El rostro femenino de la vivienda en América Latina -- Habitat for Humanity Int'l 1

El rostro femenino de la vivienda en América Latina

“Para mí, tener una vivienda propia es mi gran sueño… pero no es tan difícil…Con la ayuda de Dios, algún día mi sueño se hará realidad". ―María Elena, 45 años, residente de un asentamiento informal en Costa Rica
Por Marta Elena Hernández Barrantes


Desde niñas, jugando a “la casita”, las mujeres latinoamericanas nos apropiamos del espacio doméstico como un ámbito fundamental en nuestras vidas.. Desde un punto de vista cultural, nos enseñaron que “somos de la casa”, aun cuando no poseamos la casa misma. A pesar de nuestra presencia y responsabilidad son cada vez mayores en muchos ámbitos públicos, el proceso de socialización nos sigue responsabilizando por la casa y por los procesos familiares y comunitarios que se desarrollan en torno a ella.

No obstante, el acceso a una vivienda adecuada es un enorme desafío para un gran porcentaje de los aproximadamente 230 millones de personas que viven en pobreza en América Latina, en particular las mujeres. En cada país latinoamericano, más mujeres que hombres enfrentan la pobreza, una vez y media más en promedio. La situación se agrava aún más con el aumento de la jefatura de hogar femenino, la cual representa ahora aproximadamente el 32% de todos los hogares en la región.

Esta responsabilidad no remunerada, junto con el cuidado que se presta a los padres y a otros familiares a cargo, la inseguridad de la tenencia de la tierra que habitan, el limitado acceso a los servicios básicos, la precariedad de sus viviendas y la incapacidad de acceder a una atención médica apropiada y a una educación de calidad para sí mismas o sus hijos, tan solo son algunos de los factores que contribuyen al ciclo de la pobreza entre las mujeres latinoamericanas.

A pesar de los avances significativos alcanzados en las legislaciones nacionales en toda la región, la exclusión histórica de las mujeres como beneficiarias legítimas de derechos humanos fundamentales prevalece.

La brecha de pobreza por género exige políticas que promuevan el reconocimiento de los derechos existentes a una vivienda adecuada. Al hablar de vivienda adecuada, esto incluye un espacio protegido, privado y seguro, donde tenga un sentimiento de pertenencia y conexión con sus raíces; más aun, donde pueda disfrutar de sus otros derechos y desarrollar actividades reproductoras y productivas”. ”.

Por lo tanto, la meta de Hábitat para la Humanidad debe reflejar la de la Declaración de Estambul de 1996, que insta a que los países “establezcan un régimen de propiedad seguro y un acceso equitativo a la tierra para todas las personas, incluidas las mujeres, y a que inicien una reforma que garantice que las mujeres tengan un acceso equitativo y absoluto a los recursos económicos, incluyendo los derechos hereditarios y el derecho a la propiedad”. (La Declaración de Estambul, redactada y anunciada en dicha ciudad en Turquía en junio de 1996 fue parte de la conferencia sobre Asentamientos Humanos de la ONU-HÁBITAT, conocida también como Hábitat III.)

Las estrategias exitosas para que las políticas y los programas alcancen estas metas demandan un enfoque tanto conceptual como metodológico. Éstas incluyen programas que:

  • Comprometen la participación activa de las mujeres en el proceso de la toma de decisiones.
  • Aplican una acción positiva o afirmativa como instrumentos para dar un apoyo a las desigualdades y garantizar una igualdad de oportunidades para las mujeres y los hombres.
  • Reconocen la existencia de diversos tipos de familias, como por ejemplo hogares cuyos jefes de familia son mujeres, o una sola persona, y otras combinaciones de grupos familiares, lo que a su vez crea diversas necesidades de vivienda.
  • Dan prioridad a las familias con un alto número de familiares a cargo económicamente, debido a la gran vulnerabilidad que esto implica para cualquier familia.
  • Considera los distintos roles de mujeres y hombres en el mantenimiento del hogar, en términos económicos, emocionales y psicológicos, y la formación de un respaldo comunitario y de redes sociales
  • Garantizan a las mujeres el acceso a distintas opciones de financiamiento para vivienda, entre ellos subsidios y crédito.
  • Mejoran la protección legal de tenencia a la tierra y la vivienda adecuada para las mujeres.


En la región de América Latina y el Caribe, tenemos varios programas cuyos objetivos son estas metas. En Hábitat para la Humanidad Bolivia, por ejemplo, un proyecto enfocado en la defensa de la causa e incidencia política se implementó en dos comunidades para ayudar a que las mujeres reconocieran y ejercieran sus derechos a acceder a condiciones de vida adecuadas.

En México, el proyecto “Mujeres moviendo el mundo” proporcionó a 300 mujeres de bajos ingresos y jefas de familia soluciones saludables y adecuadas en vivienda De acuerdo a sus necesidades. Este proyecto también ayudó a fortalecer en las mujeres las habilidades para el liderazgo y la capacidad para trabajar juntas en proyectos de construcción y organización comunitaria.

Tal como sucede con otras naciones en vías de desarrollo, muchos países de América Latina y el Caribe aún tienen que superar muchos escollos para garantizar que las mujeres tengan los mismos derechos fundamentales que los hombres, incluyendo el acceso a una vivienda adecuada y segura. Pero cuanto más continuamos concentrando nuestros programas en la educación, la defensa y promoción de la causa, la incidencia política y la participación femenina en la toma de decisiones, más ayudamos a que las mujeres hagan realidad y hasta superen el sueño común de su infancia de poseer y administrar un hogar.

Marta Hernández es Coordinadora de País en la oficina de área América Latina/Caribe de Hábitat para la Humanidad Internacional. Trabaja en Hábitat desde hace seis años y tiene una maestría en gestión de proyectos relacionados con el género. Se especializa en proyectos de desarrollo con una perspectiva de género. Además, la Sra. Hernández terminó un curso de posgrado en mujeres y vivienda con el Fondo de Desarrollo para las Mujeres de las Naciones Unidas (United Nations Development Fund for Women, UNIFEM) y el Consejo Universitario Superior Centroamericano.


Fuentes:

[i] Comisión de Derechos Humanos del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas: “Economic, Social and Cultural Rights: Women and Adequate Housing”. 23 de marzo de 2003, párrafo 4. Definición de una vivienda digna: “El derecho de cada mujer, hombre, joven y niño a obtener y mantener una vivienda y una comunidad seguras donde vivir en paz y con dignidad". http://www.unhchr.ch/Huridocda/Huridoca.nsf/TestFrame/4defa3d233458816c1256d3d002c6b74?Opendocument

[ii] Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): Informe de 2009 sobre la Situación Social de América Latina. http://www.eclac.org/publicaciones/xml/0/37840/PSI2009-Sintesis-Lanzamiento.pdf

[iii] Secretario General, Coalición Internacional del Hábitat (HIC): Resumen de seminario internacional. “Women and the Right to Housing: Building Habitat for Human Dignity”. Barcelona, España. Noviembre de 2008. http://hic-net.org/document.php?pid=2887