Los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el programa Hábitat en Asia y la región del Pacífico -- Habitat for Humanity Int'l 1

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el programa Hábitat en Asia y la región del Pacífico

Por Steven Weir

El acceso a la vivienda no es sólo un derecho básico garantizado por la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas, sino que es el pilar del desarrollo humano, porque permite que las familias quiebren el ciclo de pobreza que han sufrido por generaciones. ¿Puede el acceso a la vivienda contribuir a reducir la pobreza, según se mide por medio de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) establecidos por la ONU? Es imperioso realizar investigaciones al respecto, y la tarea cobra más urgencia a medida que el mundo se urbaniza.

Aproximadamente un tercio de los residentes urbanos de todo el mundo, lo cual representa mil millones de personas, viven en barriadas.[1]Las proyecciones para el año 2050, con un aumento de la densidad poblacional del 50%, es decir 9.100millones[2] de personas, son aún más abrumadoras. Las estadísticas de “Growing Up In Asia”[3], un informe de la fundación Plan International, una entidad humanitaria que trabaja en pos de la niñez, demuestran que:

  • Durante los próximos 10 años, 600 millones de niños asiáticos (casi el 50 por ciento), verán insatisfechas algunas de sus necesidades básicas: alimentación, agua, servicios sanitarios, servicios médicos, vivienda, educación e información.
  • La desnutrición está estrechamente relacionada con más del 50 por ciento de las muertes de niños menores de 5 años.
  • En la India, la mitad de los niños menores de 5 años están desnutridos y el 80 por ciento de los 400 millones de niños del país son indigentes.

¿Existe algún correlato entre la pobreza y la falta de vivienda digna? Aquí, nuevamente, las estadísticas hablan por sí mismas. En Karachi, una ciudad que tiene un déficit habitacional anual estimado en alrededor de 80.000 unidades nuevas, más de la mitad de las viviendas se encuentran en asentamientos informales constituidos de manera ilegal, lo cual reduce el acceso a los necesarios servicios de agua y sanitarios, vivienda y régimen de propiedad de la tierra, lo cual complica todo proyecto de reducción del índice de pobreza.
El resumen de datos de la ONU sobre el Derecho a la Vivienda Digna expresa de esta manera la relación entre la vivienda y la disminución de la pobreza y la escala de necesidades:

"... la importancia de un lugar seguro donde vivir para mantener la dignidad humana, la salud física y mental y una buena calidad general de vida, empieza a revelar algunas consecuencias que tiene la vivienda en los derechos humanos. La vivienda digna se considera universalmente como una de las necesidades humanas más básicas.

Y tan importante como una vivienda digna es que... mil millones de personas viven en casas inhabitables, y más de 100 millones de personas lo hacen en condiciones que se consideran "sin techo".

El acceso al agua potable y a las instalaciones sanitarias aceptables son necesidades complementarias, que se relacionan directamente con la vivienda. Según las cifras divulgadas por la Organización Mundial de la Salud, 1.200 millones de personas en los países en vías de desarrollo no tienen agua potable y 1.800 millones viven sin acceso a instalaciones sanitarias aceptables".[i]

La prueba de que una mejor vivienda, particularmente con el empleo de la metodología participativa, funciona como catalizador de mejoras concretas en la calidad de vida, así como del desarrollo de la sociedad civil, puede encontrarse en un informe provisorio elaborado para un proyecto de Hábitat para la Humanidad financiado por la USAID, denominado "La transformación a través del acceso a la vivienda". El informe incluye las siguientes estadísticas:

  • Economía: nueva actividad económica: 55 por ciento de aumento en los ingresos familiares: 76 por ciento de aumento en los gastos en ropa: 55 por ciento de aumento en los gastos en mobiliario: 52 por ciento
  • Sociedad civil: mayor participación de los grupos marginales: 39 por ciento
  • Paz y reconciliación: consolidación de la unidad y las relaciones positivas con diferentes grupos étnicos: 71 por ciento
  • Educación: mayor asistencia escolar: mujeres en un 32 por ciento y varones en un 17 por ciento
  • Situación de la mujer: más seguridad en sí mismas 87 por ciento
  • Salud: menos días de trabajo perdidos: 46 por ciento

A continuación se brindan ejemplos específicos de la metodología utilizada por Hábitat que se relacionan directamente con los Objetivos de Desarrollo del Milenio:


Micro finanzas para viviendas: (ODM 1: pobreza extrema y ODM 8: desarrollo de medios de vida)

La vivienda es la inversión de mayor envergadura que hace la mayoría de las familias, y el valor líquido de la vivienda constituye su principal activo para obtener créditos. A menudo, las familias alquilan a terceros una parte de la vivienda a la cual le hicieron mejoras, y así tienen otra fuente de ingresos para pagar el préstamo que solicitaron.

Mediante microfinanzas para la vivienda, aún las familias que ganan entre US$1 y 2 diarios pueden consolidar un capital mediante planes de ahorros diarios incrementales. Con las estrategias de capital y préstamos, Hábitat alienta a las instituciones de microfinanzas a ampliar sus líneas de préstamos de aquellos para sustento tradicional a los préstamos para vivienda.

Una de las primeras entidades con la que Hábitat se asoció fue el Centro para la Transformación Comunitaria (CCT, por su sigla en inglé), una institución de microfinanzas en Filipinas que movilizó ahorros y contribuyó a la cancelación de préstamos, a la vez que Hábitat prestaba asistencia técnica para cuestiones relacionadas con la vivienda (Ver más detalles en IAU Vol. 12:4.) Un programa basado en el ahorro que se introdujo en muchos país es el denominado "Ahorre y Construya", donde 10 a 15 familias forman grupos de ahorro específicamente destinados a realizar mejoras en las viviendas.

Centros de Recursos de Hábitat: Desarrollo de pequeñas empresas, capacitación laboral y adquisición de habilidades (ODM 1: pobreza extrema, ODM 3: igualdad de sexos, ODM 7: sustentabilidad del medio ambiente y ODM 8: desarrollo de medios de vida)

Mediante los Centros de Recursos de Hábitat, se capacita a los individuos en administración de proyectos de construcción, carpintería, albañilería o producción de materiales de construcción. En Filipinas, Hábitat trabaja en conjunto con el gobierno y una empresa cementera para brindar cursos que culminan en la certificación de los asistentes. Hábitat en Vanuatu también se unió a la red de centros de capacitación rural del gobierno para dictar cursos similares, y en Australia los estudiantes de clases de formación vocacional en las universidades se dedican a la edificación de viviendas por medio del programa de Educación Técnica y Superior.

El uso de materiales autóctonos, tales como la caña de bambú en Nepal, los troncos de palma en Timor Leste y el coral en Vanuatu, ayuda a reducir los costos de las construcciones. Gracias a la tecnología que emplea ladrillos intertrabados con cemento, las comunidades consiguen materiales de construcción a bajo costo y generan algunos ingresos mediante la compra cooperativa de suministros y la venta de materiales.

Si bien las estadísticas sobre el impacto general de las pequeñas empresas relacionadas con la vivienda es limitado en los países en vías de desarrollo, en los Estados Unidos la construcción representa directamente el 14 por ciento del producto bruto interno y moviliza otro 6 por ciento en las industrias satélite. Las viviendas en los países en vías de desarrollo, en general, se fabrican con materiales producidos localmente y con la intervención de mano de obra del sector informal menos calificada, lo cual supone un gran impacto económico.

Programa de respuesta en caso de catástrofe (ODM 1, 7, 8)

En un artículo presentado ante el Foro Social Mundial en Vancouver, Hábitat y el Centro Asiático para Respuesta en Caso de Catástrofe, se hacía referencia a algunas investigaciones que correlacionaron la respuesta de la comunidad frente a los desastres y la reconstrucción en el sitio con las mejoras a largo plazo en los ingresos, la disminución del delito, el mejoramiento continuo de las unidades habitacionales, el empleo, el reconocimiento del régimen de propiedad y el menor índice de deserción escolar, según mediciones del Indicador de Desarrollo Humano. Del mismo modo, el programa de Repuesta en caso de Catástrofe permite que las comunidades informales reconstruyan sus viviendas con un estándar más elevado.

Aspectos relacionados con la igualdad entre los sexos (ODM 3)

Los negocios domésticos se desarrollan más fácilmente en un hogar digno y, a menudo, permiten que las familias suban el primer peldaño de la escalera de la economía. El ingreso adicional administrado por las mujeres no sólo les da más independencia económica, lo cual hace que tomen más decisiones individuales y se reduzca el nivel de abuso doméstico, sino que permite que sus hijos tengan una mejor calidad de vida gracias a la adquisición de libros, uniformes y servicios médicos.

Por ejemplo, en Sri Lanka, Hábitat trabajó en conjunto con la hermana Marie Gonsague, una pionera integrante de la junta de su filial en Anuradhapura, para otorgar préstamos a pequeña escala, destinados a que las mujeres se ocupasen en el envasado de pimienta picante o la fabricación de mechas. Las mujeres en Fiyi y Vanuatu se capacitaron en carpintería y fabricación de ladrillos, respectivamente, lo cual les dio una herramienta para su subsistencia.

Agua, servicios sanitarios y salud (ODM 4: mortalidad infantil, ODM 5: salud materna, ODM 6: VIH/SIDA, ODM 7: sustentabilidad del medio ambiente: agua y servicios sanitarios)

Entre los pobres de las áreas rurales y urbanas se observan elevadas tasas de mortalidad infantil y expectativas de vida corta. Un estudio de la universidad Emory en Malawi[4] determinó que con viviendas dignas, suministro de agua y servicios sanitarios se lograba reducir la malaria y las enfermedades gastrointestinales y respiratorias en un 44 por ciento. La contaminación del aire originada por el humo que emana de la cocción dentro de las viviendas con escasa ventilación, tiene un impacto especial sobre las mujeres y los niños. Los niños de los hogares que carecen de agua corriente y servicios sanitarios tienen entre tres y cinco probabilidades más de morir a causa de la diarrea.

Los ex habitantes de barriadas en la ciudad de General Santos, Filipinas, se vincularon con Hábitat para comprar un predio destinado a la construcción de viviendas, en el marco de un programa de fideicomiso para tierras comunitarias impulsado por el gobierno. Actualmente, la comunidad administra su propio sistema de suministro de agua y energía eléctrica. Y un plan similar en Indonesia se constituyó en una fuente de ingresos para jóvenes desempleados.

Un análisis de la ONU-HÁBITAT reflejado en el informe "Estado de las Ciudades del Mundo", indica que "la incidencia de las enfermedades y la mortalidad es mucho más elevada en las barriadas que en las áreas urbanas no marginales" y "la inequidad en el acceso a los servicios, viviendas, tierras, educación, atención médica y oportunidades laborales tiene repercusiones socio-económicas, medioambientales y políticas, entre ellas un aumento de la violencia, degradación del medio ambiente y subempleo, lo cual atenta contra la mejora de los ingresos y la reducción de la pobreza".

El acceso a la vivienda es una importante estrategia para el desarrollo económico y social y de la sociedad civil. En los países en vías de desarrollo, la construcción de viviendas es una oportunidad económica para quienes emigran de las zonas rurales a las ciudades. Las políticas propicias que brindan oportunidades de que se legalice y reconozca la posesión de tierras acarrea una mejora habitacional multiplicadora, que moviliza la industria y mejora la base impositiva. Las redes de contención social se conforman en torno a las comunidades, y las mejoras de viviendas, sumadas al acceso al agua y los servicios sanitarios, aportan beneficios comprobables a la salud y la educación que, a su vez, potencian el progreso de la sociedad civil a través de la participación, la responsabilidad y el desarrollo de las organizaciones locales.

Como el eje del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Mileno vira cada vez más hacia las áreas marginales del mundo, las poblaciones más necesitadas deben participar en una estrategia que achique la brecha entre ricos y pobres, y una vivienda digna es una parte integral de la solución.

Steven Weir es Vicepresidente de los programas de Hábitat en Asia y la región del Pacífico.


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[1] Fondo de Población de las Naciones Unidas, Urbanization: A Majority in Cities, 15 de diciembre de 2005. http://www.unfpa.org/pds/urbanization.htm

[2] Naciones Unidas. Departamento de Asuntos Económicos y Sociales/División de Población. 2005. World Population Prospects: The 2004 Revision, Highlights. p. 1. http://www.un.org/esa/population/publications/WPP2004/2004Highlights_finalrevised.pdf

[3] Plan International, Growing Up in Asia: Plan’s Strategic Framework for Fighting Child Poverty in Asia 2005–2015, Agosto de 2005.

http://www.plan-international.org/pdfs/guiatxt.pdf

[4] Christopher G. Wolff, Dirk G. Schroeder, Mark W. Young, Effect of improved housing on illness in children under 5 years old in northern Malawi: cross sectional study, BMJ 322; 19 de mayo de 2001.
http://bmj.bmjjournals.com/cgi/content/full/322/7296/1209

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[i]Naciones Unidas, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Resumen de datos principales Nº 21.