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Historias en microfinanzas para vivienda: Julia Montano

Marzo 15, 2010

Ingreso mensual bruto: **US$300
Ingreso mensual neto: US$224
Remesas mensuales: US$150-300
Fuente de ingreso: Remesas
Monto del préstamo: US$1.000
Plazo del préstamo: 24 meses
Rango de cuota mensual: US$43-76

La familia de Julia Montano* vive en una gran propiedad en las afuera de un pueblo. Sus tres habitaciones están construidas alrededor de un pasadizo abierto donde nos sentamos para nuestra entrevista, con una fuerte lluvia que repicaba arriba en el techo de zinc. La propiedad sufre de inundaciones, puesto que fue construida un poco por debajo del nivel de la calle, algo de lo que ella no se percató cuando se pasó a la propiedad. Hasta finales del año pasado la familia vivía en otra casa que era propiedad del esposo de su tía. Una disputa familiar los forzó a salir de su hogar donde habían residido por más de una década. Su familia extendida ahora paga una renta de $100 al mes, un gasto con el que no contaban hacía solo unos meses.

La familia extendida de Julia comprende tres familias que viven bajo el mismo techo, cada familia aporta a los gastos familiares y de forma colectiva crean estrategias para cubrir los faltantes cuando es necesario. Su tía es ama de casa y complementa su ingreso al vender productos de Avón y otros pequeños artículos, y se ha unido a ella su hija de 32 años, que también trabaja independientemente vendiendo una variedad de productos. La segunda unidad familiar, tal y como lo describe Julia, está constituida por el hijo de su tía (primo de Julia), que tiene 28 años de edad y trabaja como un mecánico de automóviles, su esposa, que es estilista, y sus dos hijas con edades de cuatro y nueve. Finalmente, tenemos a Julia y a su hijo de diez años, así como a un tío de edad avanzada que sufre de problemas mentales.

Julia no trabaja fuera de la casa, pero asume la función de administradora de las finanzas familiares y asiste a su tía y prima con sus negocios cuando es necesario. Todos los niños asisten a la escuela.

Con 70 años ahora, la madre de Julia ha vivido en los Estados Unidos por aproximadamente 15 años. Su madre solicitó y recibió una visa y decidió aprovechar la oportunidad de ir a los Estados Unidos, y se ha establecido en Arkansas. La hija y el hijo de Julia, que fueron criados principalmente por sus abuelos, fueron a encontrarse con su abuela en Arkansas en el 2000.

La hija de Julia tiene su propia familia ahora, y su hijo está finalizando la secundaria. Antes de que la madre de Julia saliera de Nicaragua, ella trabajó como enfermera, y ahora trabaja en un negocio de servicios alimenticios. De acuerdo a Julia, su madre siempre ha enviado remesas de una u otra cantidad. La cantidad promedio que ella enviaba empezó a bajar en los últimos dos años, desde un promedio aproximado de US$250 al mes hasta las remesas actuales que en promedio alcanzan alrededor de US$150 al mes. La compañía donde trabaja su madre ha estado empleándola por menos horas de trabajo, últimamente, explica Julia, y los problemas de salud de su madre la ha forzado a utilizar grandes porciones de su ingreso para cubrir los gastos médicos que no contempla el seguro de Medicare. Su madre siempre ha asumido una función al definir el uso de las remesas, dice Julia, siempre indicándole cómo espera que ella utilice el dinero.

Después de conocer acerca del Fondo de Desarrollo Local (FDL), a través de un amigo, Julia solicitó un préstamo de US$500 al FDL para agregar una habitación a la vivienda donde vivía antes, propiedad del tío político. Un asesor técnico del FDL preparó un presupuesto con base en el trabajo proyectado, y le advirtió que US$500 no sería suficiente para completar su proyecto. Finalmente, a Julia le aprobaron un presupuesto de US$1.000.

Poco después de tomar el préstamo, una disputa familiar obligó a las familias a dejar su vivienda anterior y reubicarse en la propiedad que actualmente rentan. La estrategia de vivienda de las familias entonces cambió drásticamente, cambiando su enfoque de mejorar su vivienda anterior al desarrollo de un lote que Julia había comprado en el 2006. Puesto que las tres familias se han unido bajo un techo, un lote ya no sería lo suficientemente grande para acomodarlas, por lo que las familias decidieron comprar dos lotes más anexos. La propiedad rentada fue vista como una medida temporal. Julia comenta que le podría tomar años, sin embargo, construir sus viviendas, especialmente porque necesitaban pagar renta y hacer pagos del lote cada mes.

Los lotes que Julia y su familia compraron están ubicados a unos diez minutos a pie de la propiedad rentada, en una lotificación de una compañía nicaragüense grande que desarrolla bienes raíces llamada Lotinica. Cada lote mide 7.5 por 23 metros cuadrado y cuesta US$4.886, o sea US$14.658 por los tres lotes. En un plazo de doce años, cada familia continuará pagando US$34 al mes.

Durante doce años, cada familia contribuirá US$34 por mes para pagar las propiedades, que están a nombre de Julia). Ella desconoce la tasa de interés, pero dice que todas las cuotas fueron incluidas en este pago, incluyendo la asesoría de un ingeniero de la compañía sobre cómo construir la casa y cumplir con los estándares de construcción establecidos por Lotinica.

La compañía requiere que los propietarios construyan en concreto, por ejemplo, y un empleado de la compañía inspecciona cada etapa de la construcción para garantizar el cumplimiento con las diferentes normas de construcción de la compañía. Esto significaría que la familia Escobar no puede construir una vivienda provisional en la propiedad, y que ellos estaban obligados a primero instalar un tanque séptico antes de iniciar la construcción de la vivienda.

Julia redirigió la mayoría de su préstamo del FDL a pagar los materiales y la mano de obra necesarios para cavar este tanque. (Ella ya había gastado parte de los fondos en compra de hierro para su casa previa, y afortunadamente pudo traer ese hierro consigo cuando tuvo que irse). Ella compró los materiales en varias localidades, y contrató a un albañil para construir el tanque por US$700, pagando la mitad al inicio del trabajo y la otra al finalizarlo. El trabajo le tomó a cinco albañiles tres semanas en completarlo, y un oficial de Lotinica inspeccionó y aprobó la calidad del trabajo.

Julia se alegró de haber recibido el préstamo del FDL, explicando que le ayudó a su familia a empezar a implementar su estrategia de desarrollo del terreno en la subdivisión que se convertiría en su casa en el futuro. Además, el producto crediticio de vivienda respaldado por remesas hizo posible que lograra ganar acceso a financiamiento; sin tomar en cuenta las remesas, ella no hubiera tenido la capacidad de pago para que le aprobaran el préstamo.

En el momento de inscribirse, ella tenía un atraso de 170 días en pagos del préstamo, debiendo US$270. El sobre-endeudamiento de la familia parece ser la razón principal por la cual Julia ahora está incumpliendo con su préstamo. Los conflictos no esperados en la familia llevaron a gastos imprevistos, y en el proceso de crear estrategias para el futuro, la familia tomó una deuda más para pagar dos lotes adicionales. La situación se exacerbó por la caída de las remesas enviadas por su madre. Julia dijo que ella se está enfocando en repagar su deuda y esperaba mantener una posibilidad abierta para asegurar financiamiento en el futuro; ella solo “necesita tiempo”. Había arreglado un plan de pago con el FDL para ponerse al día. (Comentó que también está atrasada con los pagos del lote, y hecho un arreglo de pago ahí).

Ella nunca había tomado un préstamo de una institución formal antes, pero tomó un préstamo de un usurero una vez y se arrepiente de la experiencia, habiendo tenido que pagar un 40 por ciento de intereses semanales. En este caso, ella tomó un préstamo de US$100 por un plazo de dos semanas, pagando un total de US$140.

Julia habló positivamente de su experiencia con el FDL. Nunca había tenido un préstamo formal antes, y consideró que la forma del FDL para hacer negocios hizo que el proceso fuera manejable. Ella comentó que el personal del FDL la había tratado bien, aún cuando ella se encontraba atrasada con su préstamo, mostrándole siempre respeto como cliente.

Al final de la entrevista, Julia llevó a los entrevistadores para que visitaran el lote que había comprado en la nueva urbanización. La única evidencia de una futura casa en el lote que ella posee es el tanque séptico que construyó con un préstamo del FDL respaldado por remesas. Al pararse en el campo vacío de los lotes subdivididos, Julia describió cómo lucirían las viviendas ya terminadas, adelantándose a las diferentes etapas futuras de la construcción que tomarían años. El modelo de la vivienda construida por la urbanizadora se encontraba al fondo, un parámetro de comparación para sus aspiraciones. Ella pagará el préstamo a tiempo, dijo, porque tiene muchas cosas que construir en el futuro.

Puntos clave en el caso de Julia

  • Julia mostró la mayor morosidad entre los clientes entrevistados para los otros estudios de casos. Una disminución de las remesas en sí no es el problema en su caso, propiamente; las dificultades financieras de la familia fueron causadas principalmente por un salto precipitado en los gastos familiares (principalmente un alto alquiler mensual), junto con una caída en el ingreso de las remesas. Este gasto de US$100 parece haber causado un efecto en cadena que sobre-estiró los recursos de la familia extendida e hizo más difícil pagar las deudas y ahorrar para construir una vivienda en el futuro.
  • Julia compró un lote en una subdivisión que impuso normas estrictas sobre los materiales que podrían ser utilizados y el proceso de construcción que debía seguirse, un proceso más afín a un desarrollo de vivienda formal que el proceso de construcción progresivo más informal. La dinámica implicó que Julia y su familia no podían emplear algunas de las tácticas utilizadas por otras familias, como construir con materiales menos caros y más temporales, como una medida intermediaria para construir una vivienda. Un resultado posible de esto es que le tomará más tiempo construir la vivienda, y en el proceso, ella podría gastar una proporción igual o mayor de su ingreso en renta que en las inversiones para la construcción de su futura vivienda.
  • Ella hizo énfasis en el trato positivo que recibió del FDL y aclaró que este buen trato continuó aún cuando estaba atrasada con su préstamo.

Historia y fotos cortesía de Brendan McBride, consultor de Hábitat para la Humanidad.

*Los nombres han sido cambiados, para proteger la identidad de las personas.

 

**El ingreso bruto es el total de todas las fuentes de ingresos, mientras que el ingreso neto refleja el número de miembros familiares que viven de ese ingreso. El cálculo se realiza al restarle al ingreso bruto un estimado de la canasta básica (incluyendo alimentación, transporte y educación) para todos los miembros de la familia.