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Un feliz inicio en Guatemala

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Durante el primer año de su matrimonio, Marco e Ingrid vivía en un cuartito aquillado. Frecuentemente se quedaban sin agua en su modesta cocina y baño. No tenían autorizado decorar las paredes y muchas noches el ruido de los vecinos los mantenía despiertos. Estaban pagando Q500 mensuales de alquiler—el pago mensual de una casa de Hábitat—por un solo cuarto. Cuando Ingrid quedó embarazada, esta joven pareja sabía que no podían seguir viviendo así.

Hábitat para la Humanidad fue su opción. Ingrid nos cuenta, “le pedí mucho a Dios la oportunidad de tener una casa propia y, gracias a Él, obtuvimos el apoyo. Sin esto, tal vez habrían pasado cinco años para que pudiéramos cumplir nuestro sueño”. Luego de poco menos de un mes en construcción, la casa estuvo lista.

Poco después de mudarse, Ingrid dio a luz a un varoncito, Juan Marcos, a quien llevaron del hospital a la casita nueva. Esta casa tiene dos habitaciones, por lo que los niños tendrán su propio espacio. Más que nada, Marco e Ingrid están emocionados de poder iniciar una nueva familia en una casa que les pertenece, y que tiene mucho más espacio y privacidad que el cuarto que estaban alquilando. Según Ingrid, es mucho más fácil mantener la casita limpia, “porque todo tiene su lugar”.

Para más información, contacta krecinos@habitatguate.org.