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Historias en microfinanzas para vivienda: Amarilis Cortés

Marzo 15, 2010

Ingreso mensual bruto: **US$400
Ingreso mensual neto: US$233
Remesas mensuales: US$100-305
Fuente de ingreso: Remesas, ingresos del esposo
Monto del préstamo: US$1.500
Plazo del préstamo: 36 meses
Rango de cuota mensual: US$64-97

La reluciente vivienda rosada de Amarilis Cortés* se ubica en una vía principal de su comunidad, donde ella ha vivido la mayor parte de su vida. Ella pasó parte de su niñez en esta vivienda, y se mudó a ésta nuevamente con su esposo y familia hace cinco años cuando su madre emigró a los Estados Unidos. La madre de Amarilis, Ana, transfirió la escritura de la vivienda a su hija y partió para los Estados Unidos después de haberse separado de su esposo. Amarilis, su esposo y su hijo se mudaron a la vivienda, dejando su vivienda anterior, una pequeña morada de una pieza ubicada en un lugar cercano. Ella y su esposo habían vivido previamente en un lote cercano que habían recibido de la municipalidad hacía siete años, como parte de un grupo de familias que se habían organizado para lograr acceso a tierras municipales. Una vez que recibieron el lote, Amarilis y su esposo Roberto construyeron una pequeña vivienda de una sola pieza de madera y bloques de concreto utilizando sus ahorros. Ellos vivieron dos años en su casa, mejorándola poco a poco y experimentando el nacimiento de su primer hijo ahí. Ahora un tío vive en la propiedad, que aún pertenece a Amarilis y a su esposo.

Amarilis es ama de casa, y cuida a su hijo de 5 años, Johnatan, y a su hija recién nacida. Su esposo, Roberto Somarriba, trabaja en un matadero de ganado que se encuentra en unas instalaciones cercanas, y gana alrededor de 8.000 córdobas, o US$400 dólares, al mes. Su hermano Johnatan también vive con la familia, pues está finalizando sus estudios de secundaria. Por su parte, Amarilis llegó al tercer año de secundaria.

La madre de Amarilis vive en Los Ángeles y trabaja en un supermercado. Su madre usualmente envía hasta US$300 al mes, cantidad que Amarilis recibe y distribuye entre su hermano, abuela y otros parientes, quedándose con únicamente unos US$100 para su propia familia. Por otro lado, su madre recientemente compró un terreno para construir algún día otra vivienda para su eventual regreso a Nicaragua.

 

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La reluciente vivienda rosada lucía muy diferente cuando la familia se mudó a ella hace cinco años. Solo había una habitación en la que dormía toda la familia, con paredes hechas de bloques de concreto. Ella y su esposo habían ahorrado dinero para hacer mejoras incrementales, casi cosméticas, a la vivienda. El préstamo del Fondo de Desarrollo Local (FDL) brindó la primera oportunidad para hacer mejoras importantes a la vivienda.

Amarilis conoció sobre el FDL a través de unos vecinos que habían pedido prestado a la organización. Entregó su solicitud al FDL y pronto recibió una visita de un oficial de crédito, quien preparó un diseño para el trabajo y realizó un estimado del costo. Ella dijo que conseguir el préstamo no fue difícil, que no había tenido que entregar mucho papeleo, siendo éste uno de sus temores pasados al tener que solicitar un préstamo formal.

Después de dos semanas, recibió la aprobación de un préstamo por US$1.500 en noviembre de 2008, al cual ella agregó US$500 en ahorros creados con las ganancias de su esposo y las remesas enviadas por su madre. Con estos US$2.000, Amarilis y su esposo compraron los materiales para construir dos piezas adicionales en la vivienda: una pequeña cocina detrás de la vivienda de una pieza y un espacioso dormitorio en la parte trasera de la cocina. Su esposo y un amigo hicieron todo el trabajo para construir las piezas adicionales, y les tomó cuatro meses para construirlas. Ahora la familia tiene áreas dedicadas para el dormitorio, cocina y sala, a diferencia del pasado cuando una sola pieza servía para todos estos propósitos. El espacio ampliado hizo la casa mucho más cómoda, dice ella, y el trabajo se hizo a tiempo para la llegada de su hija recién nacida.

Amarilis comentó que el presupuesto preparado por el técnico del FDL fue útil, puesto que le dio una idea realista del trabajo de construcción que ella podría lograr. Ella originalmente quería construir un dormitorio más al lado de la cocina. Sin la ayuda que se le brindó para planear el proyecto y estimar los costos, dijo ella, habría tenido que realizar más construcción que no hubiera podido manejar, y hasta este día el proyecto aún no habría sido finalizado. Adicionalmente, ella indicó que un representante del FDL la visitó para revisar el término del trabajo.

Amarilis expresó satisfacción con la experiencia del crédito brindado por el FDL, comentando que su familia no habría podido construir dos piezas adicionales sin un préstamo. Aún tomando en cuenta las remesas que recibió del extranjero, le habría tomado dos años, según ella, para ahorrar US$2,000 y llevar a cabo este trabajo. Una vez que pague este préstamo, dice, está considerando tomar otro para construir dormitorio adicional al lado de la casa que dará a su hermano para que este se enfoque más en sus estudios.

Puntos clave en el caso de Amarilis

  • Si bien la familia había implementado previamente una estrategia de ahorro de dinero para realizar mejoras, un ritmo lento de ahorro significó un ritmo lento en las mejoras. El préstamo de vivienda aceleró el proceso, permitiendo a la familia llevar a cabo la construcción más rápidamente y completar la ampliación de las habitaciones antes de la llegada de un nuevo bebe.
  • El hecho que el esposo y un amigo aportaran su propia mano de obra para construir las habitaciones amplió el alcance del trabajo que podían llevar a cabo, puesto que no tuvieron que utilizar el préstamo para pagar mano de obra externa.
  • Las remesas de la madre de Amarilis en Los Ángeles sirvieron como un 75 por ciento del ingreso que le permitió calificar para el préstamo.
  • La asistencia técnica en este caso jugó una función novedosa: la ayuda se enfocó menos en aconsejar cómo realizar la construcción, y más en determinar cuánto construir. Amarilis originalmente planeó un proyecto más ambicioso, y el estimado del técnico mostró que no era factible con los fondos que manejaba. Si ella no hubiera recibido este consejo, el proyecto habría iniciado, per se habría detenido a mitad de camino.

Historia y fotos cortesía de Brendan McBride, consultor de Hábitat para la Humanidad.

*Los nombres han sido cambiados, para proteger la identidad de las personas.

 

**El ingreso bruto es el total de todas las fuentes de ingresos, mientras que el ingreso neto refleja el número de miembros familiares que viven de ese ingreso. El cálculo se realiza al restarle al ingreso bruto un estimado de la canasta básica (incluyendo alimentación, transporte y educación) para todos los miembros de la familia.