En América Latina y el Caribe, el saneamiento seguro es todavía un privilegio. Según nuestra consulta a la base global de datos JMP, mientras poco más de la mitad de la población tiene servicios de saneamiento seguros, más de trescientos millones de personas conviven con sistemas que contaminan sus suelos y ríos. Esta carencia se traduce en 47 millones de hogares con letrinas sin salubridad, privacidad ni seguridad, donde una noche de lluvia convierte una necesidad básica en un peligro físico.
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