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La brigada de voluntarios extranjeros listos para empezar la construcción. |
Por Máximo Cisneros
PORTO ALEGRE, Brasil, marzo de 2007. Nuestros colegas de Hábitat Brasil concibieron el proyecto de “Cuarenta días de solidaridad” [1] pretendiendo lograr construir 40 viviendas en los 40 días de Cuaresma.
Para Stephanie Banas y mi persona ha sido un gran privilegio poder liderar la primera brigada que llegó a la comunidad de O Progresso y Bon Fin.
Los 13 voluntarios, 7 mujeres y 6 hombres, creíamos que llegaríamos a construir las primeras 3 de las 40 casas. Fue mucho más que eso lo que construimos.
Aprendimos que esa comunidad había tenido malos resultados en experiencias anteriores de trabajo con voluntarios: ofrecían que llegarían y no llegaban. Ofrecían hacer y no hacían.
El sentido de desconfianza se notó desde la inauguración del evento cuando en la iglesia Luterana local, ante representantes de las autoridades, socios locales, familias que habrían de ser beneficiadas y la presencia de los brigadistas, el Presidente de la Cooperativa El Progreso, dio un muy pequeño discurso: “Yo agradeceré y celebraré cuando vea la obra terminada”. El reto estaba puesto.
Durante los siguientes días la brigada empezó a forjar un destino en la comunidad. La iglesia local abrió sus puertas para ser nuestro centro estratégico y nos ganamos su confianza muy rápidamente. El Pastor, don Luís Henrique, no cesaba de confesar su asombro por la motivación y el esfuerzo que el grupo prodigaba en todo momento.
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Máximo (sentado en el centro) junto a los voluntarios y dueños de casa. |
Cuando llegó el sábado, 5º día de arduo trabajo, y las 3 casas estaban completadas hasta la viga corona ya todos éramos muy bienvenidos y aceptados.
Los niños habían aprendido sus primeras palabras en inglés y nos saludaban con entusiastas voces de “hello, hello!!!” cada vez que pasábamos frente a sus humildes viviendas.
Y a la hora de la despedida no faltaron las lágrimas de agradecimiento mutuo y ese dolor en el pecho de todos. Un ferviente deseo de quedarnos; un anhelo de recibir a más como estos primeros.
El reto para nuestros hermanos que siguen es grande: tenemos que terminar esas 40 viviendas. Pero, más allá que eso, tenemos que afianzar la confianza que ya se ha generado y confirmar que hay esperanza.
Así como las familias que no están dispuestas a seguir siendo marginadas, nosotros, los brigadistas internacionales, sabiamente guiados y apoyados por nuestros colegas de Hábitat Brasil y los aliados que han incluido, estamos obligados a sacar adelante la tarea.
Sé que juntos podemos hacerlo. Que Dios bendiga nuestro esfuerzo.
Para mas información escriba a Elves Castillo, Assessor de Relaçãoes com Igrejas a elvescastilho@habitatbrasil.org.br [2] Visite: habitat@habitatbrasil.org.br [3]
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