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Hablar Hábitat

Por Lidia Vargas*

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Son las 11 de la mañana y nos encontramos en el aeropuerto de El Salvador, rodeados de cientos de personas. Junto a ellos un pequeño letrero que dice: Bienvenidos a Habitat para la Humanidad El Salvador.

El calor ya no se siente y no importan las horas de espera por la salida de los voluntarios que vienen del extranjero. Todos estamos embargados por la emoción de recibir nuevamente a un grupo de personas, que según ellos vienen a construir casas, pero hay algo que ellos no saben, y es que en el proceso aprenderán y enseñarán un nuevo lenguaje.

Hábitat El Salvador recibe más de 500 voluntarios anualmente y solo un 5% de ellos hablan español. Muchos se preguntarán algo que yo me he preguntado durante el tiempo que he trabajado como Coordinadora de Atención a Brigadas ¿Cómo es posible que todos, sin excepción, hayan creado una amistad y una conexión muy especial con los albañiles y las familias a las que Hábitat El Salvador sirve si no hablan Español?

Pero luego de analizarlo me he dado cuenta que la respuesta es muy sencilla: ambos grupos, los locales y los extranjeros pertenecen al mundo de Hábitat y hablan Hábitat!!!

Pero ¿qué significa hablar Hábitat? Y ¿cómo es que dos o más personas de culturas diferentes que se juntan en un determinado tiempo y lugar logran aprender y enseñar a hablar este idioma al mismo tiempo?

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Hablar Hábitat significa decir una palabra sin hablar, y expresar un significado con acciones y actitudes que provocan emociones y sentimientos que cambian nuestra perspectiva de la vida y de la otra persona con la que “conversamos”. Sé que esto suena muy complicado y que es mejor, dar unos ejemplos de las palabras de este lenguaje sin fronteras, que muchos Salvadoreños hemos aprendido gracias a todos los voluntarios internacionales que nos han visitado.

Francisco aprendió la palabra “compasión” al ver como Mark un abogado de Toledo, Ohio, además de ayudarle a construir su casa, durante la semana también tomaba parte de su tiempo de descanso para limpiar el oído de una de sus hijas el cual estaba con una severa infección.

Jaime uno de nuestros albañiles ha aprendido la palabra “solidaridad” al ver que anualmente, por más de 6 años Frank, un voluntario de Carolina del Norte, viene a El Salvador únicamente a mezclar cemento y pegar ladrillos junto a el.

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Claudia, Coordinadora de la Oficina Regional de San Salvador aprendió la palabra “compartir” al ver como un grupo de voluntarios Canadienses durante una visita a un orfanato en la Libertad, jugaban y pintaban alegremente con los niños y niñas del lugar.

Yo personalmente, también he aprendido muchas palabras, como empatía, amistad, esperanza, etc. Ya que gracias a Dios he tenido la fortuna de presenciar todos éstos momentos y muchos otros. Pero la palabra que más ha marcado mi vida ha sido “Amor”, la cual la he aprendido al ver como cada uno de nuestros voluntarios internacionales dejan todas sus comodidades para venir a mi país a trabajar muy duro bajo el sol para que familias que nunca pensaron que tendrían una casa propia por fin cumplan su sueño.


*Lidia Vargas es Coordinadora de Aldea Global en El Salvador.

Para más información escriba a brigadas@habitatelsalvador.org.sv
Visite http://www.habitatelsalvador.org.sv

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