Un hogar, pero ¿a qué costo? es nuestro más reciente informe global de vivienda. La investigación va más allá de la asequibilidad para mostrar cómo las presiones relacionadas con la vivienda afectan la salud, el bienestar y los planes de futuro de las personas.
Como una de las encuestas globales sobre vivienda más inclusivas realizadas hasta la fecha, esta investigación se basa en sondeos de opinión pública representativos a nivel nacional realizados a más de 30.000 personas en 22 países, con el objetivo de comprender mejor cómo experimentan la vivienda en su vida cotidiana.
Esta investigación se lanza en el marco de nuestro 50.º aniversario para aportar nueva evidencia y aprendizajes que orienten el futuro de nuestro trabajo y contribuyan a abrir nuevas oportunidades para impulsar soluciones de vivienda.
La presión habitacional está transformando la vida cotidiana a través de costos ocultos.
Hallazgos clave
La asequibilidad es solo una parte de la historia. Un hogar, pero ¿a qué costo? revela que la vivienda va mucho más allá de lo que las personas pagan cada mes; también implica aquello a lo que se ven obligadas a renunciar para poder tener un lugar al cual llamar hogar.
Las presiones de vivienda están costando salud y bienestar.
La vivienda es ampliamente reconocida como un determinante social de la salud. Cuando no es asequible, segura, adecuada o estable, sus efectos también se reflejan en el bienestar de las personas.
El hogar debería ser un lugar de alivio y estabilidad. Sin embargo, para muchas personas, la vivienda se ha convertido en una fuente de estrés que afecta su bienestar cotidiano.
La presión habitacional rara vez es un evento aislado.
Está compuesta por los sacrificios constantes que las personas hacen para mantenerse al día: reducir gastos esenciales, asumir más trabajo, usar sus ahorros o posponer planes importantes.
El desafío no es solo encontrar vivienda, sino también conservarla.
Con el tiempo, la presión habitacional deja de ser solo un problema financiero y se convierte en una carga mental constante. Sus efectos terminan influyendo en el día a día de las personas.
Grupos de bajos ingresos
6,655 de 12,045 personas encuestadas
55%
Entre los hogares de menores ingresos, es más común temer que un problema inesperado pueda poner en riesgo su estabilidad habitacional.
Condiciones informales
2,782 de 4,122 personas encuestadas
67%
Las personas que viven en condiciones informales o bajo modalidades de tenencia no tradicionales enfrentan mayores niveles de inseguridad habitacional.
Los costos de la vivienda están poniendo el futuro en pausa.
La vivienda debería ofrecer una base estable desde la cual las personas puedan avanzar. En cambio, para muchas, el aumento de los costos de vivienda está haciendo que las grandes decisiones de vida sean más difíciles de alcanzar.
Para muchas personas, mantener la estabilidad habitacional significa poner otros planes en pausa.
Más de la mitad de las personas encuestadas, el 56%, afirma que los costos de vivienda dificultan formar una familia. La preocupación es especialmente marcada entre la Generación Z y los millennials, con un 62% que señala que los costos de vivienda hacen más difícil la planificación familiar, en comparación con el 46% de las generaciones mayores.
Muchas personas esperan contar con una vivienda asequible, adecuada y estable antes de tomar decisiones importantes, como casarse, tener hijos o dar otros pasos en su vida. Y cuando alcanzar esa estabilidad habitacional se vuelve más difícil, esos otros planes también tienden a postergarse.
Cuando tener una vivienda propia parece estar fuera de alcance:
Porcentaje de personas que no son propietarias de una vivienda y que afirman que no esperan a serlo a largo de su vida.
Tener una vivienda propia no es la única vía hacia un futuro seguro. Un alquiler estable, una tenencia segura y otras modalidades de vivienda también pueden brindar continuidad y control. Sin embargo, para muchas de las personas encuestadas, la propiedad de una vivienda sigue estando estrechamente vinculada con la seguridad a largo plazo y con la posibilidad de dejar algo a las próximas generaciones.
La tensión no está en que todas las personas aspiren al mismo tipo de vivienda, sino en que una de las rutas que más claramente se asocia con la estabilidad se percibe cada vez más difícil de alcanzar.
Para madres, padres y cuidadores, la presión habitacional también afecta el futuro de sus hijos. Más de la mitad se preocupa porque los costos de vivienda están limitando sus oportunidades, lo que plantea inquietudes sobre cómo los desafíos habitacionales de hoy pueden repercutir en las próximas generaciones.
La presión también es mayor entre quienes alquilan. El 68% de las personas inquilinas teme que los costos de vivienda limiten las oportunidades de sus hijos, frente al 54% de quienes son propietarios de una vivienda.
Para muchas personas, la vivienda está moldeando decisiones sobre relaciones, familia, educación, oportunidades profesionales y estabilidad a largo plazo. Cuando los costos de vivienda obligan a las personas a retrasar o abandonar el futuro que imaginan para sí mismas y para sus hijos, el impacto va mucho más allá de la vivienda en sí.
La seguridad es parte del precio que las personas están pagando por la vivienda.
Un hogar no puede eliminar todos los peligros que existen fuera de sus paredes. El conflicto, la violencia, el crimen, la discriminación y los riesgos ambientales permanecen. Sin embargo, la vivienda puede reducir la exposición de las personas al riesgo o, por el contrario, profundizarla.
La calidad y ubicación de una vivienda, su nivel de privacidad, seguridad y resiliencia, y la posibilidad de pedir ayuda cuando sea necesario influyen directamente en qué tan protegidas se sienten las personas ante una situación difícil. La investigación demuestra que muchas personas se ven obligadas a tomar decisiones difíciles que comprometen su seguridad.
Cuando las opciones más seguras están fuera de alcance, las personas suelen verse obligadas a elegir entre lo que pueden pagar y aquello que les brinda mayor seguridad, estabilidad y tranquilidad.
La crisis climática está afectando cada vez más la seguridad de la vivienda.
A medida que los fenómenos climáticos extremos se vuelven más frecuentes e intensos, contar con una vivienda capaz de resistir el calor, el frío, las inundaciones, los fuertes vientos y el aumento del nivel del agua es cada vez más importante. Una vivienda segura no solo protege frente a los riesgos de hoy: también fortalece la capacidad de las personas para enfrentar los que vienen.
La capacidad para enfrentar estos riesgos depende tanto de la exposición local como de la calidad de la vivienda y de los recursos disponibles para repararla o adaptarla.
Aunque las viviendas cumplen una función crítica de protección, el 18% afirma que su hogar no lo protege frente al clima extremo, contribuyendo a una proyección general de riesgo climático del 30%.
Las personas quieren sistemas de vivienda que funcionen mejor.
Las cosas que nos dividen suelen acaparar titulares, sin embargo, nuestra encuesta revela un punto de consenso sobre la importancia de la vivienda y la necesidad de contar con sistemas que funcionen mejor para todas las personas.
Una mayoría contundente: Aunque las condiciones habitacionales varían considerablemente entre los países encuestados, existe un amplio consenso en que el hogar es esencial para el bienestar.
En Hábitat para la Humanidad, creemos en un mundo donde todas las personas tengan un lugar digno para vivir. Esta investigación muestra que, en distintos países y contextos, esa aspiración es ampliamente compartida.
Falla sistémica: Más de la mitad de las personas encuestadas afirma que el sistema de vivienda en su país está roto o no funciona. Estos hallazgos muestran una brecha generalizada entre la vivienda que las personas necesitan y las opciones que tienen para acceder a ella. Cuando mejorar sus condiciones de vivienda parece estar fuera de alcance, esa brecha se traduce en costos ocultos que terminan afectando su vida cotidiana.
La vivienda moldea mucho más que el lugar donde vivimos. Moldea cómo vivimos.
Las expectativas de las personas sobre la vivienda se traducen en cambios concretos: costos más bajos, un acceso más justo al financiamiento, viviendas que puedan mantenerse y repararse, mayores protecciones para quienes alquilan y apoyo antes de que los problemas habitacionales se conviertan en una crisis.
El desafío que tenemos por delante es transformar estas nuevas perspectivas en acciones.
Principales datos de Latinoamérica y el Caribe
Los resultados de los países encuestados en América Latina y el Caribe muestran cómo la presión habitacional va mucho más allá de la asequibilidad. El 74% afirma que muchas personas en su país viven en lugares donde sentirse seguras no está garantizado, mientras que el 18% no siente que su propia vivienda la proteja de fenómenos climáticos extremos.
Los riesgos climáticos también están influyendo en lo que las personas necesitan de una vivienda.
En México y Barbados, el 31% identifica la protección frente a fenómenos meteorológicos extremos como una de sus principales prioridades habitacionales.
Y en Trinidad y Tobago, el 23% ha postergado o evitado mejoras que podrían reducir los efectos del clima extremo debido a los costos de vivienda.
Estos hallazgos muestran que, en los países encuestados de la región, contar con una vivienda adecuada no se trata únicamente de poder pagarla, sino también de sentirse seguro, estar protegido frente a los riesgos climáticos y tener los recursos necesarios para mantener y adaptar el hogar con el tiempo.
Contexto regional
La investigación ofrece una mirada especialmente amplia a América Latina y el Caribe, con 6.000 personas encuestadas en seis países de ingresos medios: Argentina, Barbados, Brasil, Guatemala, México y Trinidad y Tobago. Al mismo tiempo, el informe sitúa estos hallazgos en un contexto regional donde persisten importantes desafíos de inversión; según ONU-Hábitat, en varios países la inversión pública en vivienda representa menos del 1% del PIB.
Los principales hallazgos para la región se concentran en:
Seguridad bajo presión. El 74% afirma que muchas personas en su país viven en lugares donde sentirse seguras no está garantizado.
Hogares frente al clima. El 18% no siente que su vivienda la proteja de fenómenos climáticos extremos.
Un hogar también es futuro. La vivienda representa estabilidad, seguridad y la posibilidad de construir y dejar mejores oportunidades a las próximas generaciones.
Haz parte del cambio
Estos hallazgos refuerzan la convicción de Hábitat de que una vivienda segura, digna y asequible es más que un techo; es la base para vidas más saludables, comunidades más fuertes y mayores oportunidades económicas. Aunque los desafíos habitacionales varían de un país a otro, la investigación demuestra que la necesidad de una mejor vivienda es global.
Gobiernos, empresas del sector privado, sociedad civil e individuos tienen un papel que desempeñar para definir si las personas pueden acceder a viviendas que amplíen sus opciones en lugar de limitarlas.
Personas: comparte tu voz, tus habilidades, tu red y tu apoyo
Usa tu voz para abogar por soluciones, comparte tus habilidades como voluntario o voluntaria, y activa tu red para contribuir con soluciones a la crisis de vivienda.
Organizaciones pares y aliadas: convertir la evidencia en acción
Convertir la evidencia en acciones poniendo el liderazgo comunitario y la experiencia vivida en el centro de la toma de decisiones.
- Usar la evidencia para impulsar cambios de política pública y rendición de cuentas.
- Poner en el centro la experiencia vivida y el liderazgo comunitario.
- Construir caminos para que las personas tomen acción.
Gobiernos: pasar de promesas de vivienda a caminos hacia la vivienda
Pasar de promesas a caminos significa sostener el compromiso político con la vivienda, establecerla como una prioridad de política pública de largo plazo y cerrar la brecha de financiamiento.
- Invertir en todo el espectro de la vivienda.
- Eliminar barreras de acceso a la vivienda.
- Medir la estabilidad y las necesidades habitacionales.
Sector privado: ampliar las opciones de financiamiento para vivienda
Innovar para ampliar el alcance del financiamiento, por ejemplo, diseñando productos financieros en torno a la forma en que las personas acceden a una vivienda y la mejoran.
- Innovar para ampliar el alcance del financiamiento.
- Mejorar viviendas y comunidades existentes.
- Medir y reportar el impacto social.
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Detrás de cada cifra hay una persona.
Acerca de
Esta encuesta global se realizó entre el 10 de abril y el 30 de junio de 2026.
Veintidós países fueron incluidos en la investigación: Argentina, Australia, Barbados, Brasil, Canadá, Costa de Marfil, Egipto, Etiopía, Guatemala, Indonesia, Irlanda, Kenia, México, Nepal, Nigeria, Polonia, Sudáfrica, Corea del Sur, Trinidad y Tobago, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.
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