You are here

Navidad en Acción

San Vicente, El Salvador, Dic. 2005.- Como los Magos del oriente, unos seiscientos jóvenes salvadoreños, durante “Navidad en Acción” regalan su tiempo y talento para que 18 familias que viven en la pobreza, por primera vez en la vida, celebren la navidad bajo un techo digno y propio. “Navidad en Acción es un evento donde trabajamos arduamente durante una semana con la meta de construir 18 casas en solo 5 días de trabajo. Es una tarea que requiere energía, imaginación y esperanza. Es una oportunidad de regalar en navidad una nueva realidad para una familia” explica Guillermo Ayala, coordinador del evento.

La organización de la construcción acelerada que inició el lunes 28 de noviembre y concluirá el 3 de diciembre, esta a cargo de Hábitat para la Humanidad, ONG que desde 1992 ha ayudado a construir más de 5 mil viviendas, logrando así que más de 25 mil salvadoreños hoy vivan bajo un techo digno.

La meta
Si bien la meta principal es brindar un techo digno a las 18 familias, otra y no menos importante es la de promover la participación de jóvenes en el mejoramiento de sus comunidades.

“Nuestra misión es la de captar la imaginación, la energía y la esperanza de la gente joven, con el propósito de involucrarlos productiva y responsablemente en la labor de Hábitat para la Humanidad” afirma Ayala, quien preside el Programa Juvenil y Estudiantil de la ONG.

Casa por casa, estos jóvenes están cambiando la realidad de muchas familias en extrema pobreza. Están demostrando con hechos, no con discursos que el mejor recurso que tiene El Salvador es su gente y dentro de esta gente, los jóvenes, quienes forman un alto porcentaje de la población salvadoreña.

“Queremos que cada joven asuma su papel protagónico en la sociedad –afirma el dirigente juvenil - Queremos que los demás jóvenes los vean y que sepan que el mejor tiempo para trabajar es la juventud, pues la energía, la imaginación y la esperanza están es su máximo apogeo. Queremos transmitir el entusiasmo juvenil a todo el país, para que todos vibremos con la pasión de hacer algo nuevo de construir algo mejor”.

La principal tarea
Participar en tareas de apoyo a la construcción es la principal misión; como preparar mezcla, como colocar varillas, rellenar las celdas de los bloques, movilización de bloques, transportar tierra, arena y piedra.

Algunos voluntarios son líderes de casa, lo que significa que han sido capacitados y han recibido el encargo de coordinar las tareas de los voluntarios asignados a cada casa. Como también garantizar un clima ameno en el grupo.

Las familias beneficiadas
San Lorenzo es un municipio de San Vicente donde la guerra civil se hizo sentir. Algunas de las familias que muy pronto gozarán de los beneficios de una casa de Hábitat tenían en las paredes de sus antiguos hogares secuelas o evidencias del conflicto armado. Los terremotos del 2001 también crearon daños en muchos hogares, daños que hasta ahora (4 años después) podrán solventarse.

Alma Abrego Constanza, una de las 18 beneficiadas, vivía en San Lorenzo, pero el terremoto demolió su vivienda completamente. Después de eso le regalaron una “champa” (precaria construcción de láminas, cartón, plástico y bambú). Finalmente tuvo que emigrar a San Salvador para salir adelante. Sin embargo deseaba volver a su pueblo natal. Hoy Alma no solo ha regresado a su pueblo natal, sino a su nuevo hogar, con paredes levantadas por sus propias manos con la ayuda de los voluntarios.

Ana Bonilla de Estrada es otra de las beneficiadas. Su casa tenía perforaciones en las paredes ocasionados por los proyectiles durante el conflicto armado. Para mayor desgracia el terremoto dañó más aun su vivienda. Hoy la reconstruye gracias al préstamo que Hábitat para la Humanidad le ha otorgado a ella y las demás familias para construir sus viviendas.

Don Aguedo Ponce y su hijo su hijo Franklin vieron en Hábitat la oportunidad para rehacer su vida en su país. Habían emigrado a los Estados Unidos porque su esposa fue victima del fuego cruzado durante conflicto armado en El Salvador. Pero regresaron. Hoy no solo están recontrayendo sus vidas, sino un nuevo hogar.

“Existe un gran potencial en seguir trabajando en San Lorenzo pues la necesidad es grande y el mostrarles a las familias que en una semana podemos juntos construir una casa es una inyección de ánimos y esperanza para algunas familias que veían la posibilidad de tener una vivienda digna muy remota” pondera Ayala.


La experiencia

La experiencia, según el líder juvenil, no se limita a la construcción de las viviendas, “pues además de construir, convivimos y participamos de diversas actividades espirituales, recreativas y culturales” aclara.

Cumplir con su servicio social es la principal motivación. Sin embargo para algunos es hacer algo diferente. Otros lo ven como una aventura.

“Indistintamente del motivo –afirma el líder juvenil- todos concuerdan que el principal eje es poder ayudar. Lo mágico es que solo requiere una semana de pequeños sacrificios para poder obsequiar una navidad diferente a una familia”.

Para muchos estos “pequeños sacrificios” se traducen en trabajar duro toda la semana; abandonar las comodidades de la casa; haber ahorrado para cubrir sus gastos; pedir la semana completa en algunos trabajos sin goce de sueldo; permisos especiales para faltar a sus clases durante la semana y para quienes participan un solo día, el viaje de ida y regreso mayormente desde la capital.

Además de donar su tiempo cubren sus gastos de alimentación, transporte y hospedaje.

Los voluntarios
Para algunos “Navidad en Acción” es su primera experiencia. Parar otros la segunda, la tercera, la cuarta o más ocasión. El compromiso es con la actividad, pero es imposible que en el desarrollo del evento no se logre adquirir conciencia de la gravedad del problema habitacional en el país.

“Muchos anteriormente han asistido por sus horas sociales y se han quedado por amor al trabajo. Ven en este tipo actividades el espacio para devolver algo a la sociedad. Se sienten útiles. Ven como pueden transformar vidas. Y eso los marca a tal punto que se comprometen con la causa, ya no con las actividades. La prioridad cambia. Ya no cumplen horas, sino que realizan sueños, construyen esperanzas” afirma Ayala.

Los voluntarios han llegado de diferentes puntos del país; De las zonas de influencia donde Hábitat para la Humanidad cuenta con oficinas regionales, de Universidades y Colegios de la zona metropolitana. Asimismo de San Lorenzo, Departamento de San Vicente, ciudad anfitriona este año, de Navidad en Acción.

“La mayoría de los voluntarios pertenecen a comités juveniles de las oficinas regionales, a grupos juveniles de iglesias, de universidades, de centros educativos, Scout, entre otros” explica el coordinador de Navidad en Acción. “Son jóvenes enamorados del programa y con muchas ganas de trabajar solidariamente por otros hermanos Salvadoreños”.

La satisfacción
Para el líder juvenil no hay mayor satisfacción que “el ver la casa terminada, el saber que una pared existe por que YO puse esos bloques, el saber que la estructura es fuerte porque el cemento que la une lo hice YO.”

“La mayor satisfacción –asegura- es ver una casa finalizada y saber que la familia que ha estado trabajando al lado MIO vivirá allí. Es una satisfacción parecida a salvar una vida, porque realmente se hace eso; una nueva vivienda tiene el poder de transformar una vida completa”.

La necesidad de viviendas dignas
San Vicente como en el resto del país no esta exento del alto déficit habitacional. Para el año 2000 el déficit nacional cuantitativo (necesidad de casas nuevas) y cualitativo (casas que necesitan reparaciones) sumaban 525.521 viviendas según el MECOVI (Programa de Mejoramiento de las Encuestas de Condiciones de Vida).

“A esto se suman los recientes fenómenos naturales que han hecho fila para atacar el país y dejar al descubierto la vulnerabilidad habitacional; casas plantadas a orillas de quebradas y en causes de ríos”, agrega el dirigente juvenil.

Cabe añadir los llamados cinturones de miseria que rodean casi todas las colonias del país, donde habitan miles de familias que sufren al no tener una vivienda digna, sobre todo segura y permanente.

Fuera de la zona capital el problema puede ser más notorio. En San Vicente algunos municipios gozan de relativo desarrollo, pero otros son municipio dormitorios, donde la actividad comercial los excluye. Por lo tanto las condiciones habitacionales son muy precarias.

Llamado a la juventud!
No dejes que nadie te diga que eres “muy joven” para hacer un cambio. Únete a los miles de jóvenes salvadoreños y extranjeros que están construyendo un mundo mejor. Comunícate con Guillermo Ayala a jovenes@habitatelsalvador.org.sv Visita nuestro Sitio Web
Por Manuel Mancuello