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Viviendas y Comunidades

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Comunidad Pedro Ferrari - Huajara 2 en Oruro.


Por Marisol Anzoleaga

COCHABAMBA, Bolivia, junio 2007.-
Pareciera ayer cuando ingresé a trabajar en Hábitat para la Humanidad (Hábitat) Bolivia. Recuerdo que en el proceso de inducción me hablaban de la misión, visión y valores de la organización. Debo ser sincera con ustedes y confesarles que mucho de lo que me decían, lo veía como una utopía. ¿Un mundo donde todos vivan en un lugar digno?

Pasaron a mostrarme los modelos de viviendas. Realmente eran funcionales, pero cuando me mencionaron el costo. Humm, otra vez la duda. Buscaba dónde estaba la parte del marketing. Debía haber algún error. Tres mil ochocientos dólares no estaban dentro los parámetros de costo de la construcción de una vivienda completa desde ningún punto de vista.

Luego de tres cortos pero maravillosos años en mi recorrido por Hábitat Bolivia debo confesar que mis ojos están viendo lo que mi mente no creía en ese entonces.

Gracias al trabajo que realizo como Responsable de Comunicación, he tenido la oportunidad de visitar los diferentes Centros Operativos Departamentales y Regionales para cubrir los eventos, sea de construcción y/o entrega de viviendas.

Grandes sorpresas registradas en las cintas de vídeo y en mis recuerdos. Aquello que fue la entrega de unas cuantas casas, luego de unos años son ¡comunidades enteras!.

En mi paso por el departamento de Oruro he visto barrios íntegros formados por la suma de casas construidas por Hábitat Bolivia. Tal es el caso de las comunidades Pedro Ferrari y Huajara 2.

En Santa Cruz, donde se llevó a cabo la entrega de la casa 5.000 en la localidad de La Guardia, sigue creciendo. En Tarija. Villamontes.

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Habitantes de la Comunidad María Auxiliadora ayudan en la construcción de las viviendas

Sin ir muy lejos, en el Departamento de Cochabamba está la comunidad de María Auxiliadora caracterizada por ser una comunidad líder impulsada por autoridades, todas ellas mujeres, madres de familia.

Creo que está demás decirles lo importante que es para una familia tener una vivienda propia para vivir dignamente y que la suma de las viviendas hace una comunidad.

Más que casas… ¡Comunidades!
Pero las comunidades formadas por casas de Hábitat son especiales, las familias que construyen sus casas bajo el sistema de auto construcción y ayuda mutua lo dicen: “Hábitat nos ha enseñado a trabajar en grupo. Ya hemos aprendido. Ahora no solo nos reunimos y nos organizamos para construir nuestras viviendas o la de nuestros vecinos, sino nos organizamos para construir nuestros parques, para visitar a nuestras autoridades municipales y con eso hemos logrado mucho. No solo tenemos una casa, ahora tenemos luz en las calles, parques, vamos a tener nuestra escuela, nuestras postas de salud, vamos a tener todo, y gracias a Hábitat, porque ellos nos enseñaron más que construir casas, nos enseñaron que juntos tenemos más fuerza, nos enseñaron a vivir bien”.

“No hubiera sido fácil si solo hubiéramos sido dos o tres, pero mire a su alrededor, somos un grupo numeroso, ahora sí las autoridades nos prestan ayuda, las líneas de trufis (microómnibus) nos piden ingresar hasta nuestra comunidad, ahora tenemos todo. ¿Qué más podemos pedir?”

Las entregas de vivienda siguen y suman más casas. Nuestra mejor propaganda son las casas terminadas, que hablan por sí solas. Lo cómodas y acogedoras que son. Donde se construye una casa Hábitat, a los pocos años, se vuelve una comunidad. Lo digo con orgullo y doy fe de eso. Las entregas de viviendas siguen robando lágrimas de agradecimiento a las familias beneficiadas.

Mis ojos han percibido la edificación de lo que antes fue una vivienda en una comunidad y ahora empiezo a ver “Un mundo donde todos vivan en un lugar digno”. No solo de pan Vive el hombre, sino también de ilusiones, de sueños y utopías, lo que creemos son utopías, con la ayuda de Dios y en el tiempo pueden llegar a ser realidades.

Para terminar, vienen a mi mente las palabras de una madre de familia al momento en el que recibía su vivienda en la Comunidad María Auxiliadora:

“Yo pensaba que no había una organización así, que no cobre intereses y que ayude a las familias pobres como nosotros a tener una casa. Entonces dije: ahí debe estar Dios y he ido. Ahora voy a tener mi propia casita”.

Al igual que ésta familia, existen cerca de 7.000 familias más en Bolivia que pueden decir eso y todo gracias a Dios y a Hábitat Bolivia. Sigamos construyendo casas construyendo esperanzas y comunidades.

Para más información escriba a Tito Lima, director de Hábitat Bolivia a tlima@habitatbolivia.org Visite: www.habitatbolivia.org


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