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Un nuevo concepto de servicio para llegar a más familias

Por Manuel Mancuello

Una encuesta reciente de las necesidades habitacionales en la región de América Latina/el Caribe (LA/C) indica que aunque el 39 por ciento del déficit de viviendas demandará casas nuevas, el restante 61 por ciento se puede cubrir con reparaciones. En varios países donde la necesidad de reparar las casas actuales existentes es mayor que la necesidad de construir algunas nuevas, la región LA/C asiste a las familias a las cuales no se podía llegar antes cuando los programas se enfocaban en la edificación de nuevas viviendas.

Cada vez más, muchos de los nuevos préstamos otorgados en la región LA/C se destinan a reparaciones o adiciones, como una nueva recámara, con la intención de reducir el hacinamiento y sus consecuencias negativas. En Honduras, los préstamos ayudan a mejorar las casas de adobe en la comunidad indígena de Chorti, en Copán. Con los revestimientos de las paredes y un cambio en los materiales del techo, se puede erradicar el insecto portador del mal de Chagas que vive en el heno del techo o en las paredes de adobe.

Sin embargo, se abordó con cuidado la expansión de los programas en la región LA /C para que incluyan una variedad de intervenciones. El enfoque del programa LA/C consiste en dar prioridad al financiamiento y las mejoras del hogar que mejorarán notablemente el bienestar de las familias, aunque también hay una demanda de cambios estéticos en la casa. En este sentido, no es lo mismo contratar un préstamo para poner losa sobre el piso de cemento que mejorar una vieja pared de adobe para evitar los insectos que transmiten enfermedades. En el primer caso, se trata de cuestión estética, mientras que en el segundo, la mejora es más significativa.

Martha Hernández, la coordinadora del país en el departamento de Desarrollo Institucional, explica algunos de los desafíos: "Para comprender las dificultades, debemos tomar en cuenta que se adaptó todo el sistema operativo de Hábitat para terminar casas: capacidades, sistemas, procedimientos, etc.”

Desde un punto de vista histórico, Hábitat se ha identificado por las nuevas casas construidas. Muchos programas creen que brindar soluciones parciales no satisface las expectativas de lograr que las condiciones de vida de una familia sean más dignas. Por lo tanto, las soluciones en incremento conllevan un cambio en la forma de pensar sobre Hábitat y su rol para eliminar las condiciones de las viviendas infrahumanas en la comunidad.

- En este rincón de México, nos estamos tomando tiempo, porque la comunidad siempre nos ha identificado como constructores de casas completas - asiente Bernadette Cruz Zoto, Coordinadora de Programas en Los Tuxtlas, México -. En este momento, hay otras organizaciones que han comenzado a contactarnos para pedirnos consejo, no sólo sobre la construcción de casas, sino también de letrinas, baños, etc. - y agrega -, con respecto a los servicios de apoyo y consejería, en realidad no hemos tenido la oportunidad de hacer nada. Sin embargo, gracias a Dios, la gente comienza ahora a correlacionar nuestro trabajo con estos diversos tipos de mejoras.

- Para movernos en esta nueva dirección - continúa Hernández -, tenemos que definir o mejorar los mecanismos, procedimientos y costos administrativos de los micro-créditos, porque son distintos de los préstamos hipotecarios tradicionales para la vivienda. Del mismo modo, debemos fortalecer la relación con aquellos donantes que están dispuestos a financiar programas de servicio, como consultoría técnica, talleres o facilitación de subsidios.

- Por último, este nuevo concepto de familias que reciben la asistencia también promueve alianzas; de este modo, podemos llegar a más gente y hacer participar a otras instituciones que, debido a su experiencia, ubicación o capacidad, pueden lograr un impacto más importante - concluye Hernández.

De hecho, muchas actividades de programas que mejoran la calidad de vida de las familias sin un techo no se han "contado”en el pasado. “Por ejemplo”, recuerda Juan Ochoa, uno de los dos coordinadores financieros y administrativos de la oficina de área – “una universidad en Chile solicitó asesoramiento a Hábitat para edificar un proyecto local de viviendas. Aunque Hábitat Chile brindó el servicio de vivienda, no se tomó en cuenta la intervención, porque en realidad no construyó las casas”.

“El proyecto era para la construcción de 50 casas. Hábitat proveyó los planos y su experiencia en la construcción de casas de bajo costo; sin embargo, en ese momento, no teníamos el concepto de ‘familias servidas’”, agrega Alfredo Villalta, Gerente Financiero de la oficina de área en ese momento.

Otro programa no relacionado con la construcción que mejora las vidas de las familias es el programa de educación financiera. Más de 2.000 familias en más de 10 países tuvieron la oportunidad de aumentar una gestión responsable de sus finanzas.

Del mismo modo, Hábitat Argentina ha elaborado un programa de educación legal, compuesto por un ciclo de talleres sobre los distintos aspectos relacionados con la adquisición, legalización y protección de la propiedad (véase “El Foro”,Volumen 13:3). En la República Dominicana, hay un programa de capacitación en la construcción, y en Haití, un programa de edificación de letrinas, junto con Fonkoze, la organización de micro-financiamiento más importante de Haití.

A medida que se aclara este nuevo rol para Hábitat, tanto interna como externamente, ha habido un aumento en la demanda de reparaciones, capacitación, asesoramiento técnico y soluciones habitacionales, en cooperación con otras organizaciones. La puerta está abierta para más oportunidades, pero el enfoque aún es cauteloso. Como Hernández comenta: "Somos cautelosos en el sentido que las intervenciones del programa deben cambiar notablemente la calidad de vida de la familia".

Manuel Mancuello es un escritor y redactor en el Departamento de Información Pública, Hábitat para la Humanidad LA/C.