Concienciación del público versus defensa de la causa -- Habitat for Humanity Int'l 1

Concienciación del público versus defensa de la causa

Por Steve Little

Cuando era niño, mi padre me enseñó que cuando uno navega en una canoa río abajo y se llega a una bifurcación en el río, se puede seguir en cualquier dirección. No interesa. Aunque un curso podría ser más difícil y el otro más pintoresco, cuando uno navega corriente abajo, el río siempre regresa al punto de partida.

Sin embargo, navegar río arriba es distinto, porque uno rema contra corriente, y hay que elegir entre dos direcciones diferentes, y hay una buena probabilidad de que esos dos rumbos divergentes lo lleven a uno a lugares muy distintos.

Supongo que no carece de lógica comenzar un artículo sobre las diferencias entre la defensa de la causa y las campañas de concienciación del público. No obstante, esa lección que aprendí durante mi niñez, atacado por los mosquitos y esperando que mi papá nos pudiera guiar de regreso a casa, me ayuda a entender la diferencia.

Hábitat para la Humanidad fue fundada como una organización "corriente abajo". No importa de dónde venimos ni en qué iglesia predicamos ni qué idioma hablamos. Cualesquiera sean las sendas que elijamos, vivimos juntos en comunidad con nuestros vecinos. Algunos de ellos necesitan un lugar mejor donde vivir. Para citar a nuestro fundador, si podemos ponernos de acuerdo con un martillo y un clavo, debemos poder desentrañar este problema también.

Y lo hacemos. Cientos de miles de personas viven una vida mejor debido a nuestros esfuerzos corriente abajo.

Sin embargo, a medida que nuestro ministerio se expande, hemos reconocido que lo que ocurre corriente arriba tiene un gran impacto en nuestra comunidad. Nos hemos dado cuenta de que si podemos influenciar las corrientes (los sistemas) que son la causa de las viviendas precarias entre nosotros, podremos cambiar la situación mucho más eficazmente que a través de nuestras campañas de construcción por sí solas.

Mientras evaluamos los distintos afluentes que fluyen juntos para generar la crisis de vivienda mundial, nos sentimos abrumados rápidamente.

Algunos de esos sistemas corriente arriba son fáciles de comprender. Las leyes de zonificación locales que establecen casas inmensas y elaboradas limitan por supuesto las oportunidades de viviendas asequibles para las familias de más bajos ingresos. (De hecho, la exclusión de las familias de bajos ingresos a menudo es el motivo por el cual se redactan estas leyes en primer lugar).

Sin embargo, otros sistemas son más difíciles de comprender: por ejemplo, los problemas relacionados con la seguridad del régimen de propiedad en la mayor parte del hemisferio sur. Si se pudiera desalojar una comunidad en cualquier momento, las familias tendrían dificultades para justificar la inversión de sus valiosos recursos en la mejora de su hogar.

El resultado final es un círculo vicioso: una familia que vive en una choza no la mejorará por temor a perder la inversión. Pero la carencia de una vivienda adecuada aumenta las posibilidades de que la familia sea expulsada a la fuerza de las tierras.

Hay muchos, muchos sistemas que influyen en esta situación; algunos de ellos son tan simples que son pasados por alto. Una ferretería no acepta una tarjeta de crédito de un banco local, pero esa tarjeta en particular es la única que las familias locales que necesitan desesperadamente los insumos para la construcción tienen a su disposición; o quizás, un vendedor de frutas del vecindario tiene la opción de comprar bananas a una empresa que ofrece a sus trabajadores algún tipo de beneficios de vivienda.

Los sistemas que mantienen el status quo de la pobreza están por todas partes.

Otros artículos en esta publicación destacarán algunas de las ingeniosas estrategias que nuestros colegas han elaborado para ejercer una influencia sobre la crisis de la vivienda. De acuerdo con la Other articles in this publication will outline some of the ingenious strategies that our colleagues have designed to influence the sources of the housing crisis. De acuerdo con la Oficina de Relaciones Gubernamentales y Defensa de la Causa (GRA) en Washington: “la defensa de la causa se trata de cambiar los sistemas, políticas y actitudes para lograr una vivienda digna para todos. Esto incluye acciones que consisten en una petición “específica". Estas “peticiones” deben promover soluciones prácticas en formas de políticas de vivienda”. De acuerdo. Debemos alentar al público a que apoye estas actividades, que están previstas para poner freno al flujo de viviendas precarias.

Sin embargo, si eso es todo lo que le pedimos al público que haga, somos bastantes negligentes. Hábitat para la Humanidad acaba de comenzar a delimitar las complicadas y revueltas corrientes que dan como resultado el crecimiento de los niños en chozas. Si trabajamos como una organización solitaria, nunca podremos ejercer una influencia ni un control sobre todos los sistemas necesarios para erradicar el problema.

Por ello, además de pedir al público que apoye nuestras iniciativas de defensa de la causa, lo alentamos a que considere el problema desde su propia perspectiva exclusiva. Queremos que todos quienes escuchen nuestro mensaje se hagan sus propias preguntas y cambien los sistemas sobre los cuales tienen influencia.

De eso se trata la concienciación del público. Mediante nuestras campañas de comunicaciones y educativas, invitamos a las personas a comprender en profundidad el problema desde una perspectiva distinta. Alentamos a las personas a que sueñen y lancen sus propias iniciativas. Queremos que comiencen su propio largo viaje y encuentren sus propios afluentes.

Sin embargo, el primer paso consiste en informar a la gente que los sistemas que producen viviendas infrahumanas no se encuentran necesariamente lejos y que, para cambiarlos, no es necesario tener un título de abogado.

El primer paso consiste en persuadir a la gente a que se dé vuelta y mire corriente arriba, y se pregunte qué hay al otro lado de la curva.

Steve Little es Director de las campañas de concienciación del público para los programas de HFHI en Latinoamérica y el Caribe.

Su dirección de correo electrónico es SLittle@habitat.org.