Familias servidas -- Habitat for Humanity Int'l 1

Familias servidas

Por Jonathan Reckford

Cuando viajaba por Egipto poco después de comenzar a trabajar para Hábitat para la Humanidad, tuve la buena suerte de conocer a Romani, Susanne y su bebita Doria. Ellos viven en una de las “comunidades para recolectores de basura" de El Cairo, donde los residentes se ganan la vida recolectando basura de la ciudad, transportándola a sus casas, reciclándola y vendiéndola para sacar ganancias.

Al igual que sus vecinos, Romani y Susanne merecían vivir en una casa digna, lejos de la basura.

Ellos trabajaron en un proyecto conjunto con HFH Egipto y la Organización Evangélica Copta para Servicios Sociales (Coptic Evangelical Organization for Social Service, CEOSS). Hábitat trabajó con Romani y Susanne para construir un segundo piso en su casa. De esta forma, ellos podían clasificar la basura en el piso de abajo, y luego subir para vivir en un entorno limpio.

No valoré completamente el impacto que esto causó en sus vidas, sino hasta que entré en el segundo piso y observé el notable contraste entre las dos secciones de la casa.

Su "nueva" casa no se parecía a ninguna de las otras casas más tradicionales de Hábitat que había visto en el mundo. Sin embargo, lo más importante era que Romani, Susanne y Doria, por medio de un proyecto conjunto con Hábitat y CEOSS, habían creado una vivienda más digna en función de lo que podían costear. Su situación no demandaba necesariamente la construcción de una casa totalmente nueva.

Esta edición de “El Foro” aborda una conversación cada vez más frecuente entre los socios de Hábitat en todas partes: casas construidas por oposición a familias servidas. ¿Qué es lo que define cada uno de estos conceptos? ¿En qué punto "contamos" una vivienda como una casa Hábitat? ¿Qué se entiende por "familia servida?”

Así como nos esforzamos por pensar en la acuciante necesidad de viviendas en nuestro mundo, en primer lugar, y el tremendo trabajo que implica esa necesidad, en segundo lugar, también debemos ensanchar nuestro modelo para que incluya otras formas de satisfacer las necesidades habitacionales de las familias que sobreviven en condiciones deplorables.

En la página 1, Steve Weir analiza estos problemas y da ejemplos de cómo y porqué debemos ampliar nuestro modelo de construcción tradicional. Téngase en cuenta que digo "ampliar", porque no queremos reemplazarlo; nos ha resultado de mucha utilidad por un largo tiempo y continuará haciéndolo por mucho más en el futuro.

Sin embargo, esto no es suficiente simplemente, considerando las necesidades habitacionales que superan con creces cada día las nuevas casas Hábitat que podemos “contar”. Si estamos dispuestos realmente a cumplir nuestra misión por completo, debemos intentar establecer constantemente nuevas relaciones con personas y grupos que compartan y complementen nuestro compromiso con los hijos de Dios carenciados.

Como Steve menciona, estos proyectos conjuntos pueden presentarse, por ejemplo, en el área de micro-financiamiento, o en tareas de recuperación post-catástrofe, como aprendimos de nuestros trabajos luego del tsunami y de los huracanes en la Costa del Golfo de EE. UU. Al terminar el día, no es tan importante que los voluntarios de Hábitat construyan una nueva vivienda desde sus fundaciones, sino que nosotros observemos los principios esenciales que nos definen, y que las familias carenciadas dejen sus casas inhabitables para ocupar una vivienda apropiada, segura y sólida que puedan costear. Cuando logramos esto, cumplimos con nuestra misión y realizamos por completo el trabajo que Dios nos ha convocado para hacer.

Esto no significa que debemos dejar de medir o contar las casas construidas; esto es por cierto una forma de cuantificar lo que hacemos. No obstante, como escuché a alguien decir hace poco, también queremos "medir lo que atesoramos"; y lo que atesoramos más no son las paredes ni el techo que dan forma a una casa, sino la gente que la habita, a quien Dios ama de la misma manera y quienes también se merecen un lugar digno donde vivir.

No se trata de una situación excluyente: casas construidas o familias servidas, ni debe tratarse de ello; en cambio, debemos contar las casas construidas y, al mismo tiempo, buscar continuamente nuevas oportunidades de satisfacer las necesidades habitacionales de aquéllos a quienes la forma tradicional de construcción simplemente pudiera no adaptarse.

Cualquiera sea la forma en que expresemos nuestras iniciativas, me siento agradecido y humilde de trabajar con un grupo tan compasivo y talentoso de personal, voluntarios y familias que buscan todos juntos ganar un mayor acceso a viviendas habitables.

Jonathan Reckford, Director Ejecutivo de Hábitat para la Humanidad Internacional