Expansión de la atención desastres: las metodologías y los programas nuevos abordan la misma misión apremiante -- Habitat for Humanity Int'l 1

Expansión de la atención desastres: las metodologías y los programas nuevos abordan la misma misión apremiante

Por Mario C. Flores

En 2008, por cada nueva casa Hábitat construida, casi 10 viviendas existentes fueron destruidas como consecuencia de desastres.1

Las catástrofes causadas por la vulnerabilidad a los peligros naturales retrasan el progreso hacia la reducción de la pobreza y el logro de otras Metas para el Desarrollo del Milenio, de acuerdo con el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD).

La necesidad de viviendas y refugios que generan los desastres y los conflictos representa una importante desventaja para las iniciativas de Hábitat de erradicar la falta de viviendas y la pobreza en todo el mundo.

Muchas instituciones de Hábitat han comprobado que la asistencia después de un desastre no es suficiente. Es imperativo tratar de resolver las vulnerabilidades y desarrollar una capacidad de recuperación dentro de las familias, las comunidades y los asentamientos si esperamos que las consecuencias de un desastre sean diferentes.

Por ello, las instituciones de Hábitat en todo el mundo toman medidas para poder asistir a las familias y las comunidades mediante iniciativas de reducción de riesgos de un desastre. Las organizaciones de Hábitat, en particular aquellas situadas en zonas propensas a las catástrofes, han creado enfoques innovadores que prestan una asistencia más integral y significativa (antes y después de los desastres) a las familias y las comunidades que asistimos.

En el estado meridional de Tamil Nadu en la India, las campañas que Hábitat lanza para manejar los riesgos de un desastre, basadas en la comunidad, incluyen una capacitación para la preparación de grupos vulnerables, en particular mujeres, niños y personas discapacitadas. Las iniciativas de una mitigación estructural comprenden reparar y mejorar los techos para que las casas sean más resistentes a los fuertes vientos causados por los ciclones.

En la zona de Kumsangir de Tayikistán, Hábitat refuerza las paredes de las casas construidas utilizando tecnologías tradicionales mejoradas, como por ejemplo estructuras de ramitas de moreras, para reducir el impacto de los terremotos.

Estas estrategias para reducir los riesgos de una catástrofe en la India y Tayikistán prevén los peligros periódicos y “predecibles” que son comunes en dichas regiones. Los estudios indican que una reconstrucción después del desastre puede costar tanto como siete veces más que las intervenciones para la reducción de los riesgos de dicho desastre.2

Cuando se desata una catástrofe, la reducción al mínimo del desplazamiento de las familias se convierte en una prioridad máxima. En Argentina, un cuerpo de voluntarios para la atención de desastres de Hábitat presta su ayuda para que las familias regresen a sus hogares de los refugios estatales limpiando y refaccionando las casas dañadas por las inundaciones. En la zona sur de Bangladesh, que fue asolada por el ciclón Sidr, la reconstrucción en el lugar de Hábitat de los refugios de transición ha acelerado la recuperación y prevenido la alteración de las redes sociales, como sucede normalmente en el desplazamiento forzado.

Vincular la asistencia de vivienda y de manutención es otro componente clave de una intervención exitosa.

En la costa atlántica de Nicaragua, gravemente devastada por el Huracán Félix en 2007, Hábitat intervino construyendo casas básicas (core houses) resistentes a los huracanes con materiales reciclados y procesados por las comunidades miskitas afectadas. Esto contribuyó a reiniciar las actividades para ganarse el sustento y crear las oportunidades tan necesarias de generar ingresos.

Suplir las deficiencias de la cadena de valor en la producción de viviendas es otra de las metas de la atención de desastres.

Después que muchos huracanes asolaran Haití en 2008, Hábitat brindó asistencia técnica al Grupo de Vivienda de las Naciones Unidas con el fin de armar paquetes de artículos que no eran productos alimenticios, sino más bien kits de refugios para la reconstrucción de casas. Se contrata a los aprendices del Centro de Capacitación y Construcción de Hábitat en la ciudad de Gonaives como obreros calificados para realizar reparaciones y mejoras de viviendas junto con las familias afectadas.

Estos ejemplos de respuesta a –y manejo de- los riesgos de una catástrofe (así como otros presentados en detalle en este ejemplar de El Foro) representan enfoques y metodologías de programas que contribuirán a alcanzar la meta final de Hábitat de erradicar la falta de vivienda y las casas míseras.

A medida que se identifican, elaboran y amplían las prácticas promisorias, los métodos se tornan más diversos e innovadores. Aunque la misión continúa siendo la misma, la alta incidencia de los desastres le da ahora un carácter más urgente que nunca.



Mario Flores es el Director de operaciones en el sitio de la atención de desastres de HFHI. Cursó estudios de ingeniería civil y tiene experiencia en asentamientos humanos y manejo de riesgos de desastres.



1. De acuerdo con los datos recopilados por el Centre for Research on the Epidemiology of Disasters de la Universidad de Louvain en Bélgica, casi 2.9 millones de personas, 485.000 familias, quedaron sin hogar debido a las catástrofes en 2008 (www.emdat.be).

2. Abramovitz, Janet N., “Unnatural Disasters”, Worldwatch Institute (Documento 158). Washington, D.C., 2001.