Cómo encontrar nuestra silla a la mesa de negociaciones: el uso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para limpiar nuestras botas cubiertas de lodo -- Habitat for Humanity Int'l 1

Cómo encontrar nuestra silla a la mesa de negociaciones: el uso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para limpiar nuestras botas cubiertas de lodo

Por Steve Little

Un grupo de voluntarios sucios, con botas de trabajo cubiertas de lodo, vitorean mientras una madre soltera se enjuga las lágrimas y corta la cinta ceremonial que atraviesa la entrada de su nueva casa. A miles de millas de distancia, un grupo de economistas y políticos preocupados se sientan en un salón de juntas con aire acondicionados y debaten sobre la importancia de las políticas públicas en el complejo problema de la pobreza.

A veces, pareciera que estuviéramos en equipos contrarios.

El éxito fenomenal de Hábitat para la Humanidad se debe en gran parte a que facilitamos un medio para que todos puedan ayudar a erradicar la pobreza. No se necesita un diploma en economía ni comprender las regulaciones municipales ni conocer sobre subsidios gubernamentales ni preocuparse por los problemas del régimen de propiedad.

Es un mensaje simple que puede ser comprendido por todos en el mundo: si tiene un buen corazón para prestar un servicio y tomarse la tarde de un sábado, agarre su caja de herramientas y ayude a hacer una diferencia. Debido a ese mensaje, cientos de miles de familias dormirán en un hogar seguro esta noche y cientos de miles de voluntarios tienen una comprensión cabal de la pobreza.

Y, en gran parte debido a ese mensaje, nuestro ministerio se ha convertido en una de las marcas benéficas más confiables del mundo. Para citar una calcomanía popular en un paragolpes de un auto: "Hábitat para la Humanidad: funciona".

Sin embargo, el nuestro no es el único enfoque al desarrollo comunitario.

Es fácil mirarnos a nosotros mismos y creer que somos diferentes, que nuestras botas cubiertas de lodo nos hacen sentir superiores a las personas en los salones de juntas. Después de todo, somos aquellos quienes conocemos a las familias necesitadas por su nombre. Hemos oído directamente sus historias, jugado con los niños y comido a la misma mesa con sus familias y amigos; nuestro sudor y las marcas de nuestros dedos permanecerán para siempre en las juntas de argamasa de sus casas.

Los callos en nuestras manos prueban que sabemos algo sobre vivienda; pero si tomamos a nuestros objetivos en serio, ha llegado el momento de sacudir el lodo de nuestras botas y arrimar nuestras sillas a la mesa del salón de juntas.

¿Por qué? Porque no podemos eliminar las viviendas deficientes nosotros solos; porque hay unos 2 mil millones de personas que esperan una mejor vivienda.



Hábitat para la Humanidad tiene mucho que compartir y también mucho que aprender. Si queremos realmente causar un impacto en las viviendas deficientes, tenemos que sintonizar con las decisiones relacionadas con las políticas que afectan las casas asequibles, y es necesario que encontremos formas de vincular el tema habitacional con la lucha más amplia de erradicar la pobreza. Esto es importante para nuestra coordinación con otras organizaciones y sus iniciativas y además, es una parte significativa para capturar la inmensa cantidad de recursos, tanto públicos como privados, que están a disposición de las organizaciones de desarrollo comunitario.

Entonces, ¿cómo transformamos nuestro saber práctico en una silla a la mesa? Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) ofrecen un modo excepcional de relacionar nuestra experiencia y nuestro conocimiento amplios con el resto de las organizaciones de desarrollo.

He aquí algunas ideas que podrían ayudarnos a encontrar nuestra silla:

Medir la diferencia, así como la edificación

El ODM 7, Meta 11, establece lo siguiente: “Lograr una mejora significativa en las vidas de al menos 100 millones de ocupantes de barriadas en 2020". Los documentos adicionales de la ONU enumeran las cinco dimensiones claves de las mejoras de las barriadas: el acceso al agua potable, el acceso a los servicios sanitarios, el régimen de propiedad, la durabilidad de las casas y un espacio habitacional suficiente.

En casi toda organización de HFH local en el mundo, se consideran estos cinco elementos cuando se planea una casa.

Y, sin embargo, después de cortar la cinta, en vez de anunciar el cambio en la situación de la familia, anunciamos con mucha palabrería: "¡Hemos construido otra casa!" Necesitamos expresar de otra manera nuestros logros para que el resto de las organizaciones de desarrollo puedan comprender. ¿Le hemos provisto a una familia las cinco dimensiones claves arriba mencionadas? ¿Carecía la familia de una de estas dimensiones antes de mudarse a su nuevo hogar?

El Paso 1 es aprender cómo presentar nuestras historias de éxito de tal forma que resulte coherente para otras organizaciones de desarrollo.


Enfocarse en el producto por oposición al proceso

Algunas organizaciones nacionales y locales de HFH están ensayando nuevas formas de alojar a las familias en viviendas. En la República Dominicana, por ejemplo, la organización nacional de HFH está trabajando con el gobierno para adquirir títulos de tierras para 200 familias en los próximos tres años y reducir notablemente el costo (y simplificar el sistema) del proceso de otorgamiento de títulos de propiedad para todas ellas.

Una vez que la familia posee la tierra donde vive (después de eliminar la amenaza de ser desalojados del lugar), la investigación demuestra que las familias están mucho más dispuestas a invertir en su propia casa. ¿Quizás, hasta solicitarán una casa Hábitat "tradicional"? De todos modos, ayudaremos a muchas generaciones futuras a adquirir un lugar simple y digno donde vivir asistiendo a las familias a conseguir un régimen de propiedad seguro mediante un sistema simplificado y más económico de otorgamiento de títulos de propiedad.

Otro ejemplo es HFH Haití, la cual está trabajando con las familias que no tienen la capacidad económica de construir un nuevo hogar aún con nuestra ayuda. Mediante una relación con FONKOZE,[1] HFH Haití está financiando pisos, techos y letrinas.

Estas medidas pequeñas y en incrementos hacia una mejor vivienda (un título de propiedad de tierras, o un piso de cemento en un bohío humilde haitiano) nunca llegarán a ser noticia de los titulares. Pero, poco a poco, comenzarán a alojar a las familias en hogares simples y dignos y, lo que es más importante, estos programas satisfarán las necesidades indicadas por las familias, en vez de pedirles que ellas se adapten a un enfoque de "talle único".

Además, [las medidas] relacionan fácilmente el trabajo de Hábitat con la métrica ofrecida por el Objetivo 7, Meta 11.

Considerar (y medir) los resultados de la casa
Cuando informamos al público sobre la importancia de una vivienda digna, con frecuencia nos referimos a la salud como una de las principales mejoras que una familia puede esperar. Aun así, tenemos pocas pruebas de esa mejora, si es que las tenemos. Necesitamos ir más de allá de nuestras anécdotas y corazonadas y comenzar a investigar y recopilar cifras impresas.

El ODM 6, Meta 8, establece lo siguiente: “Detener y comenzar a revertir la incidencia del paludismo y otras enfermedades principales”.

En algunas partes de África, las cuales son asoladas por las muertes causadas por enfermedades curables y prevenibles como el paludismo, el simple hecho de incluir ventanas con mosquiteros en los diseños de las casas puede reducir notablemente los riesgos de las enfermedades transmitidas por los mosquitos.

En América Latina y el Caribe, hemos trabajado con estudiantes de la Universidad de Florida, con el patrocinio de Coca-Cola, para conducir varios estudios que muestran el impacto de una vivienda digna en las familias de HFH. Uno de ellos (“More Than Houses: The Impact of Housing on the Lives of Partner Families in Costa Rica”) demuestra que el 83 por ciento de las familias que, según se informa, se habían enfermado con frecuencia en su vivienda anterior constataron que se enfermaban menos a menudo en su casa Hábitat.

¿Es eso una prueba suficiente para demostrar definitivamente que nuestra corazonada sobre la vivienda y la salud es correcta? Por supuesto que no lo es, pero podría ser suficiente para llamar la atención de una institución que ofrezca subsidios relacionados con los ODM de salud.

Ser reflexivo en el trabajo con sus voluntarios

Hábitat ha sido desde hace mucho tiempo un centro de atención para los voluntarios que buscan algún tipo de significado o nueva comprensión del mundo que los rodea. Ha resultado una situación donde todos los participantes ganan: los voluntarios, las familias necesitadas y el ministerio de Hábitat.

Nuestra audiencia principal es, y siempre será, las familias que necesitan casas dignas pero necesitamos reconocer que nuestros voluntarios son nuestros aliados más importantes. Con bastante frecuencia, nuestro enfoque a este respecto es simplemente: "¿Qué pueden hacer por nosotros?" El cambio de percepción del voluntario hacia las viviendas insuficientes (y su desarrollo como defensor de la causa) a menudo queda al azar.

El ODM 8, Meta 16, establece lo siguiente: “En coordinación con los países en vías de desarrollo, crear puestos de trabajo dignos y productivos para los jóvenes”.

En América Latina y el Caribe, estamos experimentando con nuevos tipos de proyectos de voluntariado e incluyendo intentos deliberados destinados a la educación y el desarrollo personal en el programa.

Un reciente proyecto piloto con voluntarios de un orfanato local dio como resultado un trabajo sorprendentemente bueno de los estudiantes y permitió que los niños afinaran sus destrezas profesionales al mismo tiempo. También formó varios defensores de la causa abnegados que parecen ser muy capaces de divulgar los mensajes dobles de Hábitat acerca de viviendas dignas y la participación personal en sus propias comunidades.

***

En un momento en que Hábitat para la Humanidad ingresa en su cuarta década, aportamos un montón de conocimientos ganados arduamente; aun así, a pesar de que muchos dientes han rechinado con las modificaciones en nuestro ministerio, en realidad no hemos cambiado tanto. Todavía construimos casas para las personas necesitadas; aún trabajamos con voluntarios, rezamos en las juntas, lloramos cuando consagramos las casas y examinamos cuidadosamente cualquier cambio a nuestra organización con mucha desconfianza y angustia.

Y sí, muchos de nosotros aún usamos botas cubiertas de lodo; por favor, sacudan el polvo en el felpudo de bienvenida antes de ingresar en el salón de juntas.

Steve Little es el Director de Comunicaciones para los programas de Hábitat para la Humanidad en América Latina y el Caribe.


--------------------------------------------------------------------------------

[1] Una organización que ofrece préstamos muy pequeños a algunos de los residentes más pobres de Occidente.