Hogares más saludables para la comunidad Chor’ti’ -- Habitat for Humanity Int'l 1

Hogares más saludables para la comunidad Chor’ti’

Por Stephanie Banas y Jessica Deras

Los Chor’ti’ es un subgrupo maya que vive actualmente en las remotas comunidades rurales que rodean la región de Copán en Honduras. No se prioriza a estas comunidades para subsidios del gobierno, y ellas están fuera de la jurisdicción de la mayoría de los programas sociales e inversiones en infraestructura. A pesar de vivir cerca de un importante centro turístico que honra la memoria de sus ancestros, la mayoría de las familias Chor’ti’ viven actualmente en extrema pobreza (menos de US$1 por día por persona). A la sombra, literalmente, de su pasado los grupos Chor’ti’ marginados están expuestos una vulnerabilidad muy real con respecto a su salud, servicios sanitarios, enfermedades, pobreza y desastres naturales.

En estas comunidades, las casas se construyen usando lo que Pedro José Remírez Sendoya, un sacerdote y científico social de mediados del siglo XX, solía llamar la técnica bahareque, una mezcla de bambú, barro y madera, con techos de paja y pisos de tierra. Los agujeros que a menudo se forman en estos techos y paredes de barro crean un entorno ideal para un parásito apodado localmente como la chinche picuda, el principal agente transmisor del mal de Chagas. Desde 2004, según el Ministro de Salud del país, el 6 por ciento de la población total en Honduras estaba contagiada con el mal de Chagas, y al menos un tercio de los enfermos padecían de cardiopatías. Copán es una de las cuatro regiones en Honduras donde la enfermedad prevalece más. Cuando el mal de Chagas se manifiesta por completo puede causar parálisis, insuficiencia cardiaca y la muerte, y es un factor significativo que contribuye a la mortalidad infantil, la cual se encuentra entre las tasas más altas del país en la comunidad Chor’ti’.

Las comunidades Chor’ti’ en Copán padecen, también, de una cantidad cada vez mayor de enfermedades respiratorias debido a la mala ventilación, la que facilita la inhalación del humo de las cocinas de leño, utilizadas para preparar las comidas. Las familias se congregan alrededor de estas cocinas, las que depositan una capa visible de hollín en las paredes y los cielorrasos y exponen a los miembros de la familia (principalmente mujeres) a lo que el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PDNU) calcula es el equivalente a fumar dos paquetes de cigarrillos por día. Además, las fogatas dan como resultado un importante nivel de desforestación local, lo que causa una vulnerabilidad más en el caso de un desastre natural y las lluvias durante siete meses del año de la zona.

Hábitat Honduras y sus socios comprenden que tan sólo mejorar las casas nunca brindará una solución completa. “Este proyecto funciona de forma distinta de los proyectos tradicionales de Honduras. Nuestra misión siempre ha sido trabajar conjuntamente con las familias que necesitan asistencia… pero este grupo necesita mucho más que eso”, declara Jessica Deras de Hábitat Honduras. “Trabajar con las comunidades indígenas demanda un enfoque integral que aborde décadas de marginación, discriminación racial y otras vulnerabilidades graves evidentes en – pero no limitadas a – el estado de sus hogares”.

La etapa inicial del proyecto “Hogares más saludables” (“Healthier Homes”) reunió a las autoridades locales; el Consejo Nacional Indígena Maya Chor’ti de Honduras; el Club Rotario; la filial de HFH del condado de Gaston en Carolina del Norte, EE. UU.; Hábitat Honduras y las familias Chor’ti’ para establecer un enfoque integrado que aborde las vulnerabilidades en la región rural de Copán.

Este proyecto piloto inicial brindó asistencia a 120 familias de la comunidad Chor’ti’ y dio prioridad a los hogares hacinados o cuyos jefes de familia eran mujeres; unos 847 individuos se beneficiaron con la ayuda. En el modelo, Hábitat y sus socios trabajan en estrecha cooperación para educar primero a las comunidades sobre los requisitos del proyecto y las posibles ventajas de las mejoras del hogar. Se capacita a las familias en técnicas de construcción, higiene del hogar y mantenimiento. Al terminar el proyecto, las familias propietarias poseen las destrezas para hacer otras mejoras de -y adiciones en- el hogar que sean sólidas estructuralmente. Los talleres trimestrales despiertan la conciencia de las familias sobre cómo las mejoras del hogar y las buenas prácticas reducirán los riesgos para la salud.

En la siguiente etapa del proyecto, Hábitat Honduras espera proveer 1.728 mejoras de vivienda a los hogares de la comunidad indígena Chor’ti, 192 casas nuevas para las familias cuyos hogares en su condición actual no se pueden mejorar y capacitación a 3.840 individuos en las comunidades Chor’ti sobre el control sanitario del insecto chinche picuda, así como técnicas de construcción con tecnología mejorada.

Stephanie Banas es la escritora/redactora de la oficina de área de Hábitat para la Humanidad Latinoamérica/el Caribe en San José, Costa Rica. Jessica Deras es Coordinadora de Proyectos para la defensoría para el acceso a una vivienda digna de Hábitat para la Humanidad Honduras.