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“Mi nombre es Alba Contreras Marchena, y les quiero contar y compartir mi alegría”

Junio 20, 2010

COSTA RICA – Alba Contreras vivía con sus tres hijos en una casita deteriorada de una pieza. A veces, cómo cuando se enfermó su hijo menor, se fueran a vivir con su mamá o hermana. Pero en la mayoría de las noches, dormían los tres o cuatro en una sola cama, poniendo plástico sobre ellos y sus cosas para que no se mojara todo.

Por varios años, los Contreras y ocho familias más en su comunidad habían aplicado por créditos de vivienda, pero sus ingresos mensuales eran demasiados bajos o esporádicos para calificar.

Las primeras impresiones que tuvo Doña Alba de Hábitat para la Humanidad Costa Rica están recordadas en un pequeño diario que ella mantenía durante toda su experiencia de llegar a ser lo que ella considera “familiar de Hábitat”.

El diario empieza con, “Mi nombre es Alba Contreras Marchena, y les quiero contar y compartir mi alegría”.

En el diario, Alba nos cuenta de una de sus primeras reuniones con Hábitat para la Humanidad Costa Rica—personas que luego ella describirá como familia. “Visitaron los ranchos en que vivimos”, dice ella. “Pero también nos han enseñado a luchar por nuestros sueños. Don Rafa, el Director de Hábitat, nos dijo que no importa la tempestad que siempre Dios nos mandará. La calma, como hoy después de tanto andar con nuestros hijos rodando, hoy tenemos una casa”.

La casa—dos dormitorios, una sala/comedor y corredorcito al frente—fue construida en tan solo ocho días, tres meses después de que Alba y su familia habían aplicado por un crédito con Hábitat. A través del proceso de construcción, Alba y otras “madres Hábitat” proveían almuerzos calientes, fresquito y café para los maestros de obra y voluntarios.

El préstamo, el cual incluye 160 metros cuadrados de terreno, será cancelado en pequeños pagos de alrededor de US$35 cada mes.

La vivienda también incluye agua y luz. “¡Ah, cuando conectaron el agua y la luz, nosotros prendimos los bombillos no sé cuantas veces!” nos cuenta Alba, riendo, en una entrevista. “Hasta el agua del servicio la bajábamos a cada rato para ver el agua de nosotros, de nuestra casa. …ahí empezamos una nueva historia”.

Para Alba una vivienda adecuada era, no obstante, solo el principio. Ella admita que al principio les costó ganar la confianza de su nueva comunidad. “Como nos veían que veníamos de allá afuera, seguro nos creían ‘chusma’…había mucha gente que tiraba piedras…”. Pero Alba no se dejó por vencida. “Ya ellos fueron conociéndonos”, dice ella. Con tiempo, ella estaba liderando estos mismos vecinos en una petición para posteados de luz, capacitaciones de organización comunitaria y mejoras de vivienda, y motivándoles a asistir el taller de Hábitat para la Humanidad en Educación Financiera.

En uno de estos talleres de Educación Financiera, nació la idea para una Asociación de Mujeres, que organizara mejoras de infraestructura así como calles, teléfonos públicos y espacios comunitarios. Alba era, y continúa siendo, al frente de esta iniciativa. Cuando preguntamos qué hace la Asociación, ella respondió, “¡De todo un poco! El área comunal y además el proyecto especifico de nosotros es poner un centro eco turístico con cosas elaboradas aquí en la comunidad hechas por las mujeres y jefas de familias de la comunidad”.

La Asociación también quisiera empezar un programa para buscar padrinos que puedan patrocinar la educación de un niño durante el año.

En enero del 2009—casi un año después de que Alba había pasado a su nuevo hogar—un terremoto de magnitud 6,1 golpeó a Costa Rica, con su epicentro tan sólo seis kilómetros de la nueva casa. El sismo causó 34 fallecidos y desplazó a unas 1.200 personas. “En nuestros hogares no pasó nada. Pero en Cinchona, dónde era el epicentro, hay muchas familias sin hogar. Hoy está Hábitat con nosotros. Después de la tragedia respondió, ayudando con alimentos básicos y ropa. Gracias”.

El diario de Alba concluye con un recuerdo que, “Hábitat no solo da un techo, nos da alegría. Da motivación de positivismo. Da confianza. Da calidad humana. Da calidad de vida. Gracias, amigos, por dar tanto.”

Para aprender más sobre el trabajo de Hábitat para la Humanidad haz clic aquí.

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