Evaluación de la rehabilitación post-Tsunami: retrospectiva y balance de la situación -- Habitat for Humanity Int'l 1

Evaluación de la rehabilitación post-Tsunami: retrospectiva y balance de la situación

Por Kathryn Reid

El tsunami del Océano Índico de 2004 pasó a la historia como la respuesta humanitaria internacional más

importante. Para Hábitat para la Humanidad, impulsó apoyo para convertir la atención de desastres en una parte de los asuntos prioritarios de la organización.

Así como el tsunami dio notoriedad a Hábitat y a otras instituciones humanitarias internacionales, los huracanes Rita y Katrina en 2005 dieron un carácter nacional en la atención de desastres a la identidad estadounidense de la organización.

Cuatro años después, Hábitat está en una nueva posición en relación a su capacidad y compromiso para responder a los desastres.

Una retrospectiva para analizar cuánto hemos logrado en el área de atención de desastres y cómo hemos llegado a este punto es el objeto de una evaluación de la asistencia al tsunami que HFH realizará en 2009 en India, Indonesia, Sri Lanka y Tailandia. El estudio destacará las formas en que la atención de desastres ha ejercido una influencia sobre los programas de Hábitat. Además se concentrará en los cambios del enfoque de Hábitat hacia la atención de desastres y la expansión de su capacidad de respuesta.

La catástrofe del tsunami fue tan grande que acaparó la atención de los medios (cantidad de vidas perdidas, montos en dólares de los daños), pero la respuesta internacional fue mucho más importante aún que lo que el nivel de desolación habría predicho.

Normalmente, el financiamiento para los distintos aspectos de la atención de desastres, tales como la ayuda para alimentos e insumos, servicios médicos y otro tipo de asistencia, es menos del 30 al 60 por ciento que lo necesario. La ayuda tras el tsunami, cuyos daños se calcula que fueron un poco menos que US$10 mil millones, en realidad superó lo previsto: las organizaciones de asistencia internacional ofrecieron US$13.5 mil millones, sin incluir los fondos de grupos eclesiásticos, donaciones privadas y recaudación de fondos de organizaciones no gubernamentales.

Hábitat para la Humanidad recibió fondos por una cantidad de US$66 millones para implementar su programa de vivienda para la rehabilitación después del tsunami, que ha ayudado hasta ahora a más de 20.000 familias en cuatro países con soluciones de vivienda y mitigación de la catástrofe.

El tsunami no solo fue la atención de desastres internacional mejor financiada; se podría decir que fue, también, la estudiada más cabalmente.

En febrero de 2005, un grupo de organizaciones de financiamiento, organismos de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales internacionales (entre ellas, CARE y World Vision) fundaron la Coalición de Evaluación del Tsunami (Tsunami Evaluation Coalition, TEC) para aprovechar las lecciones aprendidas y examinar la responsabilidad en relación a la acción humanitaria sin precedentes.

Entre las evaluaciones más destacadas de las etapas de asistencia y rehabilitación temprana de la respuesta al tsunami se encontraba el informe TEC, con cuatro recomendaciones principales para mejorar la ayuda humanitaria internacional. Ellas constituyen un buen telón de fondo para reflexionar sobre la respuesta al tsunami de Hábitat y el trabajo de rehabilitación subsiguiente.

Las recomendaciones son las siguientes:

  • Redirigir la asistencia para que apoye, en vez de socavar, las iniciativas comunitarias para la asistencia y la rehabilitación. Las iniciativas locales son las más importantes para salvar vidas y reconstruir comunidades, de acuerdo con las conclusiones del informe TEC. Aunque Hábitat responde a las presiones para una respuesta más rápida y a escala, inherentes a la atención de desastres, la institución preserva, sin embargo, su compromiso con una acción comunitaria.
  • Aumentar la capacidad y las relaciones con otras partes interesadas. El tsunami destacó los puntos débiles en el sistema humanitario internacional y puso a prueba las capacidades de gestión financiera, logística y personal de las instituciones de ayuda para emergencias. Aceleró la reforma de las Naciones Unidas; las NU establecieron su sistema de grupos en 2005, lo que demanda la coordinación de las instituciones que trabajan en¨”grupos” de vivienda, rehabilitación y otro tipo de ayuda para emergencia. En las oficinas nacionales y de área, Hábitat aumentó la capacitación y la formación de capacidades para la atención de desastres y se concentró en trabajar en proyectos conjuntos con otras organizaciones no gubernamentales y gubernamentales.
  • Establecer normas profesionales para una acción humanitariay promover la responsabilidad. Las normas y los códigos de conducta humanitarios se formulan dentro del contexto del desarrollo de grupos de las NU. En los ámbitos nacional, regional e internacional, el personal de Hábitat participa en la gestión del grupo de vivienda y contribuye a formular el proceso para construir un refugio de transición en el lugar, lo que es mucho más preferible que las carpas y los refugios tipo barraca y temporales.
  • Mejorar la equidad, transparencia y flexibilidad del financiamiento para demostrar las “Buenas Prácticas de Donación”.3 La asistencia que demuestra buenas prácticas de donación se basan en una evaluación de las necesidades, no en la política. Además se vinculan con los beneficiarios en todas las etapas, incluyen la mitigación y contribuyen a un desarrollo a largo plazo. De eso se trata Hábitat. Debido a las exigencias impuestas por una ayuda para emergencias, Hábitat ha ampliado sus conocimientos y mejorado sus prácticas para el desarrollo y la atención de desastres.

Kathryn Reid escribió sobre el trabajo de rehabilitación después del tsunami de Hábitat en 2005 y 2006, y sobre la rehabilitación después de los huracanes en la Costa del Golfo de los EE.UU en 2007. Estudia una maestría en atención de desastres y desarrollo sustentable y trabaja en el departamento de Atención de Desastres de HFHI.