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Historias en microfinanzas para vivienda: Auxiliadora Baltodano

Marzo 15, 2010

   
 

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Ingreso mensual bruto: **US$800
Ingreso mensual neto: US$450
Remesas mensuales: US$370-650
Fuente de ingreso: Remesas, pequeña empresa
Monto del préstamo: US$1.700
Plazo del préstamo: 24 meses
Rango de cuota mensual: US$72-92

Son cuatro generaciones de la familia Baltodano* que viven bajo un techo en las afuera de su pueblo, una vivienda construida por medio de la mano de obra de la propia familia, ahorros de múltiples negocios y remesas de miembros familiares que se encuentran en el exterior. La cabeza de hogar es Auxiliadora Baltodano, una mujer con una presencia dominante que con orgullo relata historias sobre cómo su familia llegó ahí. Su madre es de la generación más vieja que vive con la familia, y tuvo que mudarse ahí después de dar a luz a trece hijos, cinco de los cuales no lograron sobrevivir a su etapa de niñez. También viven en la casa cuatro hijos de Auxiliadora. La hija Mercedes está por empezar sus estudios en la Universidad Politécnica. Patricia, de 21años, acaba de recibir su diploma de secundaria y también dio a luz a una hija. Los hijos, Óscar de 16 y Marvin de 13, están en la secundaria.

El hijo mayor de Auxiliadora había vivido en los Estados Unidos desde el 2002. Ahora con 23 años, José Luis tenía solo 17 cuando se fue de Nicaragua, atraído por el potencial de nuevas oportunidades laborales en Los Ángeles, California. La familia pidió prestado dinero para su travesía a los Estados Unidos, unos US$6,000. José Luis fue recibido por la familia extendida cuando llegó a California, y luego encontró trabajo inmediatamente en un restaurante. Él luego se casó con una nicaragüense y ahora tienen una hija de dos años a quien Auxiliadora nunca ha conocido. José Luis ahora trabaja en construcción.

El esposo de Auxiliadora, Diego emigró a los Estados Unidos, no por dinero o razón similar, sino para ver a su hijo. Él también fue sin permiso, cruzando la frontera con México de forma clandestina para encontrarse con su hijo en los Estados Unidos. Ella recuerda la fecha exacta de su partida: 25 de febrero de 2006. Su viaje fue financiado principalmente por su hijo, quién vive con la familia de su hijo y trabaja en construcción, su oficio en Nicaragua, y algunas veces hace los mismos trabajos que José Luis. Auxiliadora dice que él pronto volverá a Nicaragua.

Padre e hijo han colaborado enviando remesas, usualmente US$200-400 al mes. Ellos también han enviado remesas extraordinarias para pagar costos médicos y educativos. El ejemplo más reciente es una remesa de US$1.000 para cubrir una operación de Auxiliadora en un hospital privado. Su expediente del Fondo de Desarrollo Local (FDL) muestra recibos de remesas con un promedio de más de US$650 al mes, un número que concuerda con uno de los datos en el expediente (US$150 semanales), pero más alto que la cifra incluida para las remesas en el análisis de capacidad de pago (US$350 al mes). Su hija también recibe aproximadamente de US$100-150 al mes, enviados por su novio desde los Estados Unidos.

Aparte de mejorar la casa de forma progresiva, un tema que analizaremos adelante, las remesas han ayudado a financiar la compra de dos propiedades en la vecindad, una por US$1.000 y otra por US$1.700. Una de estas será el sitio de la futura casa de Rafael, la otra será utilizada para alquiler. Ambos lotes no cuentan ahora con mejoras. Su hijo también ayudó a comprar vacas lecheras, lo cual representa ahora una fuente ingreso a la familia. Auxiliadora también compró recientemente un tractor con la ayuda de su hijo. Ella actualmente analiza la forma en que lo pondrá a trabajar, quizá contratando un chofer y un asistente y haciendo el transporte a un mercado local. De acuerdo a Auxiliadora, ella toma todas las decisiones sobre cómo se gastarán las remesas.

Las remesas son solo parte del ingreso familiar. Incluso una pequeña conversación con Auxiliadora reveló su celo empresarial, evidenciado por su constante refrán “la pobreza está solo en la mente”. Ella indicó que la familia genera ingreso de cuatro fuentes principales: venta de leche, venta de hielo y helados, la preparación de tamales para venta a individuos y a un restaurante, y servicio de planchado. Auxiliadora estimó el ingreso total de estos negocios en más de US$1.200, una cifra que excede en gran parte los US$452 del ingreso mensual descrito en su expediente. Auxiliadora relató que todos los miembros de la familia contribuyen a pagar los costos básicos y de alimentación, lo cual en promedio consiste de US$200-300 mensuales, y se ocupan de otros gastos individualmente.

Evolución de la vivienda de Auxiliadora
La familia ha aplicado el mismo celo empresarial a la construcción de su vivienda en las pasadas dos décadas. Cuando llegaron hace veinte años, era un terreno sin urbanización, sin electricidad u otros servicios y de acuerdo a su madre, “lleno de serpientes”. Solo un puñado de familias vivía ahí, las cuales tenían que acarrear agua desde lejos y construir lentamente sus casas desde la base. La casa original era muy básica, comentó Auxiliadora, una casa de una sola pieza donde dormía toda la familia. La casa fue ampliada desde entonces en varias direcciones. La familia primero construyó dormitorios detrás de la unidad base, seguida de un área de patio en el frente, y luego construyó paredes alrededor del frente de la casa para proteger el área del patio de enfrente. Ya que su esposo fue un contratante de construcción, él y su hijo finalizaron la mayoría del trabajo. Gran parte del capital para estas mejoras progresivas provinieron de los ahorros del ingreso de sus empresas y de las ganancias de su esposo como contratante.

Ella también utilizó préstamos para financiar parte de las mejoras, tomando el primero de US$1.500 (unos 30.000 córdobas) en el 2006. Debemos tomar en cuenta que ella recibió el préstamo para el capital de trabajo de sus negocios, pero lo utilizó para hacer mejoras a los dormitorios de su casa. Luego ella recibió dos préstamos de otra institución, por US$600 y US$1.875, ambos con el propósito de financiar el capital de trabajo de sus negocios y aún está pagando el segundo préstamo.

Ella conoció sobre el FDL cuando estaba haciendo fila ahí para recoger unas remesas. (Dijo que siempre le gustaba ir ahí porque la fila generalmente era más pequeña para recoger remesas que en otros lugares). A ella se acercó un miembro del personal del FDL para analizar su interés en un programa crediticio respaldado por remesas, y luego fue entrevistada como parte del estudio de mercado. Cuando el programa crediticio fue puesto en prueba, ella entregó una solicitud y fue aprobada para un préstamo de US$600 en el 2007. Entonces pagó ese préstamo y buscó otro en el 2009 por US$1.700. Aún se encuentra pagando este último.

Auxiliadora dijo que había estado satisfecha con la experiencia de pedir prestado al FDL y que le había gustado la forma en que la habían tratado como cliente. Comenta que su trato es fácil y que “no piden mucho”, queriendo decir que el proceso de su papeleo fue rápido y que no vuelven a ella continuamente pidiéndole más documentos. Para el primer préstamo, un técnico de construcción y un oficial crediticio visitaron la casa y le ayudaron a diseñar un presupuesto de construcción. Ella dice que regresaron para revisar cómo había salido el trabajo. Dice que un proceso similar ocurrió con el segundo préstamo, pero esta vez solo vino el oficial crediticio la segunda vez.

Puntos clave en el caso de Auxiliadora

  • Esta familia tenía negocios múltiples de los cuales se generó ingreso y no se dependió solamente en remesas para su subsistencia, aunque los recibos de sus remesas podrían, potencialmente, haber sido suficientes para mantenerlos. Utilizaron remesas para hacer una serie de inversiones productivas, como la compra de vacas lecheras, recientemente, y la compra de un tractor.
  • La vivienda que emergió de varias etapas de mejoras, financiada por una combinación de ahorros, remesas y créditos, actuó como un activo productivo para la familia, ya que brindó el espacio donde la familia realiza varios negocios productivos desde el servicio de planchado hasta la venta de tamales, leche y helados. En este sentido, la dirección de las remesas hacia las mejoras de la vivienda se puede considerar una inversión productiva que potenció la creación de un espacio económicamente productivo, y por lo tanto, la creación del ingreso para la familia en el futuro.
  • Auxiliadora apreció la utilidad de los préstamos de vivienda. Antes de encontrarse con el FDL, ella incluso redirigió préstamos no relacionados a la vivienda a propósitos de vivienda. Cuando tuvieron la oportunidad de tomar un préstamo que fue propiamente para vivienda, respondieron de forma entusiasta al producto, especialmente porque una de sus fuentes principales de ingresos fueron las remesas. Sin la influencia de las remesas, sin embargo, parece que la familia aún habría calificado para un préstamo de vivienda.

Historia y fotos cortesía de Brendan McBride, consultor de Hábitat para la Humanidad.

*Los nombres han sido cambiados, para proteger la identidad de las personas.

 

**El ingreso bruto es el total de todas las fuentes de ingresos, mientras que el ingreso neto refleja el número de miembros familiares que viven de ese ingreso. El cálculo se realiza al restarle al ingreso bruto un estimado de la canasta básica (incluyendo alimentación, transporte y educación) para todos los miembros de la familia.