta movilizar recursos económicos y materiales que faciliten el acceso a una vivienda digna. Se llama asistida, porque se hace con apoyo técnico de profesionales en el campo constructivo. Sin embargo, destaca Figueroa, el principal aporte lo da siempre la comunidad de nuevos propietarios. “Son ellos quienes se organizan para acercarse a la entidad promotora, quienes reciben la capacitación y construyen las casas y, por supuesto, quienes las disfrutarán” afirmó.

El proceso constructivo. En Fuprovi el proceso inicia con el contacto de la comunidad organizada con la Fundación. Luego se hace un estudio de viabilidad del proyecto, seguido de otro de factibilidad, en el que se analiza: la capacidad organizativa de la comunidad, el nivel de solvencia económica y los conocimientos de sus miembros en el tema de la construcción. Esto para seleccionar el sistema constructivo, los plazos de financiamiento y la planificación de las obras.

Una vez tomadas estas decisiones, se inicia la etapa de capacitación a la comunidad, impartida por un ingeniero encargado del proyecto, el cual dirigirá las obras en compañía de un coordinador, designado entre la comunidad. El resto de los integrantes del grupo de propietarios se deben comprometer con el cumplimiento de cuotas mínimas de trabajo (en horas) y con el objetivo de productividad fijado en la planificación de obra.

Cabe destacar, apunta Figueroa, que durante todo este proceso se trabaja con la comunidad, es decir, “que cada obrero participa en el trabajo de todas las casas, sin conocer cuál será la suya finalmente”. Esto con el objetivo de agilizar las obras y fomentar la solidaridad entre compañeros. Además, explica el ingeniero, no todas las obras son responsabilidad directa de la comunidad.

“Se suele contratar a profesionales cuando se requiere de mano de obra especializada, como en el caso de la instalación eléctrica o de fontanería” señaló.

Por su parte, en Hábitat para la Humanidad, explica el ingeniero Minor Rodríguez, el procedimiento es similar, con la diferencia de que en el proceso constructivo, además de involucrar a la comunidad beneficiaria, también lo hacen voluntarios de Hábitat.

El financiamiento. Los proyectos de autoconstrucción asistida son, por lo general, financiados a través de programas que ofrecen facilidades crediticias, plazos razonables de pago y mensualidades también bajas.

En Hábitat, por ejemplo, las soluciones que se ofrecen no superan los $5.000 (¢2.450.000), esto sin tomar en cuenta el valor del terreno, mientras que los pagos mensuales alcanzan los $50 (¢24.500).

En Fuprovi, lo que se otorga es un préstamo puente, que da la posibilidad de llevar el sistema financiero nacional para la vivienda (y obtener un bono) o bien ante cualquier

Testimonios
Trabajo en equipo
Nombre: Juan Carlos Astúa
Proyecto: Nuestra Señora del Carmen (Tres Ríos)
Cargo: Maestro de obras
“ Desde que empezamos a trabajar en diciembre todos hemos ido aprendiendo, hombres y mujeres. Las mujeres, que son la mayoría de las obreras de este proyecto son muy buenas trabajadoras, aprenden rápido, son cuidadosas y muy cumplidas con las tareas que se les asignan.”

Obrera madrugadora
Nombre: Elizabeth González
Proyecto: Nuestra Señora del Carmen (Tres Ríos)
Cargo: Obrera
“Yo me levanto a las 3 de la mañana para cumplir con las horas en la construcción. Primero dejo listos los oficios de la casa, luego llevo a los chiquitos a la escuela y después me vengo a trabajar a la construcción mientras ellos estudian. Mi sueño es que ellos tengan su casa propia este mismo mes de diciembre”.
Por Cynthia Briceñ̃o, Publicado en La Nación, Suplemento Metro, Pág. 02