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Día Mundial del Hábitat 2011: Albergando ciudades tras los desastres

Los desastres naturales son un hecho en la vida. En años recientes, terremotos han sacudido Japón, China, Indonesia y Haití; inundaciones han cubierto Pakistán y el delta del Mississippi; Huracanes han devastado Nueva Orleans y el Golfo de los Estados Unidos; tornados han arrasado Alabama y Arkansas. En los últimos cinco años más de 13 millones de personas han perdido sus hogares a causa de los desastres naturales.

A pesar de las secuelas devastadoras, los efectos de los desastres pueden ser reducidos a través de la planificación cuidadosa, preparación anticipada y la atención a una reconstrucción de largo plazo. Las áreas urbanas necesitan una especial consideración debido a su naturaleza compleja. La concentración poblacional, infraestructura, mezcla de inquilinos, dueños de casa y ocupantes informales, la complejidad de la tenencia segura y la economía son las principales preocupaciones por tomar en cuenta. La presencia de infraestructura, instituciones gubernamentales y recursos deben de permitirle a las ciudades una recuperación más rápida, pero pocas ciudades han sido capaces de adaptarse y planificar un rápido crecimiento urbano.

Más de la mitad de la población del mundo vive ahora en centros urbanos, y la vasta mayoría del crecimiento mundial en los próximos 20 años será en las ciudades de los países en vías de desarrollo. Basta con observar Puerto Príncipe, Haití, y el terremoto de 2010 para ver los devastadores efectos que un desastre puede provocar en una ciudad desprevenida. La vivienda adecuada juega un rol esencial después de un desastre, es el activo más importante de una familia. No solo por proveer refugio, si no por ser el lugar donde se tienen las relaciones sociales, los servicios como el agua y saneamiento, la crianza de los niños, los recuerdos invaluables, y algunas veces hasta su negocio. Una vivienda provee seguridad y protección y puede brindar un sentido de ciudadanía. Cuando un desastre natural destruye una vivienda, destruye el centro de los medios de vida sostenible.

Las decisiones de cómo proveer mejor vivienda después de un desastre, muchas veces, son tomadas rápidamente, y haciendo contrapeso a otros problemas de atención inmediata como el acceso a agua y comida. A pesar de que es importante dar vivienda rápidamente a las personas que lo necesitan después de un desastre, es igualmente importante el considerar los efectos a largo plazo en la forma en que vive la gente. Malas decisiones tomadas en el proceso de recuperación, cómo donde ubicar el albergue transitorio y reubicar a la comunidad, pueden desconectar a la gente de sus trabajos, dividir comunidades, incrementar el costo de la infraestructura, e incrementar la vulnerabilidad ante futuros desastres.

Por otra parte, proveer vivienda adecuada depende de varios factores, incluyendo el levantamiento de escombros y la tenencia segura. Desastres en áreas urbanas producen mucho más escombros que aquellos que suceden en áreas rurales. Limpiar la zona y remover escombros antes de reconstruir es un reto enorme, particularmente cuando el acceso a las carreteras para construir está bloqueado.

Igualmente importante esta la complejidad legal que enfrentan las ciudades después de un desastre. Los títulos de propiedad son desconocidos o dudosos, y muchos países en vías de desarrollo tienen un porcentaje muy alto de propiedades que no cuentan con documentos claros y legales. Los archivos pueden ser fácilmente destruidos o perdidos, y construir albergues es muy riesgoso cuando la propiedad es desconocida y deja a los residentes vulnerables al desalojo. Cualquier reubicación exitosa va a depender del trabajo del gobierno y la comunidad internacional en apoyar a las comunidades y ciudadanos a resolver las disputas por la tierra y asegurar el derecho de los habitantes a la tierra.

El Día Mundial del Hábitat provee una oportunidad para sensibilizar sobre el rápido crecimiento urbano y como los desastres naturales afectan a las ciudades de una manera diferente. Actores humanitarios, oficiales del gobierno y legisladores en Washington D.C.; y alrededor del mundo, deben de entender el rol crucial que juega la vivienda y desarrollar la capacidad y habilidad para apoyar totalmente la recuperación después de un desastre natural. Mientras la comunidad internacional busca satisfacer las necesidades críticas de vivienda, la reconstrucción debe ocurrir en un marco de una estrategia integral urbana y un plan de desarrollo apoyado por el gobierno local y los ciudadanos.

Los legisladores deben enfocarse también en permitir a las familias volver a aquellas viviendas que se encuentran en buenas condiciones estructurales; en desarrollar programas para ayudar a las familias a reparar las viviendas que pueden ser reparadas; y en planear la reintegración de muchas familias cuyas viviendas fueron destruidas y que inevitablemente querrán volver a estar cerca de su familia y de su medio de vida sostenible.