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Una familia emprendedora

Noviembre 21, 2009

   
 

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COSTA RICA
—Biscochos, tamal asado, tortilla de queso, picadillos, cajetas, son algunas de las opciones que con mucho amor. Doña Cecilia, o Ceci como se le conoce en el pueblo, prepara para aquellos comensales, que a la hora del almuerzo toman el teléfono para solicitar deleitar.

La edad no es un problema para doña Ceci. Pues a sus 68 años esta señora lleva las riendas de la cocina en la casa. Hace cinco años Hábitat para la Humanidad apoyó a la hija de doña Cecilia, Clarita, para que tuviera una vivienda adecuada. Antes de esto ellas alquilaban pero anhelaban tener una vivienda propia.

“Clarita es una mujer muy trabajadora y antes de comer prefiere pagar la casa porque es nuestra”. Estas son las palabras que doña Ceci utiliza para referirse a su hija, una mujer jefa de hogar que ha sabido criar a su hija María Angélica de diez años de edad.

Las tres, doña Ceci, Claria y Angélica, viven en la casa que Hábitat le construyó hace cinco años. Desde el mismo instante con apoyo de la organización esta familia inició su negocio de venta de almuerzos y repostería. Con tarjetas de presentación y un menú ambos preparados por personal de HFHCR, Clarita se lanzo a trabajar su propio servicio de “catering”, visito los bancos de la comunidad, empresas y amigos y ofreció los servicios de alimentación. Es así como desde la casa doña Ceci prepara los almuerzos y los empleados de las empresas pasan a recoger el pedido, los fines de semana doña Ceci prepara cajetas, panes y otros alimentos los cuales se ofrecen puerta a puerta.

   
 

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“La ventaja es que ahora mucha gente nos conoce, claro a veces amanece y cuando veo que son las diez de la mañana y no llaman para hacer su pedido, me preocupo, pero Dios es bueno y siempre llama alguien pidiendo comidita y entonces con eso, ya sacamos la tarea.”

“Mi mamá me enseño a cocinar y gracias a Dios a la gente le gusta mi comida, gracias a este trabajito desde la casa yo puedo recibir a mi nieta para darle almuerzo y acompañarle mientras estudia”, dice Ceci. Pero también realiza otros trabajos como planchar desde su casa, así los vecinos le pagan por pieza, de esta forma la familia complementa los recursos para pagar la vivienda y un préstamo adicional que acaban de adquirir para ampliar la cocina.

Este es un ejemplo vivo de cómo la vivienda es un pilar en el desarrollo de las familias, una vivienda es mucho más que un techo unas paredes, y es para muchas familias el pilar fundamental para lograr el desarrollo económico y social que tanto anhelan.

Cortesía de Hábitat para la Humanidad Costa Rica.