Cómo enfrenta Hábitat para la Humanidad los problemas urbanos -- Habitat for Humanity Int'l 1

Cómo enfrenta Hábitat para la Humanidad los problemas urbanos

Por Karan Kennedy

De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas del año 2007 sobre el Estado de la población mundial, en 2008, “por primera vez en la historia, más de la mitad de la población humana, 3.3 mil millones de personas, vivirán en áreas urbanas".

Este crecimiento urbano tiene lugar "en una escala sin precedentes" en los países en vías de desarrollo y, "alrededor de 2030, las ciudades en estos países representarán el 81 por ciento de la humanidad urbana”.1

Este aumento será la consecuencia principal de una migración urbana, en vez de un incremento de la tasa de nacimiento. Muchos de estos nuevos habitantes urbanos serán pobres y se asentarán en barriadas como su último recurso. Un informe mundial del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (PNUAH) en 2003, El desafío de las barriadas (The Challenge of Slums), predice que “en los próximos 30 años, la cantidad mundial de habitantes de barriadas aumentará a casi dos mil millones, a menos que se tomen medidas concretas y decisivas”. 2

Hace cuarenta años, en octubre de 1968, Clarence Jordan escribió a los partidiarios de la Granja Koinonia sobre un plan nuevo y audaz del ministerio cristiano, basado en los proyectos conjuntos: industrias, producción de granja y viviendas. Desde el comienzo, la preocupación principal de Jordan fueron las privaciones del gueto urbano. Suponía que la provisión de una vivienda digna, junto con puestos de trabajo en zonas rurales, pondría freno a la migración a las ciudades: "La gente no se muda a la ciudad", escribió Jordan, "a menos que la vida en el campo se haya convertido en algo intolerable o imposible. Ellos no eligen por su propia voluntad la vida degradante en las grandes barriadas de la ciudad, sino que se ven obligados a ello. Si tienen a su disposición tierras en el campo donde construir una vivienda digna, y si pueden conseguir trabajos en zonas cercanas para mantener a sus familias, se quedarán”. 3

Las conclusiones de Jordan fueron lógicas, y no fueron sacadas de la corriente dominante de pensamiento del momento: en cambio, las fuerzas que han impulsado el crecimiento de grandes ciudades en expansión, junto con sus barriadas, resultaron ser aún más complejas que los deseos del corazón humano. Es posible que las intervenciones de cualquier movimiento u organización no puedan tener un impacto en los cambios masivos en el empleo en el último trimestre del siglo XX.

En 1976, cuando se fundó Hábitat para la Humanidad Internacional, la población mundial era de 3.5 mil millones de habitantes; sólo veinte años después, la población es de 6 mil millones de habitantes. Si se agrega a esta explosión de la población la rápida urbanización de los países en vías de desarrollo, el resultado es una situación compleja que hasta los urbanizadores más innovadores tienen problemas para mantenerse a la par. El desafío de las barriadas informa que en 1950 solo el 18 por ciento de la población en los países en vías de desarrollo era urbano; en 2000 la proporción fue del 40 por ciento, pero en el año 2030 “se predice que los países en vías de desarrollo contarán con el 56 por ciento de la población urbana”. 4

¿Qué significa esto para Hábitat para la Humanidad en el siglo XXI?

Desde sus comienzos, la posición de Hábitat para la Humanidad no se basa tanto en una estrategia rural o urbana, sino en quién tiene interés y puede lograr que la estrategia funcione en la comunidad donde vive. Por ello, en los Estados Unidos, la primera filial de Hábitat se inauguró en la ciudad de San Antonio. Como Millard Fuller, el fundador de Hábitat para la Humanidad Internacional, cuenta la historia en su libro, Love in the Mortar Joints, Birdie Lytle, la esposa de un pastor presbiteriano "que tenía tanta energía como tres personas", se conmovió por las lamentables condiciones de vida en las zonas deprimidas en San Antonio, observadas mientras trabajaba en un centro de distribución de alimentos. Según el consejo de Fuller: "El factor determinante no es la geografía ni la densidad de población, sino la confianza en Dios. . .” 5

De este modo, se sentaron las bases para el desarrollo de las filiales de Hábitat en todo los Estados Unidos y finalmente, en países de todo el mundo. Un grupo dedicado de personas se organiza, funda un comité local, recauda fondos, selecciona a las familias y construye juntos. En consecuencia, la experiencia urbana de Hábitat es amplia en los Estados Unidos. Sin embargo, lo que es irónico, en los países en vías de desarrollo del mundo donde la pobreza en las ciudades se expande a un paso tan acelerado, el trabajo de Hábitat se ha realizado predominantemente en las zonas rurales.

Hay varios motivos por los cuales Hábitat se ha enfocado en el mundo en vías de desarrollo en las zonas rurales, pero la razón principal es la tierra. Nuestros primeros proyectos en África, Latinoamérica y Asia exigían que la familia fuera propietaria de las tierras y tuviera un título válido. En aquellas situaciones en las cuales esto no era así, el jefe del poblado o el gobierno local otorgaba las tierras. Solamente en los últimos años se terminó esta limitación cuando cambiamos nuestro enfoque. Además, al orientarse a las zonas rurales, Hábitat pudo usar los materiales locales y la tecnología apropiados para cada cultura. Combinando el conocimiento local con un buen piso de cemento y un techo de chapas de hierro o losa, Hábitat pudo construir casas simples y dignas y mantener todavía el costo razonablemente bajo. Aunque siempre hay excepciones, la historia de 30 años de Hábitat para la Humanidad, en su trabajo fuera de los Estados Unidos y Canadá, ha representado un ministerio para las viviendas rurales.

Como la cara de la pobreza ha mutado de un entorno predominantemente rural a uno urbano, las organizaciones internacionales han tomado nota del cambio y sonado la alarma. La meta 11 de las Metas de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas se propone lograr "una mejora significativa en las vidas de al menos 100 millones de habitantes de barriadas" alrededor del 2020. Este enfoque crea muchas oportunidades para trabajar en conjunto con otras organizaciones; sin embargo, los obstáculos son inmensos y hay una curva de aprendizaje pronunciada para muchos programas de Hábitat.

Este número de "El Foro" analiza los desafíos así como algunas de las lecciones aprendidas de nuestra experiencia en los Estados Unidos, los nuevos enfoques evaluados, las oportunidades para trabajar en proyectos conjuntos y las lecciones aprendidas de las iniciativas urbanas en varios lugares de todo el mundo. De muchas formas, estamos comenzando una nueva etapa que cambiará nuestro aspecto en el futuro. El tipo de vivienda, de intervención y los proyectos conjuntos que surgirán aún se tienen que concretar. Lo que no ha cambiado es que nuestros fundamentos aún siguen en pie, como fue el caso con nuestra primera filial en San Antonio, basados firmemente en nuestra confianza en Dios.

Karan Kennedy es la Directora de Asistencia Internacional en Hábitat para la Humanidad. Posee una experiencia de 14 años en HFH en diversos puestos de trabajo, principalmente en la división de África/Oriente Medio. Su dirección de correo electrónico es TheForum@habitat.org.


1 “State of the World Population 2007: Unleashing the Potential of Urban Growth”, United Nations Population Fund. http://www.unfpa.org/swp/2007/english/introduction.html
2 The Challenge of Slums, Informe mundial sobre los asentamientos humanos 2003, PNUAH, Earthsca Publications Ltd, London and Sterling, VA ., 2003, p. xxv.
3 “Carta personal de Clarence Jordan a los amigos de Koinonia”, 21 de octubre de 1968.
4 The Challenge of Slums, p. xxxi.
5 Fuller, Millard, and Diane Scott, Love in the Mortar Joints, New Win Publishing, Inc., Clinton, NJ 08809, 1980, p. 102.