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Historias en microfinanzas para vivienda: Noé Miranda

Marzo 15, 2010

 

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Ingreso mensual bruto: **US$400
Ingreso mensual neto: US$207
Remesas mensuales: US$200-400
Fuente de ingreso: Remesas, pensión, pequeño negocio
Monto del préstamo: US$1.500
Plazo del préstamo: 24 meses
Rango de cuota mensual: US$64-101

La vivienda de Noé* yace en las periferias de una ciudad. El cloqueo de los pollos por aquí y una vaca extraviada por allá hace que el ambiente se sienta más rural que urbano. El cielo raso alto y las ventanas grandes hacen que la casa sea fresca, uno de los factores que atrajeron a Noé y a su esposa a esta área hace unos cinco años. Su esposa se encontraba enferma, y la recomendación del doctor fue que buscaran refugio del ruido y el polvo del centro de la ciudad, por lo que decidieron comprar este terreno al lado de los pastizales. Ellos utilizaron las ganancias de la venta de su casa en el centro de la ciudad para comprar el terreno y construir una nueva vivienda desde las bases.

Después de construir la vivienda, Noé se retiró de su oficio en unas instalaciones industriales de la zona y empezó a vivir como jubilado en su casa, beneficiándose de una pensión gubernamental de US$120 al mes. Su esposa falleció a inicios de este año, y poco después, su nieta se mudó a su casa con su hijo pequeño para ayudarle a cuidar del hogar. Él complementa su ingreso con las ganancias de un taxi bicicleta que posee, el cual renta a un conductor con quien divide las ganancias, dándole hasta US$100 adicionales al mes en ingresos.

Los dos únicos hijos de Noé viven en los Estados Unidos, ambos en los Ángeles, California. César, de 40 años, ha estado ahí por más de 20 años, habiendo salido de Nicaragua a finales de los ochentas debido al temor de la creciente inestabilidad política del momento. Él trabajó la mayor parte del tiempo en construcción, y ahora trabaja para la compañía Coca-Cola. Está divorciado, y tiene un hijo de un matrimonio quien también vive en California. Noé dijo que César usualmente envía entre US$80 y US$100 dólares cada dos semanas.

Alberto emigró a los Estados Unidos después de César, contando con que su hermano le ayudara a establecerse ahí. A diferencia de su hermano mayor, él pudo viajar con una visa. Su esposa es de descendencia nicaragüense, pero ahora es ciudadana de los Estados Unidos. Los tres hijos de ella viven en Nicaragua con sus abuelos. Alberto ahora trabaja como un mecánico de autos en Los Ángeles, aprovechando su experiencia como maquinista y electricista en Nicaragua, pero ganando una cantidad superior. Noé dice que Alberto envía más o menos la misma cantidad de remesas que su hermano, de US$80 a US$100 cada dos semanas.

Noé mismo pasó tiempo en los Estados Unidos, en los setentas, como miembro del equipo de béisbol nacional de Nicaragua, y recuerda con gusto haber jugado en los campus universitarios cercanos a Nueva York.

Noé no desconoce el sistema de vivienda progresiva, habiendo construido lentamente su vivienda anterior en un periodo de una década, empezando con una sola pieza hasta convertirla en una casa más grande que daba espacio cómodamente a él mismo, su esposa y dos hijos en el centro del pueblo. Él ahorró continuamente para comprar materiales, y contrató periódicamente albañiles para agrandar la casa, aportando usualmente la mano de obra suya y la de sus hijos.

Cuando él compró el terreno para su vivienda actual, su meta fue construir la vivienda lo más pronto posible. Utilizando las ganancias de la venta de otra casa, él compró un lote de unos 800 metros cuadrados por US$4.500. Él luego gastó otros US$10.000 en la construcción de la vivienda desde la base, contratando a un maestro de obras que supervisó cinco albañiles para construir la vivienda. Noé le adelantaba al maestro de obra los salarios al inicio de cada semana, pagando un total de US$1.600. Él utilizó el resto de los US$10.000 para comprar los materiales él mismo, adquiriendo suministros, según fuera necesario, conforme avanzaba la construcción. Le llevó un mes construir la vivienda, que tiene una entrada espaciosa, dos dormitorios y un área amplia de sala y comedor con cielo raso alto.

Noé supo sobre el Fondo de Desarrollo Local (FDL) cuando un oficial de crédito llegó a su casa para promover los préstamos de vivienda. Él lo recibió gustosamente, puesto que ya había gastado las ganancias de la venta de su casa anterior y se había jubilado en ese momento, lo cual hacía difícil que pudiera ahorrar algún dinero para llevar a cabo etapas adicionales de la construcción que estaba planeando. Aunque él inicialmente quería solicitar US$3.000 para agregar una pieza al lado de la casa, redujo esta solicitud a US$1.000 después que le dijeron que no calificaba para dicho préstamo. En última instancia, él recibió un préstamo de US$800. Expresó frustración con esto, al decir que nadie le explicó a él por qué no recibió los US$1.000 que había solicitado. Él terminó utilizando este dinero para construir un muro en el frente de su casa para proteger el patio lateral e instaló un portón para acceder a esta parte de la propiedad. El impacto positivo de este préstamo fue la protección del patio lateral de su propiedad, según Noé.

Después de pagar el primer préstamo, él solicitó su préstamo actual en mayo de 2009, siendo aprobado parcialmente, con base en las remesas que recibió de sus hijos. Él solo recibió US$1.500 después de solicitar US$2.000, y de nuevo sintió que no se le estaba ofreciendo explicación por el hecho de haber recibido una cantidad menor. Él esperaba recibir este segundo préstamo, explicando que había pagado a tiempo por lo que el FDL le debería tener confianza. Aún no ha empezado a gastar el capital del segundo préstamo que planea utilizar para pintar el interior y exterior de la casa y finalizar algunos trabajos.

Noé había recibido asistencia técnica del FDL, pero esta asistencia se enfocó en diseñar un plan para la construcción de una habitación adicional, siendo éste el propósito original del préstamo. Noé se atrasó una vez en los cuatro meses en que había estado pagando el préstamo, explicando al oficial de crédito que la depresión causada por la muerte de su esposa lo había llevado a viajar a los Estados Unidos para ver a sus hijos, posponiendo así el pago del préstamo.

Tiene planes para construir eventualmente una habitación al lado de la casa para que así sus hijos tengan un lugar donde quedarse cuando visiten Nicaragua. Él espera calificar para un préstamo lo suficientemente grande para construir una habitación de seis por seis metros de una sola vez, ya que dice no tener energía para construirla de forma progresiva. Aunque a él le gustaría pasar más tiempo con sus hijos, comenta tristemente que no cree que ellos regresen a vivir a Nicaragua. Cuando vengan a visitarlo, a él le gustaría tener un lugar donde se puedan quedar en esta casa que ellos le han ayudado a construir.

Puntos clave en el caso de Noé

  • Probablemente, Noé no hubiera recibido una cantidad tan alta para su segundo préstamo si las remesas no hubieran sido incluidas como una fuente de ingreso.
  • Noé recibió asistencia técnica para su préstamo, pero no pudo en última instancia emplear esta asesoría, puesto que utilizó el préstamo para otro propósito. En este caso, la asistencia técnica no jugó parte en el resultado final de la construcción, aunque podría ser utilizada en el futuro si Noé construye la habitación contigua.
  • En este caso, el micro préstamo de vivienda sirvió como un mecanismo para mejorar una vivienda que fue construida utilizando los propios fondos del cliente obtenidos a partir de una venta de una casa anterior. Aunque Noé construyó su nueva casa de una sola vez, él requirió capital adicional para continuar haciendo las mejoras progresivas. Esto muestra cómo los préstamos progresivos pueden servir para complementar la construcción que se va a dar de una forma no progresiva.

Historia y fotos cortesía de Brendan McBride, consultor de Hábitat para la Humanidad.

*Los nombres han sido cambiados, para proteger la identidad de las personas.

 

**El ingreso bruto es el total de todas las fuentes de ingresos, mientras que el ingreso neto refleja el número de miembros familiares que viven de ese ingreso. El cálculo se realiza al restarle al ingreso bruto un estimado de la canasta básica (incluyendo alimentación, transporte y educación) para todos los miembros de la familia.