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Casas “semilla” en Nicaragua: Pequeños comienzos brindan grandes resultados

Mayo 15, 2010

   
 

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Volviendo a ver a la cámara, Santiago habla sobre como su casa colapsó dada a la podredumbre de la madera que sostenía su techo. El da una lúcida descripción de cómo su familia caminaba de un lado para el otro dentro de la casa en un vano esfuerzo para mantenerse a ellos mismos y sus pertenencias secas cuando la lluvia permeaba el techo. El apunta al techo firme y seguro de su nueva casa de concreto y describe su felicidad. El ahora puede proteger a su familia de los elementos, y ahorrar para expandir la casa “semilla” que ya ha pintado un color turquesa brillante.

Rosa Emilia es la siguiente. Ella nos cuenta como su última casa estaba hecha de una mesa de madera y de una manta de plástico. La nueva casa de concreto de 33.5 metros cuadrados que ahora comparte con su esposo es “linda” con un bello jardín. La otra casa tenía solamente una cama y un piso de tierra que los niños no les gustaba. Ahora, ella dice, su hijo se estira en el piso de cemento nuevo y “se siente feliz.” Rosa Emilia ahora también se siente más segura cuando su esposo sale de viaje. Puede ponerle seguro a la puerta y abrir las ventanas para dejar entrar la brisa. Cuando ahorre suficiente dinero de su pequeña tienda, Rosa Emilia planea agregar una nueva etapa a la casa “semilla.”

La siembra
Hábitat para la Humanidad Nicaragua trabaja con múltiples familias en cada comunidad, entonces los cambios en las circunstancias de la gente son fáciles de ver. En un país en donde 75 por ciento de la población vive de menos de US$2 al día, los logros de una familia en resolver sus problemas de vivienda sirven de inspiración para vecinos. En promedio la familia nicaragüense gana unos US$190 al mes, lo cual significa que solamente tienen alrededor de US$20 para mejoras del hogar. El modelo de Hábitat para la Humanidad Nicaragua se basa en este contexto y permite el repago de préstamos de montos entre US$15-US$20 en el transcurso de cuatro años.

Estas casa “semilla”, como se les llama, no vienen con letrinas. Sin embargo, Hábitat Nicaragua está trabajando con otras organizaciones en comunidades para dirigirse a problemas de salubridad. En ciertas comunidades, estas asociaciones están trabajando en la construcción de un tanque séptico que será compartido por varias familias. Este tipo de tanque séptico cuesta unos meros US$275.

Hogares encabezados por mujeres son una prioridad para Hábitat Nicaragua. Al igual hogares con más de cinco personas viviendo en una misma habitación, familias con actividad económica en el hogar y familias con parientes discapacitados. El programa ofrece apoyo técnico a negocios pequeños y capacitación financiera para familias. A familias que ganan menos de US$150 al mes se les brinda un subsidio completo. Aquellas con ganancias hasta US$250 califican para una combinación de crédito y subsidio. Y familias cuyas ganancias son de US$250 a US$400 califican para recibir crédito de Hábitat sin lucro.

Los materiales para una casa “semilla” cuestan un total de US$4,500. La estructura solida y anti-sísmica ha sido diseñada para resistir desastres naturales, los cuales Nicaragua ha visto muchos.

Hábitat para la Humanidad Nicaragua también ayuda a aquellos dueños y dueñas de hogar a resolver cuestiones de terrenos permitiéndoles comprar los títulos a sus tierras a través del crédito de vivienda que se les ofrece.

“Reducir el hacinamiento y ayudar a familias a recibir vivienda adecuada toma un sentido particular de urgencia porque las estadísticas han demostrado que más niñas terminan embarazadas en edades tempranas cuando viven en hogares pequeños con tantos familiares hombres”, dice la directora de Hábitat para la Humanidad Nicaragua Vittoria Peñalba. “Además, niños y niñas que viven en hogares hacinados y estructuralmente deficientes se enfrentan a problemas de salud muy serios”.

Cada semilla es diferente
Zayda Martínez es una mujer de 50 años que reside en Barrio Grenada, un barrio aislado y marginado de Mangua. Ella vive con su esposo Emilio que tuvo que tener su pierna amputada el año pasado dado a un caso serio de diabetes. Zayda escuchó sobre Hábitat a través de una promotora de la organización HABITAR a mediados del 2009. La promotora, la señora Cony, le contó a Zayda sobre el programa de casas “semilla” que estaba lanzando Hábitat. Sin embargo, la aplicación de Zayda fue rechazada porque su hija le había construido una pequeña cerca de concreto para sostener a su casa de madera.

Zayda rezó fervientemente. Dos meses después, su hijo fue diagnosticado con esquizofrenia. Ella sentía que su mundo se desboronaba. La última temporada lluviosa había dañado su casa severamente y ahora su hijo tenía que pasar los días por si solo en la casa. Unos cuantos días después llegaron representantes de Hábitat a reconsiderar la aplicación de Zayda. Entre lágrimas y sollozos Zayda nos contó que su vida había cambiado por completo. “Espero que sigan ayudando a familias como las nuestras. Muchas gracias por ayudarme de esta manera. Toda mi familia espera conocerlos algún día”.

Gracias a subsidios otorgados por otras organizaciones y donantes generosos, Hábitat para la Humanidad ha reducido los pagos mensuales de Zayda a US$15. Zayda ahora logra cumplir con sus pagos, pero sin embargo, las ganancias de su hogar siguen pocas, consistiendo de lo que gana su esposo mendigando en las calles y lo que ella gana lavando y aplanchando ropas. Zayda dice que ella le reza al Señor y le pide que le de las fuerzas para ahorrar lo suficiente para construir la segunda mitad de su casa para que su hijo tenga más espacio y para que ella se sienta menos claustrofóbica y ansiosa cada día. En Nicaragua se le ha puesto muy poca atención a la salud mental; solo hay un hospital socio-psicológico que recibe muy poca ayuda del gobierno y demás recursos son limitados. Zayda nos cuenta como espera que un milagro cure a su hijo.

Mientras tanto, Zayda trabaja arduamente para completar sus pagos. No solo los monetarios que debe, sino también aquellos que ella siente que le debe al Señor por haber contestado sus rezos. Hay muchas familias como la de Zayda en los barrios de Managua. El agua es escaza en el área y su propiedad no tiene acceso a servicio de agua potable o alcantarillado. Ella todavía cocina al aire libre y tiene una letrina que está en construcción. Hábitat para la Humanidad está trabajando duro para que muchas de estas familias tengan un techo y casa adecuada para que se protejan de las lluvias del invierno.

A través de Barrio Grenada, cruza un canal de tierra donde se depositan desechos humanos y a través de donde se esparce enfermedad a los niños durante la temporada lluviosa. Hábitat está explorando soluciones para resolver junto a familias, educándolos sobre salud y salubridad, y apoyándolos por medio de simples pasos que pueden tomar para hacer sus vidas mejores.

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