100 mil pisos de concreto
100 mil pisos de concreto
para jugar y estudiar
La iniciativa 100 mil pisos para jugar, presentada en 2022, busca sustituir 100 mil pisos de tierra o en mal estado, por pisos de concreto en viviendas vulnerables de la región al 2028. Uno de los principales impactos tiene que ver con la incidencia del piso en el tiempo que destinan los niños al estudio y el tiempo que pasan en sus casas.
Con el objetivo de tener evidencia para demostrar los beneficios de los pisos de concreto en la calidad de vida de las personas, elaboramos el informe Un piso es resiliencia. El impacto de los pisos de concreto en la vida de familias de Latinoamérica y el Caribe 2025. Este estudio se basó en los hallazgos de tres evaluaciones de impacto realizadas en nuestra región: una cuantitativa en República Dominicana y dos cualitativas en Nicaragua y Guatemala, publicadas en el 2024.
La metodología desarrollada buscó evidenciar el impacto de la construcción de pisos de concreto en los ámbitos de desarrollo económico, salud y bienestar, ausentismo escolar y horas de juego dentro de la casa, lo que es trascendental para visibilizar la importancia de continuar desarrollando esta iniciativa en otras zonas geográficas y países de la región, y dar a conocer a los donantes y socios involucrados los potenciales impactos generados por la sustitución de los pisos de tierra por los de concreto.
Las mediciones realizadas nos permitieron reconocer que las familias que recibieron un piso de concreto mejoraron su calidad de vida y el disfrute de su hogar:
- Aumentaron su percepción de la calidad de la infraestructura de la vivienda en un 4% y la satisfacción con el piso y la vivienda en un 239% y un 25%, respectivamente.
- Lograron un 79% de ahorro en gastos médicos.
- Alcanzaron un 20% más de estabilidad financiera.
- Su inversión en el hogar incrementó en 12%.
Otros estudios, como el de la Universidad de Berkeley y el Banco Interamericano de Desarrollo (2007), también resaltan el impacto de los pisos de concreto en el desarrollo cognitivo y la salud de los niños. Esta mejora reduce el riesgo de adquirir enfermedades como anemia en 8 de cada 10 niños, disminuye las posibilidades de contraer diarrea a la mitad y evita el 78% de infecciones parasitarias. En el caso de los adultos, contar con un piso de concreto reduce considerablemente los síntomas de la depresión y el estrés.
Con respecto a la educación, nuestro estudio demostró que contar con un piso de concreto disminuye la deserción infantil, pues los niños faltan 15% menos a sus clases, lo que es trascendental para mantener su nivel de aprendizaje, mitigar las desigualdades y crear oportunidades para su futuro; asistir a la escuela de forma continua permite mejorar las habilidades sociales y laborales y disminuye el riesgo de involucrarse en problemas disciplinarios.
79% de ahorro en gastos médicos
20% más en estabilidad financiera
12% incremento en la inversión del hogar
15% aumento asistencia a sus clases
80% aumento en tiempo de juego en casa
CARTAGENA, COLOMBIA. Isabel María llegó al barrio Olaya Herrera, en Cartagena, hace 33 años tras ser desplazada por la violencia. Con esfuerzo propio adquirió su vivienda y, luego de separarse, asumió la crianza de sus dos hijos y dos nietos. Hoy se siente en paz al ver a su nieto gatear con seguridad sobre el nuevo piso de concreto instalado gracias a 100 mil pisos para jugar. ©️ Hábitat para la Humanidad Internacional / David Estrada
Los resultados de las evaluaciones reflejaron que contar con un piso de concreto incrementa en dos horas el tiempo de juego en casa, es decir, un aumento del 80%. Esta es una cifra significativa, ya que el juego promueve habilidades clave en áreas cognitivas, emocionales, sociales y físicas; fortalece los lazos familiares, particularmente en contextos de vulnerabilidad, y convierte el hogar en un escenario de disfrute y alegría en el que se quiere pasar más tiempo.
A nivel familiar, el piso de concreto contribuye a una mayor resiliencia porque permite que las personas resistan mejor a las tensiones y los choques del contexto como eventos climáticos, crisis económicas y brotes de enfermedades; provee más estabilidad financiera y menos incidencia en gastos de salud, al tiempo que promueve una mayor inversión en vivienda y aumenta la satisfacción con esta.
Estos resultados nos permiten afirmar que los pisos de concreto sí hacen una diferencia en la calidad de vida de las familias, especialmente de los niños y esto merece replicarse en otros territorios y países.
Juntos, seguiremos construyendo más pisos de concreto para una infancia segura y feliz.
Tener los cuadernos y útiles limpios y que no estén en contacto con el polvo y la tierra del piso, así como la posibilidad de invitar sin vergüenza a otros niños a estudiar en casa, influye en un mejor desempeño académico y aumenta el interés por los estudios.
En total, a diciembre de 2025, se han construido casi 30,053 pisos en Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú y República Dominicana.