Los proyectos conjuntos son importantes -- Habitat for Humanity Int'l 1

Los proyectos conjuntos son importantes

Por Jonathan Reckford

Solo necesitamos leer la declaración de la visión en nuestro plan estratégico para encontrar una definición clara de la función que los proyectos conjuntos cumplen en este ministerio: “Al movilizar a las personas y el capital social y financiero, Hábitat para la Humanidad Internacional demostrará el amor y las enseñanzas de Jesucristo en su rol de socio y catalizador para que todas las personas tengan acceso a una vivienda digna, segura y asequible”.

Esto significa que debemos trabajar todos juntos para cumplir nuestra misión, ya sea en el país o más allá de sus fronteras. Debemos buscar, establecer y promover proyectos conjuntos entre Hábitat y las familias que queremos ayudar, entre HFHI y las filiales, las oficinas nacionales y las organizaciones locales, entre los voluntarios, donantes, iglesias y grupos comunitarios, organismos gubernamentales, empresas y otras instituciones para el desarrollo, cuyas misiones complementen la nuestra y viceversa. Cuando nos esforcemos para asistir a otra cantidad récord de familias este año, alcanzaremos un éxito proporcional a nuestra habilidad para trabajar bien con otros.

No hay nada que disfrute más en mi trabajo que vivir el espíritu de Hábitat en acción; es tan inspirador ver cómo Dios interviene a través de Hábitat y nuestros socios de un modo transformador. Vi un ejemplo perfecto de esto durante un viaje reciente a Sudamérica. Ésta es una de mis anécdotas favoritas, porque destaca muy bien nuestro deseo de utilizar nuestros talentos para formar parte de la transformación comunitaria holística.

Viajé a una comunidad llamada Varjada, a unas dos horas de Recife, Brasil, que es una de las regiones más pobres del país. Al igual que en muchas comunidades pobres en otras partes del mundo, las mujeres en Varjada a menudo deben caminar cuatro horas por día para recolectar agua para cocinar, bañarse y limpiar durante toda la larga temporada de sequía. Además, los “chupasangres” (insectos triatominos) se habían propagado por las viviendas inhabitables en la zona y, como resultado, habían infectado a algunos de los ocupantes con el mal de Chagas, el cual causa daños a los órganos internos y puede ser mortal. Confrontar esa amenaza y pasar tanto tiempo recolectando agua resta esfuerzos que se podrían dedicar a otras actividades. Por suerte, existía el poder de la asociación en Varjada.

Al igual que algunos de sus conterráneos en la comunidad, una mujer llamada Severina Guilhermina Ferreira, o Dona Tatá, para sus amigos, se había asociado a Hábitat para construir una casa de ladrillos sólida y digna. Hábitat, quien contaba con la asistencia técnica de una organización socia llamada Articulação Semi-árido Brasileiro (ASA) y el financiamiento de otras instituciones, construyó entonces un tanque cisterna en su casa Hábitat y en otras de la vecindad. De este modo, Dona Tatá y otras personas en Varjada ya no tienen que pasar tanto tiempo todos los días recolectando el agua necesaria.

Como tiene más tiempo disponible, Dona Tatá puede mejorar su bordado, una expresión artística de larga tradición, pero en decadencia en la comunidad. También ayudó a formar un grupo de bordado con otras mujeres en Varjada. World Vision reconoció la actividad y agregó un componente de micro-financiamiento a la ecuación, lo que ha ayudado a muchas mujeres de la comunidad a transformar su artesanía en una empresa lucrativa. En la actualidad, ellas poseen casas dignas y asequibles, un tanque para recolectar agua en su hogar, más tiempo para dedicarse a ganarse la vida y un medio para poder hacerlo.

Gracias en parte a equipos de trabajo estudiantiles en São Paulo, se está construyendo una nueva escuela en la comunidad también, lo que brindará otras oportunidades a los niños de la zona para adquirir la educación que necesitan.

Todo esto nunca habría sido posible sin los programas conjuntos que prosperaron en Varjada. Como dirigentes al servicio de la comunidad, queremos que nuestro prójimo que vive en la pobreza y sus comunidades se desarrollen de forma holística. Aunque el enfoque de Hábitat para la Humanidad siempre estará dirigido a las viviendas, debemos considerarlo en el contexto de las otras necesidades que las familias tienen: agua potable, servicios sanitarios, empleo, educación, asistencia médica, etc. No podremos lograrlo sin proyectos conjuntos. A menudo pienso en mi experiencia en Varjada como una prueba tangente de la influencia positiva que los programas conjuntos pueden ejercer. Solo debemos pensar en el ejemplo de Dona Tatá.

Jonathan Reckford es Presidente y Director Ejecutivo de HFHI.