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Dos casas construidas con cabello rojo

SAN SALVADOR, El Salvador, abril 2006.- Aunque parece el título de un cuento, esto es una realidad que ocurre en El Salvador. Y aunque el protagonista no es un príncipe, él tiene un gran corazón y pertenece a una noble familia.

Desde el año 2000 la Familia Calderwood llega desde Canadá a El Salvador para ayudar a construir viviendas con Hábitat para la Humanidad.

En los primeros años los esposos Calderwood Norma y Gary mostraban a sus pequeños hijos Glen y Megan la realidad en que viven cientos de familias en El Salvador y la manera en que ellos ayudan a transformar esta realidad.

Después de un tiempo las enseñanzas de sus padres generaron ideas en la mente de Glen quien dejó que su rizado cabello rojo creciera todo lo que podía, llamando la atención de propios y extraños. Algunos creerían que Glen desafiaba a sus padres, otros quizá pensaron que seguía una moda…

Cuando el tiempo de viajar a El Salvador se acercaba, Glen y su familia organizaron un evento para vender el derecho a cortar su cabello a cuantos estuvieran interesados. ¿Estaría Glen juntando dinero para comprar un nuevo videojuego? La respuesta es NO.

Cada centavo que recibió de sus familiares, amigos y miembros de la Iglesia Bautista de Altadore fue juntado en un cheque que llegó a los $4,000.00 .Cuando Glen, su hermana y sus padres llegaron a El Salvador entregaron el cheque a Hábitat para la Humanidad El Salvador para la construcción de una casa.

En El Salvador nunca se nos habría ocurrido que el hermoso cabello rojo de Glen podría generar fondos para la construcción de una casa. Pero la historia no termina aquí. Nuevamente en Marzo de 2006 la familia Calderwood envió un cheque por $4,440.00 y ¡Glen construirá una casa más con los fondos de su corte de cabello!

En El Salvador Glen Calderwood ha cambiado vidas; la suya y la de las familias a las que ha ayudado en la construcción de sus viviendas.

En Canadá, Glen ha contribuido a mostrar cómo podemos ayudar a otros si tenemos el sincero deseo de hacerlo.

En el corazón de sus padres Glen ha dibujado una sonrisa. El deseo de Norma y Gary de sembrar en sus hijos la necesidad de ser solidarios ha dado frutos.

Más información con Magdalena López a asistentedr@habitatelsalvador.org. sv Visite www.habitatelsalvador.org.sv

Por Magdalena López*