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Delta y Hábitat: Vidas transformadas por el voluntariado corporativo en Chile

Marzo 16, 2009

   
 

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Fuerza, trabajo, compañerismo e iniciativa—características del voluntariado corporativo.

En noviembre del 2008, Delta Air Lines y Hábitat para la Humanidad Chile juntaron sus esfuerzos para bendecir a 12 familias de Casablanca comuna perteneciente a la V región de Chile.

José Ernesto Alvarenga Director Regional del Departamento de reservaciones para toda América Latina y el Caribe de Delta Chile, fue uno de los participantes en el proyecto Construyendo Hogares sin Fronteras, más de 60 voluntarios de Delta viajaron desde Estados Unidos en donde prefirieron dar tiempo de sus vacaciones y colaborar con las personas más necesitadas en Chile.

En una conversación amena José Ernesto cuenta con gran anhelo y convicción que esta experiencia ha marcado en su vida, “dar un poco de lo que hemos sido bendecidos es un deber moral que refleja y contribuye a formarnos como mejores seres humanos”.

   
 

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No sólo es cuestión de dinero para ser feliz en la vida, acciones y/o programas como en el que participó José Ernesto, nos muestran que con nuestra ayuda muchos sueños se pueden cumplir.

Delta Air Lines colabora continuamente con Hábitat para la Humanidad en distintas partes de mundo, incentivando a sus miembros a construir hogares sin fronteras, como nos lo cuenta José Ernesto; “es increíble ver la fuerza de los empleados de Delta, la iniciativa de querer ayudar a las familias que lo necesitan, el trabajo en conjunto con compañeros no sólo de Chile sino también de diversas partes de Estados Unidos, fortalece la confianza y genera un mejor ambiente al momento de trabajar ya en las oficinas”.

Construir hasta muy tarde, levantarse al siguiente día a las 6:30 a.m. con las energías recargadas y con la misión de continuar con la construcción y hacerlo bien era el objetivo, pensar que todo es un proceso desde el armado del techo hasta la pintura, en donde la mayor satisfacción es ver las familias sonrisas y lágrimas de esperanza, de madres que nunca pensaron llegar a tener su vivienda y niños que por fin tendrán un lugar adecuado.

   
 

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José Ernesto pudo sentir como los vínculos con las familias transcienden la construcción, alzando su mirada, recuerda con una sonrisa una anécdota que lleno su corazón, y nos comenta: “Un equipo de construcción mientras trabajan vieron al hijo menor de María una de las madres del proyecto, jugando con una bicicleta que estaba toda en mal estado, sus llantas estaban rotas y los tubos oxidados, pero el niño seguía jugando en ella, no le importaba el qué dirán, en su rostro solo se veía momentos de felicidad, es allí cuando un grupo de voluntarios se fijaron en eso, hicieron una colecta entre ellos, en ese momento tomaron un auto y emprendieron su camino hasta encontrar una tienda que vendiera bicicletas, al llegar con tan inesperado regalo el niño corrió hacia sus nuevos amigos, con un fuerte abrazo y un beso dijo; Que Dios les de más, y salió enseguida a jugar en su nueva bicicleta”.

Es así como el esfuerzo, esperanza, trabajo y compañerismo se puede ver en los ojos de quienes participaron en este voluntariado corporativo, y afianza en las palabras con las que nos despedidos de José Ernesto: “esto es sólo el principio, todos podemos ayudar y por mi parte seré un embajador de tan linda experiencia que ha fortalecido mi vida.

Si desea más información o participar con donaciones o voluntariado por favor visite: www.hphchile.cl.

Por Diego Apolo Buenaño, Encargado de Comunicaciones para Hábitat para la Humanidad Chile.

Fotos cortesía de Hábitat Chile—todas correspondiendo al evento “Construyendo Hogares sin Fronteras:
Familia de la Señora Hada Soza
José Ernesto Alvarenga, Voluntario Delta
Familia de Sandra Yañez