La mitigación de desastres florece con los árboles en Tayikistán -- Habitat for Humanity Int'l 1

La mitigación de desastres florece con los árboles en Tayikistán

Por Katerina Bezgachina

Cada año, Tayikistán, situado en la cordillera de Pamir en Asia Central, experimenta más de 5.000 sismos y terremotos, cuya magnitud puede ser tan intensa como 7 ó 9 en la escala Richter.

En los poblados más montañosos, los hogares no pueden soportar vibraciones tan intensas. La destrucción causada por los peligros naturales exacerba la pobreza en el país, donde casi de la mitad de la población vive con menos de US$2 por día.

Muchas familias tayikas no pueden costear las barras de refuerzo de acero y el hormigón, normalmente utilizados para reforzar las casas.

Hábitat, en un proyecto conjunto con el Instituto Local de Sismología, formuló una estrategia económica y sustentable para el refuerzo de las casas que brinda la seguridad tan necesaria a las comunidades rurales de bajos ingresos. Utiliza la morera, un árbol que crece en abundancia en todo el país.

Los árboles se talan cada estación para cultivar el capullo de seda; las ramitas de morera no se utilizan y, por lo tanto, se pueden conseguir por todas partes. Se las ata a estructuras y se las conecta a las paredes usando yeso mezclado con paja y lana; este diseño simple y asequible da como resultado construcciones más sólidas.

En consecuencia, el riesgo de quedar atrapado, lastimarse o morir en la casa durante un terremoto se reduce notablemente y, como las viviendas son más estables, las familias tienen tiempo de escapar en caso de emergencias.

Hasta ahora, las casas reforzadas con esta tecnología del “árbol de morera” han sobrevivido dos terremotos. El primero ocurrió en diciembre de 2008 y se registró como 5,8 en la escala Richter. Los sismos se sintieron en el distrito de Rasht donde se habían reforzado 80 casas. En enero pasado, un segundo terremoto con epicentro en Afganistán tuvo una magnitud de 6 y se sintió en el distrito de Kumsangir, donde se habían reforzado 120 hogares. Una encuesta en ambos lugares después del desastre reveló que las casas reforzadas no habían sufrido daños.

Otra ventaja presentada por la tecnología del árbol de morera es que se puede incorporar en una nueva construcción o agregar a las casas ya existentes. Cuesta el 30 por ciento menos que las técnicas comunes utilizadas en las regiones inestables debido a los sismos. Si se aplica a las casas existentes, los costos de construcción se pueden reducir casi cinco veces.

Además, no es necesario demoler y reconstruir la casa a partir de las fundaciones, lo que es sumamente importante en Tayikistán, donde es muy frecuente que las familias no puedan comprar casas nuevas.

“No podemos costear la reconstrucción de la casa”, explicó Gani, el jefe de una familia de ocho que reconstruyó su casa con un préstamo de Hábitat. “La solución recomendada de las “ramas de morera” fue exactamente lo que necesitábamos para reforzar la casa en vez de reconstruirla. Nos ahorró tiempo y dinero, y ahora sé cómo construir una casa segura con materiales locales”.

Otra meta del proyecto en Tayikistán es garantizar que las normas y regulaciones de construcción para las viviendas rurales resistentes a los terremotos sean integradas en el código de construcción oficial. Casi el 70 por ciento de la población vive en zonas rurales. Anteriormente, no había normas para este tipo de construcción; por ello, las casas rurales eran más vulnerables a los daños cuando se producían catástrofes naturales.

Los beneficiarios de bajos ingresos del programa viven en la zona remota y rural de Kumsangir de Tayikistán, cerca de la frontera afgana. Hábitat para la Humanidad, en cooperación con una organización socia local, creó un fondo renovable automáticamente para ofrecer préstamos a las familias de bajos ingresos elegibles para que pudieran pagar los refuerzos de sus casas. Después de la cancelación de estos préstamos, los fondos están a disposición de otros miembros de la comunidad.

Hasta la fecha, se han reforzado más de 200 casas, 160 esperan una transformación y se evalúan 400 más para mejoras futuras.


Katerina Bezgachina es la coordinadora de comunicaciones en la oficina de área de Europa/Asia Central.