Casa Buna rumana: Una vivienda de acero asequible para las nuevas generaciones -- Habitat for Humanity Int'l 1

Casa Buna rumana: Una vivienda de acero asequible para las nuevas generaciones

Por Mona Prisacariu

 


Casas de estructura de acero en Moinesti, Rumania.

   
 


Izabela Tomulescu con su hija Lula de un año frente de la Casa Buna, que ahora lo llaman hogar

   


Aunque el acceso a una vivienda adecuada es fundamental para cualquier ser humano, más de 2,1 mil millones de personas en el mundo habitan casas inadecuadas. Aunque la necesidad es evidente, las soluciones sostenibles y asequibles no lo son tanto. De acuerdo con la ONU-HÁBITAT, se necesitan veintiún millones de unidades de vivienda nuevas cada año para satisfacer la expansión de la cantidad de hogares.

En Europa y Asia Central, Hábitat para la Humanidad ha probado formas innovadoras de encontrar soluciones de vivienda sostenibles y de bajo costo. Hace dos años, Hábitat comenzó a trabajar en colaboración con la Fundación ArcelorMittal, la organización benéfica de la planta metalúrgica a la vanguardia en el mundo.

Como resultado, la asociación incluye aportes financieros directos a Hábitat, oportunidades de voluntariado para los empleados de ArcelorMittal y el desarrollo de una solución de vivienda de acero liviano que se adecua a los requisitos de Hábitat.

La primera casa de acero se construyó en Rumania, con el objetivo de aplicar el modelo a los proyectos de Hábitat en todo el planeta con el tiempo.

En 2008, el modelo de la Casa Buna (que se traduce como “casa buena”) se generó después de tres meses de desarrollo. Consistía en una estructura de acero liviano, con un techo de tejas de acero, prepintadas, un sistema de extracción de aguas pluviales de acero y un revestimiento de acero con partes laminadas y prepintadas. Se construyó en la planta de ArcelorMittal en Bucarest.

En el verano de 2009, la construcción de las primeras casas de acero comenzó en el condado de Bacău en el noreste de Rumania. Doce familias se unieron a los voluntarios rumanos y de otros países para edificar tres unidades, cada una con cuatro apartamentos. Las familias se mudaron a sus hogares en mayo de 2010.

Las estructuras de acero duran más tiempo que otros materiales del mismo precio y también se pueden desmantelar fácilmente si es necesario. Una vez desarmadas, casi todos los materiales se pueden reciclar. Además, las estructuras más livianas tienen fundaciones más pequeñas, lo que reduce la cantidad de hormigón necesario.

El modelo se ha diseñado para un rendimiento energético y se lo ha evaluado con cuidado para garantizar la comodidad de la familia y la existencia de un espacio habitable adecuado. Además, la estructura es resistente a los huracanes y terremotos y cumple con las normas contraincendios europeas. Por último, todos estos componentes de la vivienda se pueden transportar fácilmente como un kit de construcción "listo para ensamblar" para permitir que otros proyectos de Hábitat para la Humanidad se beneficien con esta tecnología innovadora.

La asequibilidad es otro factor importante. La mayoría de los materiales utilizados en la construcción son menos costosos que los tradicionales mientras que el acero proporciona un mejor control climático; esto, a su vez, permite que las familias manejen los costos en aumento de la energía en los fríos meses del invierno y los calurosos del verano.

ArcelorMittal y Hábitat para la Humanidad Rumania esperan exportar un modelo adaptado de la Casa Buna o soluciones similares de viviendas de acero de bajo costo a otros programas de Hábitat para la Humanidad. La meta es construir casas más duraderas usando estructuras y techos de acero en aquellos países que son propensos a sufrir terremotos y huracanes, así como capacitar a las comunidades en prácticas de construcción más seguras.

Mona Prisacariu es Directora de Comunicaciones y Desarrollo de Recursos para Hábitat para la Humanidad Rumania.