Cómo vivir el amor y las enseñanzas de Jesucristo -- Habitat for Humanity Int'l 1

Cómo vivir el amor y las enseñanzas de Jesucristo

Por Jonathan Reckford

No es difícil encontrar documentos que proclaman que una vivienda digna es un derecho humano; el Artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos, por ejemplo, lo menciona claramente.

Desde 1948, ha habido un gran debate con respecto a si las familias tienen derecho a una vivienda y si los gobiernos están obligados legalmente a garantizar un techo para todos. Creo que este debate continuará en el futuro también.

La Junta de Directores de Hábitat para la Humanidad Internacional refrendó formalmente ese artículo hace unos años y destacó el hecho que: "Toda la gente en todas partes tiene la obligación aunar sus esfuerzos para garantizar que todos tengan una vivienda digna dentro de lo que puedan costear. Además, creemos que la puesta a disposición de casas habitables para todas las personas es una obligación religiosa, moral, social y política que no debe ser asumida por una organización dada, sino mediante el compromiso de todos”.

Siendo una organización inspirada en la fe, nosotros realizamos nuestra tarea de construir casas en respuesta a un llamado más importante de vivir el amor y las enseñanzas de Jesucristo, y debido a nuestro compromiso de asistir a nuestro prójimo, los hijos de Dios, que necesitan un lugar más habitable donde vivir.

Lucas 10:30-35 provee el contexto de las Sagradas Escrituras. Cuando le pidieron que definiera la palabra “prójimo”, Jesús contó la historia del Buen Samaritano. Cuando terminó, preguntó: “¿Cuál de los tres individuos se convirtió en el prójimo del hombre atacado por los ladrones?”

“"El que lo trató amablemente", respondieron. Luego Jesús dijo: "Vayan y hagan lo mismo”.

Debemos responder a un llamado de ayuda de "los menos afortunados", lo cual se manifiesta en el trabajo que cambia vidas cuando construimos casas que hacemos en relación directa con Dios, los unos con los otros y con aquellos que necesitan una casa digna.

Debemos comprometernos con nuestra misión compartida y con el tipo de comunidad a la cual Jesucristo nos convoca. No podemos disputar nuestra obligación de asistir a los carenciados que nos rodean y abordar este terrible mal en nuestro mundo.

Y eso es claramente lo que es correcto hacer.

Jonathan Reckford, Director Ejecutivo de Hábitat para la Humanidad Internacional