Cómo usar los derechos humanos para el desarrollo de las personas -- Habitat for Humanity Int'l 1

Cómo usar los derechos humanos para el desarrollo de las personas

Por Mary Engelking

¿Qué es el enfoque basado en los derechos humanos?

El concepto básico de un enfoque basado en los derechos humanos es la existencia de las obligaciones éticas en el proceso de desarrollo en la legislación. Las obligaciones éticas de los gobiernos e individuos, resultantes de las normas acordadas sobre derechos humanos, ya están codificadas en la mayoría de las leyes nacionales de los países. Las leyes nacionales e internacionales existentes establecen cuáles son los derechos, quiénes tienen derecho a reclamar cada uno de ellos, cuáles son las obligaciones de las personas que tienen derechos y quiénes están obligados a garantizar cada uno de ellos.

La caridad no es suficiente para garantizar y sostener el desarrollo humano; los participantes en el área del desarrollo conocen el interés relativamente efímero de los donantes en sus causas benéficas. Esto es frustrante, porque la disponibilidad de recursos impulsados por el interés de los donantes puede facilitar o impedir los programas de desarrollo. Los donantes de las organizaciones benéficas no se sienten obligados a asignar sus recursos, ni siquiera de una forma en particular. Aunque la organización benéfica puede recaudar muchos recursos, carece de la habilidad de los gobiernos y estructuras de mercado para suministrar financiamiento.

“No sólo es una buena idea; es la ley". En un desarrollo basado en los derechos humanos, todas las personas, cualquiera sea su riqueza y poder, deben ser protegidas por igual conforme a la ley y ejercer sus derechos. Se debe cambiar la mentalidad de una disposición "benéfica" para causas "nobles" a la facilitación "obligatoria" de condiciones "justas". Las "cosas" no se regalan a los "subdesarrollados", sino que "todas las personas" tienen "el mismo acceso" a los "derechos legales". La mayoría de la gente no necesita caridad, sino la eliminación de las barreras que les impiden mejorar sus propias vidas.

La sustentabilidad del trabajo de desarrollo se logra más fácilmente, porque no es necesario depender de la autoridad moral de la causa ni de una caridad sostenida, sino de las obligaciones legales. Éstas duran más tiempo, porque están definidas más claramente que las obligaciones morales; perduran más allá de las personas que las imponen y la popularidad de una causa particular. Para la mayoría de los países, un enfoque basado en los derechos no se trata de nuevas leyes y nuevas responsabilidades, sino del uso y la aplicación de la autoridad legal existente.

Un enfoque clásico sobre el desarrollo humano se concentra en la identificación de las necesidades y los programas que las satisfacen. Mientras que un enfoque basado en los derechos humanos sostiene que su denegación es la causa de origen de las necesidades, así como la barrera estructural social que impide el desarrollo humano.

Los principios de Hábitat están basados en los derechos humanos

La "teología del martillo", por encima de todos los otros conceptos institucionales, compendia mejor la naturaleza universal del derecho a la vivienda y la necesidad de actuar para derribar las barreras contra este derecho fundamental.

La idea de la "fe en acción" se reproduce en el Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (véase la página 11, Artículo 25). El enfoque basado en los derechos humanos es diferente porque utiliza el derecho internacional creado en torno a los conceptos de derechos legales como la base de la obligación.

Hábitat para la Humanidad siempre se concibió como una institución que ayuda, en vez de practicar la caridad. La organización ha manifestado durante varios periodos que no es una organización benéfica. Los indigentes del mundo no necesitan "caridad", sino un poco de ayuda para resolver sus problemas de vivienda con sus propios medios. El enfoque basado en los derechos humanos también acuerda que la gente no necesita caridad, sino una igualdad de oportunidades y la eliminación de los obstáculos para que puedan adquirir las cosas que necesitan con sus propios esfuerzos.

Posibles pasos futuros para HFH

Hay una gran concordancia entre los conceptos de los derechos humanos y los principios de Hábitat. Se puede ayudar a miles de familias más por año a abandonar viviendas precarias agregando políticas con autoridad legal a las actividades tradicionales basadas en la teología de HFH.

Hábitat para la Humanidad es un ministerio poderoso, el cual ha combatido arduamente las barreras contra el financiamiento y las viviendas asequibles durante sus 30 años de existencia. Una gran parte de su popularidad se origina en los resultados tangibles y fácilmente contables: las casas. Erradicar las viviendas precarias requerirá un trabajo adicional destinado a abordar los problemas de los derechos humanos, más probablemente en las áreas de la política y la justicia.

Hábitat tiene el potencial para hacer lo que muchas organizaciones no pueden lograr: que los derechos humanos formen parte de una categoría ampliamente aceptada en la práctica del desarrollo, promoviendo un entorno que promueva esos derechos. Los conceptos de la teología del martillo y la fe en acción (los cuales hacen eco reiteradas veces de los instrumentos sobre derechos humanos) de la organización brindan una oportunidad para hacer avances estratégicos fundamentales que pueden multiplicar las cantidades de familias servidas mediante actividades que promueven los derechos en los ámbitos institucional y sociopolítico.

El enfoque categórico de HFH en la erradicación de las viviendas precarias ha demostrado al público que no tiene una intención política ni de lucro oculta en su trabajo. Dada su reputación y acción continua en programas tradicionales y transparentes, Hábitat se encuentra en una buena posición para lograr un cambio de vivienda comenzando por el sitio de construcción. Las actividades basadas en los derechos en el ámbito sociopolítico y las conexiones con esas actividades por medio de programas tradicionales podrían aprovechar el trabajo de la organización. En vez de asistir a decenas de miles de familias cada año, HFH podría ayudar a cientos de miles de ellas.

Hábitat podría ponerse en una posición de líder mundial en cuanto a las políticas de vivienda o su defensa, así como en la construcción de casas. Las filiales en todo el mundo deben lidiar con políticas de vivienda mal formuladas y/o mal adoptadas. Existen problemas universales, como trámites engorrosos para la inscripción de las tierras, trámites costosos para los permisos de construcción y procedimientos administrativos innecesarios. Si Hábitat tomara medidas en estas áreas, las filiales, las familias propietarias y toda la gente cosecharían los beneficios. Eliminar estas barreras aumentará los números de personas que construyen legalmente y alentará el cumplimiento de las normas de vivienda. También reducirá los costos de la construcción, una de las metas principales para las viviendas asequibles.

Hay potencial para ayudar a más cantidades de familias analizando los obstáculos al flujo de capital por medio de mecanismos bancarios comerciales en un país. Hábitat podría ser - o asociarse con - un comité asesor sobre financiamiento de viviendas; podría invertir en generar una capacidad gubernamental para sancionar buenas leyes y políticas; y podría alentar a los gobiernos a invertir los porcentajes apropiados de fondos públicos en mecanismos tales como incentivos fiscales o subsidios bien asignados.


Hábitat debería pensar en todos los gobiernos como donantes a gran escala, pero no necesariamente en términos de dinero en efectivo. Las políticas y las leyes gubernamentales apropiadas equivalen a una inyección de capitales; las políticas y el financiamiento de viviendas son grandes componentes esperables de una infraestructura gubernamental. Hábitat podría usar su extensa experiencia y conocimiento institucionales en las técnicas de una recaudación significativa de fondos para abordar a los donantes gubernamentales. Por ejemplo, las técnicas sobre cómo encontrar la persona apropiada que haga el ofrecimiento adecuado, el valor de la inversión en donantes significativos y los coeficientes de inversión apropiados son transferibles a esta situación y actividad.

Como movimiento popular, Hábitat siempre ha sido renuente a considerar que está en superioridad numérica; sin embargo, la organización es poderosa y tiene un gran patrimonio de muchas maneras, así como muchos partidarios influyentes. La organización debe elegir convertirse en la voz de las personas que habitan una casa infrahumana en los ámbitos de las políticas públicas y ser consecuente con los principios de su misión al mismo tiempo.

Mary Engelking es consultora sobre la gestión de organizaciones sin fines de lucro y desarrollo institucional. Mary se graduó de Georgia Tech como ingeniera aeroespacial y siguió la carrera de manejo de conflictos y derechos humanos en Scuola Superiore Sant’Anna en Pisa, Italia. Sirvió durante 12 años en la Fuerza Área de los EE. UU. y ha trabajado con Hábitat para la Humanidad desde 1992. Al principio, trabajaba como voluntaria en la construcción con las filiales locales de Hábitat y se unió al programa de Socios Internacionales de HFHI en enero de 1997. Mary se desempeñó como SI en Kyrgyzstan, Gran Bretaña y Bulgaria antes de ser designada como directora de programas de Europa/Asia Central. En 2002, dejó la organización HFHI para iniciar una empresa de consultoría independiente.

Su tesis reciente, “The Human Right to Housing: Using Human Rights and Peace Practices for Innovation in a Christian NGO”, se puede encontrar en el sitio web de "El Foro" en PartnerNet. Su dirección de correo electrónico es Mary_Engelking@attglobal.net.