Cooperativas de vivienda autogestionadas en zonas urbanas -- Habitat for Humanity Int'l 1

Cooperativas de vivienda autogestionadas en zonas urbanas

Por Viveka Carlestam y Gustavo González

El modelo de cooperativa de vivienda autogestionada se aplica del mismo modo en zonas urbanas y rurales. Este modelo de vivienda, iniciado a fines de los años sesenta en Uruguay en respuesta a las inmensas necesidades insatisfechas de viviendas apropiadas, se utiliza ahora en nueve países de Latinoamérica, adaptado a la cultura y legislación locales.

Definición

Una cooperativa de vivienda es una organización donde los miembros son dueños de la cooperativa. Cada miembro tiene derecho de voto, y la cooperativa es administrada de forma democrática. Los miembros conforman la asamblea general, la cual elige una junta directiva. La cooperativa es propietaria de los terrenos, los edificios que incluyen las casas, los jardines, los servicios y todo lo demás que conforma el hábitat dentro de la cooperativa.

Ventajas:

Este modelo presenta varias ventajas para satisfacer la necesidad de una vivienda adecuada para los pobres; forma una comunidad y potencia a mujeres y hombres. Reduce costos a los ocupantes y el prestamista y puede simplificar la gestión.

Una cooperativa de vivienda se construye en una gran parcela de tierra, la cual es particularmente fácil de administrar en un entorno urbano. Los modelos de vivienda basados en parcelas individuales de tierra demandan una administración y una burocracia mucho mayores en países latinoamericanos que ya son sumamente burocráticos. El modelo de cooperativa reduce la burocracia, así como los costos administrativos y de las transacciones, porque una entidad (la cooperativa) administra la tierra y el préstamo para la construcción de las casas.

Los prestamistas reducen su riesgo, porque toda la cooperativa y sus pertenencias representan una garantía secundaria. Por último, varios estudios han demostrado que el costo total de las casas se reduce casi el 25 por ciento, porque los miembros construyen las casas y establecen la cooperativa mediante una autoayuda.

Características

1. Autogestión: La gente comprometida toma todas las decisiones y asume el control completo del proceso. La potenciación de la gente es necesaria para que el modelo funcione. Las cooperativas de vivienda autogestionadas son empresas sociales, dependiendo de la capacidad y el compromiso de la gente.

2. Autoayuda (ayuda mutua): La autoayuda no es sinónimo de autoconstrucción (capital de trabajo), sino un método por el cual cada familia en la cooperativa contribuye a la misma cantidad de tiempo desarrollando todos sus aspectos. Se capacita inicialmente a los miembros en todas las áreas del proceso de construcción, y luego ellos aprenden trabajando, siempre con el asesoramiento de un supervisor de construcción. Esto también significa que los miembros de la cooperativa pueden llevar la administración, comprar los materiales de construcción y encargarse de los pagos. Administrar todos los aspectos de la construcción de la cooperativa es, de este modo, una tarea más amplia que edificar simplemente las casas. Se organizan grupos de tareas específicos en la cooperativa para distribuir el trabajo y aclarar los roles de cada miembro.

3. El derecho a utilizar la cooperativa de vivienda de propiedad de todos: La gente tiende a pensar que la única forma de propiedad es la privada e individual. Nosotros creemos que las formas alternativas de propiedad, cooperativa o propiedad social, son mucho más apropiadas para la gente vulnerable. La propiedad privada también ha demostrado presentar algunas desventajas para estas personas. Lo que es más significativo, es que puede ejercer una presión para la venta por una ganancia financiera a corto plazo en momentos de crisis; es decir, la gente vulnerable pierde los beneficios a largo plazo que una vivienda apropiada puede proveer.

Creemos que la vivienda es un derecho humano y un prerrequisito para satisfacer otros. Si la vivienda es considerada solamente como un producto, la gente vulnerable nunca podrá ejercer el derecho a una casa adecuada, porque no podrá costearla.

El modelo de propiedad cooperativa crea un derecho de por vida a utilizar la casa y las instalaciones de la cooperativa mediante un contrato legalmente vinculante con el miembro. La mano de obra aportada por los miembros tiene un valor económico, incorporado en el contrato; si un miembro elige dejar la cooperativa, se le reembolsa el valor de su capital de trabajo. El contrato establece el valor del préstamo para cada miembro y cómo será cancelado.

4. Asistencia técnica: Las cooperativas demandan muchos tipos de asistencia técnica para construir exitosamente su cooperativa de vivienda. Se organizan equipos multidisciplinarios de asistencia técnica en la cooperativa, entre ellos un arquitecto, un asesor legal, un asistente social y un contador. El equipo imparte una capacitación continua y supervisa todo el proceso.

Este modelo de cooperativas de vivienda autogestionadas se ha utilizado en los últimos 37 años en Uruguay. Más de 20.000 familias poseen ahora una casa apropiada en el país. Lo que es más prometedor, este modelo de vivienda cooperativa construye ahora más que casas: crea comunidades de gente potenciada; alienta el compromiso personal y social con el mantenimiento; reduce los costos y elimina a los intermediarios; y está adaptado a las necesidades de las familias.

Viveka Carlestam es la directora regional del Swedish Cooperative Centre.

Gustavo González es el coordinador del programa regional del Swedish Cooperative Centre. Ambos trabajan en Latinoamérica.